Escape

Un espía en el bolsillo

El Rastreador Móvil permite vigilar los movimientos de otra persona sin que ésta llegue a enterarse.

Foto: batanga.com

Foto: batanga.com

La Razón (Edición Impresa) / Marco Fernández

00:00 / 28 de marzo de 2016

Cell Tracker o Rastreador Móvil (por su traducción del inglés) tiene más de un millón de descargas y cuatro de nota, sobre cinco, en la plataforma Google Play, la tienda de aplicaciones para Android. La primera descripción sobre esta app para teléfono celular es sobria: “Use Rastreador Móvil para realizar un seguimiento de la ubicación de su celular. Seguimiento de todos los lugares que ha visitado en los últimos días con su teléfono Android”. También asegura que sirve para saber dónde se ha estado en los últimos tres días, seguir el movimiento de los empleados y para “comprobar dónde están sus seres queridos, qué han visitado estos días o en las últimas horas”.

Pero la verdadera utilidad que le dan los usuarios se refleja en los comentarios de los interesados: ¿Cómo puedo vigilar los movimientos de otra persona?, ¿se puede saber dónde están mis amigos?, ¿y mi novia? o ¿basta con poner el número de teléfono de alguien para acceder a su ubicación? ¿Llega hasta ahí esta aplicación? ¿Y la tecnología?

En el caso de Cell Tracker y las demás aplicaciones para móvil, no se puede controlar el dispositivo de otro usuario de manera remota. “Es necesario tener acceso físico para aceptar los permisos”, explica Jaime Blasco, especialista en seguridad informática y director de los laboratorios de seguridad AlienVault, al medio español El País. Entonces, ¿por qué se han multiplicado los casos de espionaje gracias a la proliferación de estas aplicaciones de rastreo? “Porque para instalarlas y empezar a controlar, basta con tener el móvil de la otra persona a mano y desbloquearlo”, responde Blasco.

Esa es la razón por la que las parejas son quienes más utilizan estas aplicaciones: tienen más acceso al dispositivo de la otra persona y, por tanto, más facilidad para instalarlas. La solución para estos casos se encuentra en preservar determinados aspectos de la privacidad, como el código de desbloqueo del teléfono. “Otra opción es utilizar, en vez de una contraseña, el Touch ID, la huella digital”, recomienda el experto en seguridad.

Una amenaza adicional de estas app es que la mayoría no deja rastro en el teléfono, es decir, no hay ningún ícono que demuestre su instalación. Las aplicaciones de rastreo tampoco envían copias de los datos obtenidos al teléfono controlado, solo al número que se ha elegido para controlar. De esta manera, una app espía podría estar operando en un móvil sin que el dueño se diera por enterado.

Es por esa razón que se ha creado Conan Mobile, que “analiza qué aplicaciones instaladas en el teléfono están accediendo a tu posición, lista de contactos o mensajes, y te informa de ello”, explica Alberto Hernández, director de operaciones del Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) de España. “Muchas veces te descargas una aplicación básica y aparentemente inocua, como la linterna, y resulta que está accediendo a tus datos personales o a tu correo electrónico. Ahí tiene que saltar la alarma”.

Ante estos riesgos, los expertos se decantan por el sistema operativo que emplea Apple, porque es mucho más seguro que el Android. “Es más difícil instalar una aplicación de este tipo en un iPhone, porque Apple tiene una política mucho más dura y no permite descargas determinadas en las que no conoce el desarrollador del producto”, sostiene Blasco. En cambio, Android utiliza un software libre que permite que las aplicaciones tengan un acceso más fácil al hardware.

Con la tecnología que cada vez invade más nuestras existencias, no está de más recordar una frase que inmortalizó el atormentado expresidente tarateño Mariano Melgarejo: “Confianza, ni en la camisa”.

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