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Cada año El Alto recibe 2.500 migrantes

Un estudio del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) de Francia, desarrollado por los investigadores Sandra Garfias y Hubert Mazurek, da cuenta de que cada año llegan a los distritos alteños 2.500 personas.

Edificios coloridos, avenidas anchas, aunque inconclusas, y tráfico vehicular, un retrato de El Alto. Foto:  Alejandra Rocabado

Edificios coloridos, avenidas anchas, aunque inconclusas, y tráfico vehicular, un retrato de El Alto. Foto: Alejandra Rocabado

La Razón (Edición Impresa) / Eduardo Chávez / La Paz

00:00 / 06 de marzo de 2016

Los 31 años que celebra hoy El Alto son la muestra de que es una ciudad joven en comparación con gran parte de las capitales de departamento y otras ciudades del continente que superan el centenario de existencia. A esa cualidad se suma la explosión demográfica que experimentó desde la constitución de los primeros barrios que se establecieron en la planicie. Si para el Censo de 1976 tenía 98 .690 habitantes, en el de 1992 ya eran 405.492, para 2001 llegaron a 647.939 y en 2012 se empadronaron 843.934, ésa es la base que sustenta el potencial alteño pese a los contrastes y paradojas que conviven en la llanura que se despliega a 4.070 metros sobre el nivel del mar, en el altiplano paceño. 

Un estudio del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) de Francia, desarrollado por los investigadores Sandra Garfias y Hubert Mazurek, da cuenta de que cada año llegan a los distritos alteños 2.500 personas —principalmente migrantes de las provincias paceñas—, un promedio de 208 personas al mes o 40 familias compuestas por al menos cinco miembros.

Ese dato del crecimiento de la población es respaldado por los resultados oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) de los censos de 2001 y de 2012, en el primer caso eran 647.939 y en el segundo 843.934, lo que significa que en 11 años los habitantes alteños aumentaron en 195.995, a un promedio de 17.817 al año. Junto con Santa Cruz, son las únicas dos ciudades que superan el 5% de crecimiento intercensal.

Ese potencial humano es considerado por la alcaldesa alteña, Soledad Chapetón, como un motor que permitirá el desarrollo de la ciudad, porque además destaca que “las nuevas generaciones tienen el orgullo de haber nacido en la ciudad que en la mayoría de los casos acogió a sus padres”.

La secretaria municipal de Desarrollo Económico de El Alto, Ana María Crispín, asegura que entre las oportunidades que brinda esta ciudad es la juventud de sus habitantes, precisa que casi un 40% de los 843.934 habitantes son jóvenes entre 15 y 35 años.

Esa población tiene una fuerte vocación por el comercio, la industria manufacturera y la prestación de servicios, actividades económicas que, de acuerdo con información de la Secretaría Municipal de Desarrollo Económico, hacen que el PIB de El Alto represente aproximadamente el 25% del PIB de La Paz y el 6% del nacional.

Asimismo, información del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) señala que el 12% de las exportaciones bolivianas tiene su origen en El Alto, y gran parte de éstas corresponden a productos no tradicionales.

Sin embargo, la pobreza sigue siendo un factor negativo de gran impacto, pese a que en los últimos años el índice de necesidades básicas insatisfechas muestra un descenso considerable: según la información proporcionada por el INE, en comparación a los censos de 1992 y 2012, ese registro bajó del 73,8% al 60,4% en esos 20 años.

Crispín resalta que esa disminución se debe al trabajo de los alteños y al desarrollo de empredimientos en esa ciudad. Información de Fundempresa —institución encargada del registro de firmas en el país— reporta que en las últimas cinco gestiones en ese municipio hubo un crecimiento del 200% en cantidad de empresas. “En 2011 contaba con 7.358 y a enero de la presente gestión cuenta con 22.132”.

Los datos de Fundempresa detallan que del total de compañías existentes 19.354 son unipersonales, 2.721 son sociedades de responsabilidad limitada, 50 sociedades anónimas y siete sociedades que corresponden a otros tipos de composición.

También precisa que por actividad económica, 7.860 firmas se dedican a la venta por mayor y menor, representando el 35% del total de empresas alteñas; 4.398 se dedican a la construcción, el 20%, y 2.886 a la industria manufacturera, el 13%.

En enero se inscribieron 149 nuevas empresas, de las cuales 131 son unipersonales y 18 de responsabilidad limitada.

Con recurso humano joven e iniciativas económicas, la responsable de Desarrollo Económico de El Alto espera generar condiciones que mejoren la calidad de vida y que construyan una ciudad moderna y amable con sus habitantes. 

 

La urbe se expande y con ella el comercio

El crecimiento demográfico de El Alto exige la expansión de su territorio; si en 1988 cuando fue elevada a rango de ciudad tenía siete distritos —seis urbanos y uno rural—, ahora cuenta con 14 que se extienden en una superficie de algo más de 360 kilómetros cuadrados. Ese desarrollo fue acompañado por el comercio, que también ocupó espacios públicos porque a esa actividad se dedica gran parte de los habitantes de esa urbe.

Ante ese cuadro, las secretarías municipales de Finanzas y de Desarrollo Económico de El Alto se plantearon dos retos, en la primera repartición: conocer y determinar la legalidad del crecimiento urbanístico, es decir si las construcciones se levantaron sobre terrenos saneados y debidamente registrados o si están al margen de las normas.

Esa tarea le permitirá también determinar el número de viviendas y de espacios aptos para el comercio. Información de la Secretaría Municipal de Finanzas señala que, por ejemplo, con base en los datos del Censo 2012 el Distrito 10 alteño era considerado rural, pero que las construcciones aceleraron su urbanización y ahora el área está dividida en 50%.

El ordenamiento del desarrollo urbano se realizará en paralelo a la regularización de la actividad comercial. La secretaria municipal de Desarrollo Económico de El Alto, Ana María Crispín, lamenta que la mayoría de esos emprendimientos sea informal. Detalla que actualmente hay 345 asociaciones que están registradas y cumplen con las normas, sin embargo, revela que con las agrupaciones informales superan las 500.

“Esto indudablemente ha afectado a la industria, al transporte y a los servicios, dependiendo de la zona”, reflexiona.

El crecimiento del comercio se debe en gran medida a la feria 16 de Julio, que es considerada la más grande del país y una de las más extensas en América Latina.

Además de la actividad comercial, la feria se ha constituido en un atractivo turístico que se extiende por varias calles del sector norte de El Alto. En esos espacios cada vez es más frecuente la solicitud de pago de patentes.

En la feria 16 de julio participan afiliados de las más de 500 organizaciones, legales e ilegales; hay algunas que tienen hasta 1.000 miembros, no todos acuden los jueves y domingos, y eso hace difícil calcular la cantidad de vendedores. Lo mismo ocurre con el movimiento económico.

Aunque el sociólogo Carlos Ernesto Ichuta en un texto cita “datos no oficiales para el movimiento económico que genera ‘la 16’ es de aproximadamente $us 2 millones en un solo día, y la recaudación a favor de la Alcaldía llega a cerca de Bs 200.000, por concepto de sentajes”.

Crispín asegura que el objetivo de la Alcaldía es mejorar la imagen de la feria para hacerla más ordenada y más atractiva, es un proceso que avanzará pese a la resistencia de las asociaciones más fuertes en esa ciudad.

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