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Fiesta para ostentar y ofrecer

El Gran Poder, conocida como la fiesta mayor de los Andes, trasciende la expresión cultural difundida en las calles por cientos de bailarines. Es también la puesta en escena de una demostración de poder, la manifestación de abundancia atribuida a la fe.

La Razón / Micaela Villa / La Paz

00:00 / 01 de junio de 2012

Clevert Cárdenas, investigador de culturas del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (Musef), señaló que se trata de una expresión de élites emergentes, cuyos actores fueron discriminados de los círculos tradicionales de la ciudad.

Por una parte, esta fiesta popular ha “maximizado” a sus actores, no sólo por la vestimenta y accesorios “costosos” que lucen orgullosamente, sino también porque se ha expandido y ahora quiere dominar otros sectores.

“La fiesta no sólo es de la zona Eloy Salmón y sus calles adyacentes, sino que hay eventos en torno al Gran Poder que se dan en zonas como Miraflores e incluso en la zona Sur, este es el caso de la elección de la Palla, realizada en el Círculo de Oficiales del Ejército (calle 15 de Calacoto, el 12 de mayo)”, indicó el vicepresidente de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder, Pablo Bautista.

“Al mismo tiempo, es un juego de justicias sociales, y los danzarines aprovechan ello, intentando tener reconocimiento nacional e internacional”, señaló Cárdenas.

Abundancia. La antropóloga Luz Castillo dijo que la fiesta patronal representa una “ofrenda de abundancia y reciprocidad andina”, valores culturales vinculados a los pueblos andinos.

Mientras más lujo y abundancia de objetos costosos se le ofrecen al Tata, mayores favores, también exuberantes, se obtendrán de Él. “Esa abundancia la ofrecen a Jesús del Gran Poder para que les haga milagros en su vida, es decir que esa abundancia se les devuelva en más abundancia, entonces Él asume un papel de deidad andina”. La profesional manifestó, además, que debido a este excesivo uso de dinero, Gran Poder se aleja del valor cristiano de no ostentar demasiado. “En esta fiesta se hace lo contrario, ofrecen mucho, el resultado de todo lo que han trabajado durante un año”, puntualizó.

El peso de las danzas

Livianas

Por tener los pasos y la música más ágil, así como una vestimenta más ligera, algunas danzas del Gran Poder son consideradas livianas. Este es un término que  sólo se ha extendido en la festividad del Señor del Gran Poder, indicó Fernando Valencia, presidente de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder. Entre estas danzas se encuentran los caporales, incas, kullaguadas, tinkus, kusillos, tobas, pujllay y otras, así como las autóctonas porque “son mucho más ágiles, tienen raíces profundas y están identificadas con los pueblos indígenas, como Los Sicuris de Italaque, por ejemplo”, complementó el directivo.

Pesadas

La morenada representa, por excelencia, la danza pesada, y esto se debe a los pasos lentos y a la vestimenta que usan, en especial los varones, ya que pueden llegar a pesar más de diez kilos. “Lo pesado se relaciona también con el nombre de las fraternidades, por ejemplo, los de Transporte Pesado, que es sólo una concepción del Gran Poder”, señaló Fernando Valencia, presidente de la Asociación de Conjuntos Folklóricos. “A esto se adjunta el hecho de que los danzarines de la morenada ostentan su dinero en las joyas, sombreros y más”, indicó la secretaria de Cultura de la asociación, Marianela Coritza.

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