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Crisis diplomática, crisis política y cultural

Inevitable. Ahora hay un antes y un después del bloqueo del avión de  Morales. El 2 de julio, la nave fue eventualmente impedida de cruzar cielos de Francia, Portugal, Italia y España.

El Alto, 23.40. El presidente Morales luego de su periplo de 13 horas en  Europa.

El Alto, 23.40. El presidente Morales luego de su periplo de 13 horas en Europa. Miguel Carrasco.

La Razón / Iván Bustillos / La Paz

00:00 / 06 de agosto de 2013

El bloqueo aéreo en Europa del avión del presidente Evo Morales tuvo al menos dos grandes efectos en el ámbito internacional: una nueva cohesión gubernamental de los países de la región y la revitalización del discurso anticolonialista con Morales como el nuevo emblema.

Tanto por la gravedad del caso como por la afinidad ideológica, la primera reunión de solidaridad fue la de los presidentes “autoconvocados” de Argentina, Ecuador, Venezuela, Uruguay y Surinam, el 4 de julio, dos días después de los hechos.

Pero esta “autoconvocatoria” (como los mismos presidentes anunciaban su reunión) tuvo la virtud de revelar la cada vez más acentuada división entre los que se puede denominar “países-ALBA” y los que conforman la Alianza del Pacífico (Chile, Perú, Colombia y México): según la canciller del Perú, Eda Rivas, la reunión de Cochabamba del 4 fue convocada por Cristina Fernández y Rafael Correa, no por el mandatario Ollanta Humala, presidente pro témpore de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). Así, en rigor, no fue una reunión de Unasur.

Lo fuerte vino después: la reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), el 9 de julio, en su sede en Washington, y la cita del Mercado Común del Sur (Mercosur), el 12 de julio.

En la reunión de embajadores ante la OEA (que eso es el Consejo Permanente), a la que asistió como enviado especial el ministro de Gobierno, Carlos Romero, lo peculiar fue el primer (y hasta ahora, el único) “cruce de palabras” directo y abierto entre Bolivia y representantes de los cuatro países acusados (España, Francia, Italia y Portugal) más Estados Unidos. Los europeos participan de la OEA como países observadores. Pese a las disculpas de unos (España) y hasta el desplante de otros (Italia: “más bien Bolivia debe disculparse”), la OEA fue una (excepto Estados Unidos y Canadá) en condenar el incidente y exigir explicaciones y disculpas.

Pero, en verdad, todo fue declaraciones (no por ello menos importantes) hasta la reunión del Mercosur. Fue el punto alto en la tensión Latinoamérica-Europa, por la inédita decisión del bloque regional de llamar a consultas a sus embajadores en los cuatro países agresores. Teóricamente, al menos 16 embajadores tomando el avión de repliegue hacia sus países...

A buen entendedor pocas palabras, el llamado a consultas de un embajador es el signo de mayor molestia que puede dar un país antes del retiro de su representante. Punto alto porque fue después de la resolución del Mercosur que los países formalmente empezaron a ofrecer disculpas al presidente Morales: Francia y España, primero; Portugal e Italia, después.

Hasta donde se supo, replegaron embajadores Bolivia, Ecuador, Uruguay y Venezuela. La crisis diplomática alcanzó su cierre el 24 de julio, cuando Morales aceptó las referidas disculpas.

El segundo gran efecto internacional del incidente del avión presidencial fue, es, el enorme caudal cultural y social que se ha aglutinado en torno a la figura del “presidente indígena” del Cono Sur agredido por esta su condición. En últimas, el incidente ha mostrado que el colonialismo no es un calificativo ideológico más.

Así lo ilustró Boaventura de Sousa Santos, intelectual portugués, en una carta abierta dirigida a Evo Morales, luego del incidente: “Usted, señor Presidente, sabe que (...) para Europa, un presidente indio es siempre más indio que presidente, y por eso es de esperar que transporte droga o terroristas en su avión presidencial. Una sospecha de un blanco contra un indio es mil veces más creíble que la sospecha de un indio contra un blanco”.

Fue el propio Morales quien dio la suerte de consignas a la actual efervescencia: “Mi gran pecado es ser indígena y antiimperialista”, “No es un atentado contra Evo, es un atentado contra los pueblos de la América Latina y el Caribe”, “Los países europeos todavía están sometidos al Gobierno de Estados Unidos”.

Al final, ya no importa si se disculpan o no, si revelan o no al responsable; lo que se exige es “nunca más”. Con razón se dijo que el bloqueo al avión presidencial es único en la historia reciente; único también, como se ve, en la historia cultural, cuando la cultura es, como dijo el presidente uruguayo José Mujica, el verdadero cemento de las sociedades.

Cuando volvía de Rusia el 2 de julio, el FAB-001, de Morales, fue impedido de cruzar espacio aéreo de Portugal, Francia, Italia y España, que creyeron, al influjo de Estados Unidos, que en la nave viajaba también el exnalista  Edward Snowden, requerido por Washington.

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