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El sendero de Tinelli

Para el Cara Conocida, lo que hace el argentino, a la cabeza del club de sus amores, es un ejemplo de lo que deberían hacer todos los dirigentes.

Marcelo Tinelli junto al escudo de su San Lorenzo.

Marcelo Tinelli junto al escudo de su San Lorenzo.

La Razón (Edición Impresa) / El papirri

00:00 / 07 de diciembre de 2014

La otra noche hacía zapping (qué palabrita…) y de pronto me encontré con un partido entre el Milan de Italia y otro equipo que no podía identificar. Tardé unos buenos minutos en saber quién era el rival de los famosos tanos: el amistoso internacional se trataba de Milan - San Lorenzo de Almagro. Con todo el respeto a mis amigos “cuervos” (incluyendo al papa Francisco), fue toda una sorpresa. San Lorenzo es un equipo añejo, tiene los mismos años que mi  Tigre querido, es centenario, pero medianero en la tabla argentina. Según encuestas,  en un universo de tres millones de argentinos, el 34% es de Boca, el 24% de River, el 6% de Independiente de Avellaneda y el 5% de San Lorenzo y Racing. El clásico rival de San Lorenzo es… Huracán. Hacía décadas que no salía campeón, me parece que nunca salió campeón de la Libertadores hasta el 2014. Quedé sorprendido mirando el amistoso Milan - San Lorenzo; luego cambié de canal y el “cuervo” Tinelli se hacía la burla del “bostero” Larry diciéndole: “Uds. jugaron con un equipo irrepetible de Paraguay, nosotros jugaremos la Copa Mundial de Clubes en Marruecos”. ¿Qué  pasó? Boca contrató a uno de los mejores técnicos, el histórico Carlos Bianchi campeón del Mundo 2000 y 2003, que estuvo al frente del equipo en las gestiones 2012 y 2013 y no ganó nada. El reflejo elemental es echarle la culpa al técnico, que está viejo, que no tiene carácter. Luego nos fijamos en el plantel, el Boca Juniors de estos últimos cuatro años tiene jugadores muy regularotes, porque de pronto brota un talento y los muertos de hambre de sus dirigentes lo venden en desesperación al Betis de España o al Porto, equipos de tabla mediana que difícilmente llegarán a una final mundialista. Si hasta no me acuerdo de los nombres de estos jóvenes cracks boquenses de 20 años, que en los últimos años se destacan, juegan 10 partidos,  hacen gritar de alegría y los venden desesperados a precio de ganga con una hambruna total. Éste es el punto. Los dirigentes de Boca se parecen a aquellos políticos de antes, los neoliberales que vendían a precios ridículos nuestros recursos naturales seguramente para meterse a los bolsillos altas comisiones: la dirigencia de Boca es el banana’s country. ¿Dónde fue a parar el único rescatable del plantel boquense de la anterior gestión, el Pochi Chávez? ¡A Unión Española de Chile! ¿Y el otrito que destacaba un poco, Mouche? A Turquía. ¿Se acuerdan de Nico Gaitán? Suplente del Benfica. Mientras, el buen dirigente (léase diligente) de Marcelo Tinelli, Vicepresidente y cerebro del nuevo San Lorenzo, “cuervo” de corazón, levanta un equipo digno, repatria a íconos del club como Romagnoli, contrata al líder de área colombiano Marcelo Yépez, al arquerazo Leo Franco, detiene y revaloriza a los jóvenes talentos para lograr un plantel sólido, meritorio, competitivo que seguro generará mucho más dinero, pues jugará los próximos días en la Copa Mundial de Clubes en Marruecos posiblemente contra el actual mejor equipo del mundo: el Real Madrid. Los diligentes de San Lorenzo contratan además a un excelente técnico, el Patón Bauza que había sacado campeón de la Copa Libertadores a la Liga de Quito, le dan confianza, estabilidad, seriedad, buen plantel. Valga el ejemplo bonaerense: no era culpa de Bianchi. La culpa de la crisis boquense es la de sus dirigentes hambrientos, que vendieron hace poco al reciente talento Sánchez Miño al Torino italiano por centavos, para comprar un delantero lamentable. ¿Cómo es posible que el buen delantero de Boca, Nico Blandi, esté en el banco de los “cuervos”?

Tinelli no es un muerto de hambre, es un “cuervo” de sangre, sabe que el negocio del fútbol está ahora en la televisión, el cable y el internet, está por comprar las acciones para tener exclusividad de transmisión on line de los partidos, más aún ahora que la FIFA, en un acto súbito de dignidad, parece prohibir  el negocio de la esclavitud de los futbolistas y aquello de que terceros son dueños del ser humano. Tinelli hace negocios, pero nunca pierde la pulsación del hincha entrañable que piensa primero en el equipo de sus amores y luego en las ganancias. La tríada de Almagro está equilibrada: buenos dirigentes, buen técnico, sólido plantel. Lo pone de Presidente del club a su leal amigo y abogado Matías Lammens (ganaron dos elecciones con 82%), con quien además levantó el emporio de Ideas del Sur. Mientras, la otra línea de los mediocres diri(no)gentes genera las serias crisis financieras de Boca, Deportivo Quito, The  Strongest, América de Cali y tantos grandes clubes que sufren la mala administración y la corrupción de los mandamases. Los hinchas  que soportamos a estos últimos terminamos echándoles la culpa de las frustraciones al técnico y a los jugadores sin saber que lo que precisamos es seguir el sendero de Tinelli. Diligentes o diri(no)gentes: esa es la cuestión.

El papirri: personaje de la Pérez, también es Manuel Monroy Chazarreta

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