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De Ch’usa Marka, sembradíos de oca y pajonales, a ciudad de El Alto

Manuel Chávez Ticona fue el primer presidente de la junta vecinal de la zona de Alto Lima, fundada en 1942

La Razón

00:00 / 06 de marzo de 2012

Esto (El Alto) era un terreno baldío, sólo había lagartijas, pajonales, sembradíos de papa, cebada y oca, y hacía mucho frío”, recuerda Manuel Chávez Ticona, el primer presidente de la junta vecinal de Alto Lima. El ahora patricio alteño es uno de los tres dirigentes que aún viven, de los siete que fundaron las primeras zonas de El Alto.

Vive más de ocho décadas en el lugar y casi no oye, pero dice que sus fuerzas aún son las mismas que las que lo impulsaron para fundar la ciudad, “Si no fuera por mí y mis compañeros, ahora no habría la cuarta sección de la provincia Murillo con su capital que bautizamos como Ch’usa Marka (pueblo vacío)”.

Sus temblorosas manos muestran una foto en la que apunta, uno a uno, a los dirigentes vecinales de las siete primeras urbanizaciones alteñas creadas en 1942: Alto Lima, 16 de Julio, Bolívar y Tejada, y Villa Ballivián, la Ceja (12 de Octubre) y Villa Dolores, fundadas en 1947.

Las urbanizaciones se convirtieron en zonas por la llegada de 45.000 migrantes de La Paz y de las comunidades: Charapaqui, Collpani, Cupilupaca (Rosaspampa), Ch’ijipampa, Alto Bajo Milluni, Yunguyo e Ingenio. “Yo vine de Sopocachi y mis padres del campo, y compramos el terreno de Adrián Castillo Nava. Los demás los compraron de Julio Téllez, la familia Tejada, Jorge Rodríguez, Francisco Loza y Raúl Jordán”, relata Chávez.

”Las primeras casas eran de techo de paja, luego de plancha de turril y al último de calaminas.  Del suelo hacíamos los adobes para las paredes”, rememora el hombre. Dice que para abastecerse de agua, él y sus vecinos tenían que caminar entre 12 y 15 cuadras para llegar a una pila comunal, recurrir a vertientes de agua dulce o almacenar agua de lluvia en turriles.

“Utilizábamos mecheros de kerosene y espelmas de cebo para alumbrarnos. Aquel que quería luz eléctrica debía comprarse un poste y cavar para colocarlo. El servicio estaba a cargo de Bolivian Power”, cuenta Tomasa, su esposa.

Los seis hijos de la pareja comenzaron a estudiar en una casa alquilada de la zona.  Después de la revolución del 9 de abril de 1952 nacieron las escuelas y colegios: Eva Perón, Abel Iturralde y Juan Capriles (zona Sur), y José Ballivián, Santa María de los Ángeles, San José y Adrián Castillo (zona Norte).

“La Ceja era el paso obligado de los vehículos que entraban y salían del aeropuerto. Los sindicatos Eduardo Abaroa y Simón Bolívar transportaban al personal de la mina Milluni y a los pobladores de las zonas”, repasa el dirigente.

Existían tres cementerios y tres parroquias en Ciudad Satélite, en la zona 16 de Julio y en Alto Lima.

FEJUVE. Chávez recuerda que los siete dirigentes junto a 16 personas más conformaron en 1953 el primer directorio del Consejo Central de Vecinos de El Alto, encabezado por Juan Cruz Mamani. “Estábamos afiliados a la Fejuve La Paz, pero no atendían nuestras necesidades y éramos discriminados”.

Por ello, en 1963 decidieron separarse de la Fejuve La Paz y fundar, el 8 de diciembre de 1966, la Subfederación de Juntas Vecinales, entidad que impulsó la creación de la cuarta sección municipal de la provincia Murillo, con El Alto como su capital.

El 23 de abril de 1970, el alcalde de La Paz, Hugo Suárez Guzmán, aprobó la Ordenanza Municipal 116/70, con la que se creó la Subalcaldía de El Alto de La Paz. El 3 de mayo de ese año, Jaime Machicado Méndez fue designado como el primer subalcalde.

El 6 de marzo de 1985, el Congreso Nacional sancionó la Ley 728, que dice: “Créase la cuarta sección municipal de la provincia Murillo con su capital El Alto de La Paz, del departamento de La Paz (...)”. La Ley 1014, del 26 de septiembre de 1988, eleva a rango de ciudad a la capital de la cuarta sección municipal de la provincia Murillo del departamento de La Paz. A partir de ese momento es ciudad de El Alto.

“Nosotros dejamos toda nuestra juventud por El Alto, cívicamente, sin politizar y sin remuneraciones, porque hasta ahora yo no tengo nada, sólo el producto de mi trabajo”, dice emocionado el pucaraneño de nacimiento, pero alteño de corazón, Manuel Chávez.

Transcurrieron 27 años y “ninguna de las autoridades del Gobierno Municipal se acordó de los patricios del Consejo de Vecinos que pusimos esmero y sacrificio para el desarrollo de esta urbe. Por respeto, las calles o plazas deberían llevar nuestros nombres y así rendir un homenaje en vida o póstumo para los que ya no están”, lamenta.

INTEGRANTES DEl CONSEJO DE VECINOS

Lista•  Juan Cruz (16 de Julio), Anacleto González (12 de Octubre), José Ramírez, Jorge Flores, Severo Mariaca, Santiago Alave (Villa Ballivián), Martiniano Chambi (Villa Bolívar), Mariano Yugar (Villa Dolores), Agustín Rodríguez (Ceja), Mario Trujillo, Juan Kenta (Villa Tejada), Samuel Cabrera (Ciudad del Niño), Manuel Chávez (Alto Lima), Telésforo Callisaya, Santiago Huiza, José Rodríguez, Daniel Quisbert, Juan C., Fernando Escobar, Martín Tarquino (Tejada), Jacinto Yujra, Sebastián Quispe y Víctor Urquizo. 

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