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Bachelet asume por segunda vez con reto de vencer la desigualdad

Posesión. Planea reemplazar la Constitución, educación gratuita y subir impuestos.

Emoción. Michelle Bachelet (centro) sonríe con la nueva líder del Senado, Isabel Allende, tras el colocado de la banda presidencial. Foto: AFKA

Emoción. Michelle Bachelet (centro) sonríe con la nueva líder del Senado, Isabel Allende, tras el colocado de la banda presidencial. Foto: AFKA

La Razón (Edición Impresa) / AFP, EFE / Valparaíso

05:50 / 12 de marzo de 2014

La socialista Michelle Bachelet asumió ayer la presidencia de Chile, en su retorno al poder tras un primer periodo (2006-2010), con la promesa de derrotar a través de profundas reformas al que definió como el único adversario del país: la desigualdad.

La médico cirujana, pediatra y epidemióloga de la Universidad de Chile, de 62 años, recibió por la mañana la banda presidencial de manos de Isabel Allende, hija del fallecido mandatario Salvador Allende y primera mujer en ocupar ese cargo, otro signo de los nuevos tiempos que corren en territorio chileno.

“En este tiempo Chile se ha mirado a sí mismo y ha decidido que es momento de iniciar transformaciones de fondo. La victoria de esta jornada es un sueño colectivo que triunfa”, sostuvo la Mandataria. Pero lo que le espera no se perfila para nada fácil. Su gobierno partirá con una economía en clara desaceleración y donde difícilmente se mantendrán las altas tasas de empleo alcanzadas en la administración de su antecesor, el derechista Sebastián Piñera.

Ello, combinado con altas expectativas sociales que, en parte, fueron alimentadas por la propia Bachelet en su campaña, pero que venían desde mucho antes y que se manifestaron ruidosamente en las calles en 2011, cuando los estudiantes levantaron sus exigencias de una educación gratuita y de calidad. La exdirectora de ONU (Organización de Naciones Unidas) Mujeres también ha cambiado. Ahora sonríe menos, guarda más silencios y permanece rodeada de un estrecho “círculo de hierro”, que está atento a cualquier acceso que alguien desee tener a ella.

Alegre. “Siempre he sido madura y seria, pero sigo siendo súper alegre”, reconoció la Mandataria. Aunque su aura haya mutado, no es timidez o inseguridad precisamente lo que irradia. Por el contrario, la nueva Bachelet se muestra más decidida a impulsar grandes cambios en un país menos tolerante con la desigualdad.

Con un programa que despertó severas críticas de la derecha gobernante, quiere reemplazar la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), garantizar la educación gratuita y de calidad y subir los impuestos a las empresas de un 20 a 25%. La propia Presidenta ha reconocido que su proyecto es ambicioso, pero tiene a su favor una gran popularidad y los buenos resultados que la Nueva Mayoría obtuvo en las últimas parlamentarias, que le dan mayoría en ambas cámaras del Congreso.

Por la tarde, desde un balcón del Palacio de La Moneda (sede del Ejecutivo) y acompañada de su madre, Ángela Jeria, Bachelet dijo ante miles de personas congregadas en la plaza de la Constitución que ha vuelto para cumplir un programa que logre hacer de Chile una patria mejor, “y no solo un listado de indicadores y estadísticas”.

En su primera alocución pública tras su retorno al poder, dijo que “Chile tiene un solo gran adversario y eso se llama desigualdad, y solo juntos podemos enfrentarla”. Enumeró los principales ejes de su proyecto y reiteró su compromiso de cumplirlo. “Hace cuatro años atravesé esta puerta por la que hoy he vuelto a entrar y ustedes me acompañaron en esta despedida. Hoy vuelven a estar conmigo en ésta, la casa de los presidentes y las presidentas de Chile”.

“Vamos a llevar adelante el programa de gobierno al que nos hemos comprometido con ustedes y vamos a hacerlo en un marco de diálogo con todas las fuerzas políticas y sociales (...) Ése es nuestro mandato ciudadano y para eso he vuelto a ser presidenta de Chile”, anunció la Mandataria, convencida de que “puede haber un Chile diferente y mucho más justo”.

Bachelet y Allende, una imagen para la historia

AFP

La senadora socialista Isabel Allende, hija del derrocado presidente Salvador Allende, y la nueva presidenta de Chile, Michelle Bachelet, protagonizaron ayer una imagen que pasará a la historia.

Allende, que horas antes había asumido la presidencia del Senado, tomó juramento y le entregó la banda presidencial a su compañera de partido, Bachelet, quien asumió la presidencia de Chile.

Es la primera vez que una mujer encabeza el Senado de Chile y también la primera ocasión en que esa solemne ceremonia en el salón de honor del Congreso es protagonizada por dos mujeres, quienes además, son hijas de dos víctimas de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

“Es un gran honor estar asumiendo hoy el desafío de ser la primera mujer presidenta del Senado en la historia de Chile y entregar la banda presidencial a otra mujer, Michelle Bachelet”, dijo Allende, visiblemente emocionada, tras posesionarse del cargo.

Socialistas. “La imagen histórica de dos mujeres ocupando simultáneamente los dos más altos cargos del Estado recorrerá el mundo”, agregó Allende.

La senadora es hija del mandatario socialista Salvador Allende, quien igual presidió el Senado tres años antes de asumir el poder, en 1970, y se suicidó durante el alzamiento militar encabezado por Pinochet el 11 de septiembre de 1973, cuando el Palacio presidencial era bombardeado por aire y tierra.

Mientras Bachelet es hija del general de Aviación Alberto Bachelet, quien murió en prisión en 1974 víctima de torturas tras ser apresado por la dictadura por mantenerse fiel al gobierno de Allende.

“Las dos sabíamos que íbamos a estar pensando en nuestros padres y así fue”, dijo Allende tras la ceremonia de investidura presidencial, en la que ambas se fundieron en un extenso abrazo e hicieron esfuerzos por contener la emoción.

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