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Contrabando subsidia a Puno y los países no coordinan control

El gas y el azúcar bolivianos siguen siendo más baratos que los peruanos en Puno. Los controles en ambas fronteras son escasos y el contrabando es moneda común.

Comercio. En Desaguadero, la mercadería que fluye de ida y vuelta entra a La Paz (Bolivia) y Puno (Perú) los viernes de feria.

Comercio. En Desaguadero, la mercadería que fluye de ida y vuelta entra a La Paz (Bolivia) y Puno (Perú) los viernes de feria. Foto: Nicolás Quinteros

La Razón / JORGE QUISPE / Desaguadero

10:17 / 18 de diciembre de 2011

Puno parece una extensión más de La Paz. Cada año hay 600 solicitudes de visa de estudiantes peruanos, y al azúcar o el gas bolivianos que consume la ciudad, subsidiado por el contrabando, se han sumado otros productos, sin control de las autoridades.

Ahora, los contrabandistas se ingenian para introducir maíz amarillo, soya, arroz y aceite bolivianos, según vio La Razón en una visita a Puno y Desaguadero. Eso, sin contar los productos de línea blanca —internados por Chile a Bolivia y “reexportados” a Perú— que después son vendidos en los mercados de Juliaca, a una hora y media de Puno.

“El contrabando que ingresa por Bolivia subvenciona la economía de Puno, que dejó de usar el querosén gracias al gas boliviano”, dice el director del diario Los Andes, René Calderón.

Mientras el GLP (gas licuado de petróleo) peruano cuesta 36 soles, que al cambio sería Bs 95, el gas boliviano tiene un valor de Bs 87, y en la frontera es más barato aún: Bs 53. “Yo mismo tengo un balón de gas boliviano y hasta su azúcar es menos que el peruano”, lo confirma Marco Apaza, un joven que trabaja como sereno de un hostal en el centro de Puno.

El endulzante de industria peruana vale el equivalente de Bs 70 y el boliviano cuesta Bs 60. “Traen azúcar boliviana y luego la reembolsan en Puno”, admite el cónsul de Bolivia en esa ciudad, Eloy Poma Machaca.

En La Paz, hace dos semanas se autorizó la exportación de 650 mil quintales, aunque no se levantó la restricción dictada en 2010.ilegalidad. Puno tiene una población de 120.229 habitantes. Es la quinta en importancia del país y económicamente está en el puesto 18, aunque sufre una alta tasa de desempleo. “Al menos dos de cada 10 puneños se dedican o tuvieron algo que ver con el contrabando alguna vez”, revela Calderón.

El intendente de la Aduana de Puno, Fernando Núñez, informa que entre el 35% y 40% de todo el contrabando que ingresa al Perú lo hace por ese punto. Mientras las autoridades peruanas intentan combatir el contrabando, la actividad ilegal articula caravanas de camiones que entran por diferentes rutas para evadir el control.  

Este medio pudo ver cómo los contrabandistas sacan quintales incontables de maíz amarillo al lado peruano. “El contrabando nos está matando, con razón no tenemos para alimentar a los pollos y la carne de pollo sube cada vez”, se lamenta Demetrio Pérez, de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo).

Son precisamente estos productos ilegales que, de acuerdo a Núñez, luego llegan al mercado de Puno y Juliaca a través de camiones que forman las temidas “culebras”, llamadas así por formar convoyes de decenas de unidades.

De acuerdo con un informe de junio de 2010 de la Fundación Milenio, para 2008 se estimó que el contrabando “alcanzó a $us 1.048 millones” en la zona.

Eso poco importa a contrabandistas bolivianos y peruanos que asumieron, por ejemplo, que Desaguadero es una zona libre para ellos. Para muchos puneños que viven en la frontera, la internación y la venta de un balón de gas boliviano les permite obtener al menos una pequeña ganancia.

Ahora está permitido el comercio fronterizo de hasta $us 2.000 en el lado peruano y $us 1.000 en el lado boliviano, empero, se organizaron redes en Puerto Acosta y Wila Kala, en Bolivia, y Moho, Tilali y Ninantaya, en Perú, para formar “pequeños desaguaderos”, como evidenció La Razón en Wila Kala, desde donde los contrabandistas pasan el GLP y el diésel boliviano al otro país.coordinación. Aunque Bolivia y Perú comparten la misma cultura, no existe coordinación en el combate al contrabando.

“Sí, es evidente que no existe una coordinación entre las aduanas, puesto que no hubo un acercamiento como lo hemos hecho con las otras similares. Es más, la embajadora del Perú (Silvia Alfaro) se presentó en la Aduana Nacional, hace unos tres meses aproximadamente, y habíamos quedado en hacer los primeros acercamientos”, admite la presidenta de la Aduana Nacional de Bolivia, Marlene Ardaya.

En Puno, Núñez pide mayor coordinación con las autoridades bolivianas. “No sólo es un tema de evasión ante el fisco peruano, sino también ante el boliviano; entonces, tendríamos que ponernos de acuerdo y empezar a trabajar de manera fuerte en esto, sacando a nuestras autoridades policiales y militares a fin de reforzar el paso en las fronteras”, reclama.

