Especiales

Chungara, el nombre de la democracia y sus batallas

Tras la huelga de 1978, Domitila adoptó el apellido de su esposo René

Homenaje. El 8 de marzo de 2009 recibió una distinción de la Prefectura de Cochabamba.

Homenaje. El 8 de marzo de 2009 recibió una distinción de la Prefectura de Cochabamba.

La Razón / Rubén D. Atahuichi L. / La Paz

04:03 / 14 de marzo de 2012

Y terminó como una Chungara de verdad. Domitila Barrios Cuenca adoptó el apellido de su esposo/compañero René tras la huelga que propició entre finales de 1977 y comienzos de 1978, por una descripción equivocada o no de parte de los medios y periodistas de entonces. Su nombre de la vida resultó un homenaje a los mineros, a las mujeres que inspiró con su lucha y a la democracia que heredó el país.

“¿Cuándo conseguiremos tener una sociedad sana? Y si al hombre lo vamos a seguir tratando como una fuerza que tiene que producir, tiene que producir y que se muera; y cuando muere se lo cambia por otra fuerza, que es otro hombre, también para arruinarlo”. Así reflexionaba en Si me permiten hablar, testimonio de una mujer de las minas de Bolivia, que escribió a su nombre y con sus palabras sencillas Moema Viezzer.

Claro, tenía una definición concreta respecto al papel de la mujer, aunque siempre aclaraba que las luchas debieran ser “en pareja”, como la dualidad aymara chacha-warmi (hombre-mujer) que comienza a asumir el Estado Plurinacional de hoy. “Yo considero que el machismo es el arma del imperialismo, como lo es el feminismo”, decía convencida.

Minera. Nacida el 7 de mayo de 1937 en el centro minero de Siglo XX (Potosí), Chungara falleció la madrugada de ayer enferma de cáncer de pulmón y otras dolencias. Se fue pobre, condición por la que luchó desde cuando fue nombrada en 1961 Secretaria General del Comité de Amas de Casa del distrito minero de Siglo XX.

Pero su vida fue marcada 26 años después por su gravitante participación en la huelga que entre finales de 1977 e inicios de 1978 derribó el gobierno dictatorial de Hugo Banzer Suárez. Se había sumado a la huelga en el Arzobispado de La Paz que iniciaron el 28 de diciembre de 1977 cuatro mujeres, Luzmila Rojas de Pimentel, Nelly Colque de Paniagua, Carmen Villarroel de Lora y Angélica Romero de Flores,  junto a 14 niños. 

Tras 22 días, y con Chungara como la principal interlocutora de la crisis política contra el régimen de Banzer Suárez, el gobierno de facto declaró la amnistía, que permitió el retorno de los exiliados, y las “garantías” a favor de los dirigentes y trabajadores movilizados, entre ellos periodistas.

Humilde. Domitila creció en el seno de una familia humilde. A la muerte de sus padres, se hizo responsable de sus cuatro hermanos. Cuando se casó con René Chungara (éste murió hace años en Cochabamba), combinó sus quehaceres de madre de siete niños con los de dirigente sindical. Se levantaba a las 04.00 para preparar salteñas que vendía en el campamento de Siglo XX. “Lo que ganaba el compañero no alcanzaba”, relató en Si me permiten hablar.

Su convicción social era innata. Contaba que de niña solía tirar a la calle envoltorios con azúcar para que los pobres los recogieran; hasta que un día su padre la descubrió...

En 1975, en la Tribuna del Año Internacional de la Mujer, celebrada en ciudad de México, la mujer, en representación del Comité de Amas de Casa de Siglo XX (Potosí), deslumbró al mundo con un discurso que reivindicó las luchas de sus compañeras y los sueños de sus compañeros. Así vivió hasta ayer, una luchadora.

Con Gabriel García Márquez

Mujer de izquierda y socialista, dijo que en 1982 conoció al escritor Gabriel García Márquez. También a Rigoberta Menchú y Eduardo Galeano. Éste relató en sus Memorias de fuego que “Domitila grita contra los asesinos, desde lo alto del muro de un cementerio. Ella vive en dos piezas sin letrina ni agua, con su marido minero y siete hijos. El octavo quiere salir de la barriga. Por insultar al ejército boliviano se la llevan presa. Un militar le escupe la cara, ella le escupe la cara y él le da una patada. ‘Le di un sopapo. Me apretó mi cuello y estaba por ahorcarme’ (...)”.

‘Ella abrió el camino a la democracia’ - Rolando Villena

La Defensoría del Pueblo boliviana le da un valor superlativo al trabajo que ha hecho la dirigente minera y de amas de casa, Domitila Chungara, en momentos difíciles de nuestra historia. Cuando todos los derechos civiles y políticos eran conculcados, ella ha abierto junto con otras compañeras mineras un espacio de dignidad para la recuperación de  la tan ansiada democracia.

Este proceso de democratización del país que ya lleva 28 años de vida se debe precisamente a ese compromiso político y a esa convicción por los derechos humanos, que es el resultado de una escuela sindical y política de mucha importancia que han tenido los compañeros mineros y compañeras de todo el país.

Particularmente, las mujeres han jugado un papel seguro en la redemocratización y han asumido esa posición clara, contundente y nítida frente a una política impuesta por Hugo Banzer, que en muchos casos propició persecución, represión y desaparición de centenares de bolivianos.

Es precisamente esta parte lúgubre de nuestra historia en la que todavía estos hechos del pasado quedan como temas pendientes, porque están en impunidad. En ese sentido, hemos hecho un homenaje a Domitila Chungara el 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer.  Yo, personalmente, hablé con doña Domitila; le hicimos llegar con nuestros representantes con asiento en Cochabamba una plaqueta de distinción, rindiendo un sentido homenaje a su labor como defensora de los derechos humanos, en la lucha irrenunciable de la conquista boliviana de su democracia vigente hasta hoy.

Rolando Villena es defensor del Pueblo.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia