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La Ciudad de los Anillos crece y se vuelve la Ciudad de las Alturas

Su mancha urbana se expande a la par de los edificios

La Razón

00:00 / 24 de septiembre de 2012

Eloísa Antelo está rodeada por gigantes de cemento. Y no es de antes, sino de hace pocos años. Ella vive en el Cuarto Anillo de Santa Cruz de la Sierra, donde los edificios multifamiliares emergen como hongos. “Es que la ciudad no para de crecer y cada vez hay más  gente que llega y necesita casas”.

La apreciación de esta cruceña de 57 años es que su tierra natal se extiende a lo ancho y a lo alto. La inmigración, sobre todo del occidente del país —se estima que al menos cinco de cada diez habitantes del departamento son “camba-collas”, o sea, que provienen de tierras altas—, y el boom de la construcción son dos de las razones para esta expansión.

La mancha urbana abarca 35 mil hectáreas —la de La Paz llega a 18 mil—, informa el oficial mayor de Planificación de la Alcaldía, Edmundo Farah, y la población se duplicó en los últimos 12 años. “Teníamos un millón de habitantes en 2000 y hoy somos más de dos millones”. Por esto, Santa Cruz ya se precia de ser la ciudad más poblada de Bolivia.

No obstante, Fernando Prado, director del Centro de Estudios para el Desarrollo Urbano y Regional, sostiene que informes satelitales avalan que el área urbana tiene una superficie de 30 mil hectáreas, cuando en 2005 sólo llegaba a 21 mil y se preveía que ascienda a 24.500 hasta 2010. Califica a este incremento de la superficie como disperso y de baja densidad.

CONSTRUCCIONES. Se calcula que hay 60 pobladores por hectárea. “Es una densidad promedio muy baja, que encarece los servicios básicos, el transporte, el abastecimiento, los colegios y la atención a la salud”, explica el también proyectista del Plan de Ordenamiento Urbano y Territorial. Aunque para Farah, el problema ha sido mitigado en los últimos años.

Este ensanchamiento del territorio ha provocado su desborde y el rebalse de los asentamientos a municipios aledaños como Porongo, Warnes y La Guardia, arguye Prado. El primero se ha convertido en nicho de proyectos inmobiliarios para las clases altas, y el segundo, en un centro del desarrollo industrial que provoca problemas ambientales sin control.

Pero Santa Cruz de la Sierra igualmente crece hacia el cielo. Atrás quedaron esos tiempos en que las construcciones eran predominantemente horizontales y los edificios eran como lunares. Actualmente hay aproximadamente 300 torres que ya son parte del paisaje citadino, asegura el arquitecto y docente Virgilio Suárez, y este crecimiento vertical es imparable.

El gerente general del Colegio de Arquitectos de Santa Cruz, Jorge Stratis, comenta que el fenómeno se debe a la demanda de edificios habitacionales y oficinas en alturas, la aparición de grandes centros comerciales y cadenas de supermercados o farmacias, y por la apuesta de inversionistas que dejaron el sector agropecuario por el desincentivo estatal.

El departamento cruceño fue el que tuvo mayor demanda de toneladas métricas de cemento el año pasado: 778.598 —mientras La Paz obtuvo 651.889 toneladas métricas y Cochabamba, 516.316—, lo que representa aproximadamente 30% de la demanda nacional, manifiesta el gerente de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz, Javier Arze.

Las zonas de la ciudad que viven este auge están, especialmente, en el Cuarto Anillo, entre las avenidas San Martín y Roca y Coronado, con condominios, edificios  multifamiliares y urbanizaciones cerradas, aparte de la avenida Cristo Redentor. “Toda la urbe está desarrollándose en los cuatro puntos cardinales”, tanto en la altura como en el suelo, afirma Stratis.

Este año apunta a concluir con un centenar de flamantes torres, entre habitacionales y corporativas, pronostica Arze, con el apoyo de los datos del Colegio de Arquitectos, que especifica que estas construcciones tienen diez pisos como promedio, que ocupan más de 70 mil metros cuadrados y que su arquitectura utiliza nuevos materiales y tecnologías.

Stratis informa que a su entidad, que califica los proyectos inmobiliarios que ingresan al Plan Regulador de la Alcaldía para su supervisión, llegan al menos 180 emprendimientos mensuales, es decir, dos millares por año, una tendencia que se mantiene desde 2010; aunque las cifras pueden mejorar si se subsana la escasez de cemento o de ladrillo de cerámica. La reciente encuesta del Observatorio Urbano de la Cámara de la Construcción revela que 51,7% de la población compró su vivienda en los últimos diez años. Aparte, 56% tiene la intención de acceder a un bien inmueble en el próximo quinquenio (19,5% más que en 2011), en particular entre 2015 y 2016, y sobre todo gente de las clases media baja y baja.

Otro dato interesante es que el grueso (52,3%) apunta a una casa individual y solamente 3% a ser parte de un condominio cerrado, mientras menos del 1% de los habitantes prefiere comprar un departamento en un edificio. Tomando en cuenta esto último, ¿por qué hay un boom de las torres habitacionales en Santa Cruz?Un anterior sondeo explica que el citadino invierte “en ladrillo” o en departamentos para sacarle rédito a los alquileres o los anticréticos y así disfrutar con su familia de una vivienda que posea patio para que corran los niños, que sirva para criar un perro u otra mascota, o para armar una parrillera. Ello responde al concepto tradicional de casa de los cruceños. 

DESAFÍOS. Pero la demanda inmobiliaria y la globalización superarán este patrón cultural, adelanta el arquitecto Suárez. “Otro punto para la proliferación de condominios cerrados —que cuentan con inversiones locales, chilenas y brasileñas en la periferia— es la búsqueda de seguridad”. Y sostiene que, por esta expansión vertiginosa, Santa Cruz ya es considerada una ciudad global.

Los retos de este buen momento inmobiliario, añade Stratis, son adecuar los precios y costos a la realidad nacional, que las edificaciones se ciñan a la normativa municipal, que la banca incluya con créditos a las familias que requieren viviendas y que “toda intervención contemple su integración armónica con la urbe, tanto espacial como funcionalmente”.

El oficial mayor Edmundo Farah apuesta por la “densificación” de la mancha urbana, con la construcción de más torres y la modificación del Código de Urbanismo y Obras. Paralelamente, Arze arguye que al ritmo actual de la construcción, es muy posible que en el mediano plazo la urbe cruceña llegue a contar con más edificios que la ciudad de La Paz.

Mientras la Ciudad de los Anillos continúa con su crecimiento demográfico y la aparición de nuevos barrios por los alrededores. Y su expansión hacia el cielo lleva a que Santa Cruz de la Sierra gane un nuevo apelativo: la futura Ciudad de las Alturas.

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