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Bolivia presente en Oruro

Ni la lluvia de dos horas y media que cayó en la ciudad enfrió la alegría

Entrada. Cuadrilla de ángeles y demonios durante su paso por la avenida Cívica.

Entrada. Cuadrilla de ángeles y demonios durante su paso por la avenida Cívica. Foto: Wara Vargas

La Razón (Edición Impresa) / Erick Ortega - enviado especial a Oruro

00:18 / 15 de febrero de 2015

Desde las tribunas, el público grita: ¡Bolivia, Bolivia, Bolivia! mientras pasan los Caporales Centralistas; los varones hacen retumbar el suelo orureño con los cascabeles de sus botas y las mujeres reparten sonrisas mientras sacuden sus polleras.

Hace cuatro meses que se zanjó favorablemente para el país la disputa con Perú, que quería inscribir la festividad de la Virgen de la Candelaria, Puno, en la que se bailan danzas bolivianas, como Patrimonio de la Humanidad, pero el incidente está presente.

La participación de la Banda Intercontinental Poopó —la más emblemática del departamento— en la fiesta puneña aún está en la memoria y ha dividido opiniones entre los orureños: unos que los defienden y otros que les injurian acusándolos de traidores.

La revalorización de la cultura nacional también viene de la mano con las propuestas del Gobierno. El viceministro de Turismo, Marko Machicao, comenta: “esta Obra Maestra que es nuestro fastuoso Carnaval de Oruro tiene que ser conocida por el mundo como boliviana. Si uno quiere reivindicar la propiedad, la autenticidad, el legado cultural… hay que hacer que lo conozcan en todo el mundo”, sostiene.

No es el único, Miss Turismo Bolivia, Nicole Vargas, figura de la Banda Poopó Internacional, explica que la demostración folklórica, declarada por la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco) Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, sirve para reivindicar a las danzas bolivianas como propias.

Los bailarines —unos 22.000 divididos en 52 fraternidades— se suman a la cruzada. Caporales, diablos, tinkus y todas las danzas llevan en sus vestimentas algún bordado de la tricolor boliviana. Incluso la Gran Tradicional Auténtica Diablada de Oruro hace estallar a su paso bombas de humo rojo, amarillo y verde.

INICIO. La fiesta empieza a las 07.20 con la bendición del obispo de Oruro, monseñor Cristóbal Dialasik, quien luego efectúa una caminata por los sitios clave de la entrada en honor a la Virgen del Socavón y hace un alto en la pasarela que se derrumbó el año pasado y que le costó la vida a cinco personas. Allí eleva una oración por sus almas.

Luego empieza la fiesta pagano-religiosa con el ingreso de la Tradicional Diablada, que cosecha aplausos de los espectadores. Este año, La Razón observa que hay menos público que en años precedentes. Hay graderías vacías, pero la alegría no decae.

En el primer bloque, uno de los grupos más esperados es la Morenada Central de Oruro, donde toca la Banda Intercontinental Poopó, que despierta a la vez aplausos y silbidos. 

El conjunto participó en la festividad de la Virgen de la Candelaria hace menos de una semana. Son acusados de gritar “¡Puno, lo mejor del mundo!”,  y de no llevar distintivos bolivianos durante su presentación. El primer cargo fue negado por su director Abel Gonzales y en el segundo, no pudo hacer más porque los organizadores los prohibieron. Hubo rechiflas, pero más fueron los aplausos.

Otro punto crítico se produce en la avenida Cívica. Sin embargo, gracias a su habilidad con los instrumentos pueden enamorar a los espectadores y hacer que quienes silban se callen.

Gonzales dice al final de la entrada: “El uno por ciento nos habrá silbado, pero no hubo ningún tomatazo”, en referencia a la amenaza que circuló en las redes sociales durante dos semanas.

El viceministro Machicao sostiene que el Carnaval de Oruro no puede compararse con la fiesta puneña, pero apunta que: “debemos hacer que nuestra fiesta en términos mediáticos de difusión sea mucho más fuerte”.

Con el frío como protagonista y bajo un cielo plomizo, los conjuntos van avanzando y los bailarines se rinden a los pies de la Virgen del Socavón.

En la plaza 10 de Febrero, el presidente Evo y el vicepresidente Álvaro García no pierden invitación a bailar, a diferencia del actor británico Jude Law, quien no es el único invitado especial.

“Este año convocamos a 17 personalidades de medios de comunicación de Estados Unidos, Canadá, México y Uruguay”, confía Machicao. Pese a su fugaz paso, la llegada de Law permitió obtener unos 100.000 comentarios en portales internacionales de internet, agrega el funcionario.

Antes de las 13.30 empieza a llover, y en las dos horas y media que dura el chubasco el público no se mueve. A media tarde sale el sol y después vuelve el frío, y en Oruro siguen retumbando los ritmos bolivianos y las adaptaciones, como la del tema Bailando (Enrique Iglesias) en versión de morenada o Una cerveza, de Ráfaga. Los Waca-Wacas San Agustín Derecho dejan a algunos sorprendidos por la presencia de españolas, incluso de un torero.

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