Ardaya considera necesaria una agenda de coordinación  entre las autoridades de ambos países. Así como hay entrada, hay también salida de mercadería desde y hacia los dos países.

Este medio vio que por el Puente Nuevo de Desaguadero pasan todos los días alimentos agrícolas peruanos, con poco o ningún control sanitario de parte del boliviano Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), dependiente del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras.

“No sabemos si las papas peruanas que pasan a Bolivia tienen control sanitario o si vienen tal vez con algún insecto que pondría en riesgo a la población”, advierte Rosario Quisbert, especialista en contrabando del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

Ardaya deslinda responsabilidades y dice que esa atribución le corresponde al Senasag, a menos que —en su criterio— se exporten contenedores con toneladas de productos agrícolas bolivianos.

En Senasag se sorprenden cuando La Razón informa que por Desaguadero ingresa zapallo peruano. “Nosotros siempre pedimos permisos de importación; me extraña eso del zapallo”, dice brevemente Victoria Mamani, responsable de Sanidad Vegetal.  

Si bien existe un comercio fronterizo entre Bolivia y Perú, el contrabando hormiga es la forma más abierta de la ilegalidad. Ante eso, la Presidenta de la Aduana de Bolivia cree que la Dirección de Migraciones debería informar sobre cuántas veces sale un boliviano al lado peruano; eso permitiría —según dice— hacer un control respecto a las mercaderías que esa persona interna.

En la oficina de Migraciones informan que se hace ese control, que los bolivianos puedan pasar con la cédula o su pasaporte, pero que también hay gente que hace “evasión de frontera”. La Razón observó durante ocho horas, el miércoles 30 de noviembre y el viernes 2 de diciembre, cómo decenas de bolivianos y peruanos pasan y llevan mercancía a cada lado con poco control migratorio.

Mientras se espera una lucha binacional ante el contrabando, en Puno se baila con Los Kjarkas y música boliviana, y se respira un aire cada vez más paceño. Este año, como los anteriores, unos 600 bachilleres tramitaron su visa para estudiar en La Paz, de acuerdo con informes del Consulado de Bolivia en Puno. ENTRAN TRUCHAS ILEGALES

En abril, en  el Centro de  Investigación y Desarrollo Acuícola Boliviano,  denunciaron que el 90%    de la trucha que consume Bolivia viene de Perú vía contrabando. Hace dos semanas, autoridades bolivianas y peruanas acordaron fijar controles sanitarios.

Cumplir la ley aumenta 26% los costos a contrabandistas

De acuerdo con el informe de la Fundación Milenio de junio de 2010, el contrabando es la competencia más desleal a los productores bolivianos.

“Para ellos (contrabandistas), cumplir la ley aumenta sus costos en un 26% en promedio. Las recaudaciones fiscales son menores y también lo es el empleo en el sector productivo”.

Si en 2000 la estimación del contrabando por Perú llegó a los $us 7 millones, en 2008 alcanzó a los $us 33,4 millones.

 “En el caso de divisas no declaradas, el promedio anual en el período 2000-2004 alcanzó a los $us 324 millones, mientras que para el período 2006-2008 habría subido a $us 850 millones anuales”, añade el informe de esta entidad privada.

En un informe de enero de 2011, el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) señaló que el contrabando afecta “más de $us 150 millones al Estado por tributos no recaudados” y adicionalmente “$us 150 millones por la salida ilegal de combustibles subsidiados a países vecinos”.

Ante ello, propuso cuatro fórmulas para combatir el ilícito: 1) “invertir” en la Aduana Nacional y fortalecerla con el 20% de la “pérdida” estimada de los $us 300 millones del contrabando; 2) mejorar las retribuciones al personal de la Aduana y COA (Control Operativo Aduanero), como se ha hecho en otros sectores; 3) determinar como “incentivo” la cesión del 50% de lo incautado en favor del denunciante; 4) dedicar parte de lo incautado a las poblaciones fronterizas con objeto determinado.Perú. La Superintendencia Nacional de Administración Tributaria (SUNAT) del Perú se incautó contrabando por un valor de $us 3 millones en el norte de Puno. Esto significa 25% más que lo que se incautó el año pasado. En 2010 fueron $us 2,2 millones.

“No sé si es un alza del contrabando, pero nosotros hacemos todos los esfuerzos posibles para controlarlo”, dice el intendente de la Aduana de Puno, Fernando Núñez Jáuregui.

Del mismo criterio es Gerardo Prado, agregado económico comercial de la Embajada de Perú en Bolivia. “Los contrabandistas buscan cada vez nuevas rutas para burlar el control. Sabemos que entran, por ejemplo, por Puerto Acosta a territorio de Puno”, puntualiza.

El contrabando evade los impuestos de ambos países.   50% DE LA QUINUA SE VA AFUERAEl presidente de la Asociación Nacional de Productores de Quinua, Brígido Martínez, informó en abril que en el país sólo se consume el 5% de ese cereal que se produce, mientras que el 50% sale vía contrabando por Desaguadero hacia el Perú.El 45% es exportado a 20 países; Europa y Estados Unidos son los principales consumidores del producto. En el país conocen poco de sus capacidades nutritivas.

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