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Glamour y alegría en el Corso de los cruceños

La alegría de los asistentes, la simpatía de la reina Davinia Fernández y los carros alegóricos cargados de tradiciones, resaltaron ayer en el Corso que inició la “Fiesta Grande” de los cruceños.

La Razón / Iván Gutiérrez / Santa Cruz

01:56 / 19 de febrero de 2012

Como ya es costumbre, los ocho ballets ganadores de las precarnavaleras dieron comienzo a la entrada del Corso 2012, seguidos de una caravana gigante de alrededor de 117 conjuntos inscritos en la Asociación Cruceña de Comparsas Carnavaleras (ACCC).

Davinia Fernández apareció a eso de las 21.30, cargada de entusiasmo y rompiendo el silencio de los espectadores que hasta ese momento habían presenciado el paso de los ballets y las comparsas tradicionales. El carro alegórico de Davinia I resumió el balcón de un salón de baile de estilo barroco, con partículas de pinturas, notas musicales, chelos y violines, que combinaron con lámparas imperiales de cristal, y recogió aplausos de los asistentes.

Lujoso. Como no podía ser de otra manera, el creador del carro de la soberana fue Quito Velasco, quien ya tiene acostumbrado al público cruceño con la creatividad en sus diseños para estas fiestas carnavaleras.   

Se estima que el gigantesco vehículo que transporto a la también cotizada modelo, contaba con al menos 3.800 plumas de avestruz, que expresaba una verdadera “sinfonía de ensueño” en una mezcla de armonía y estética, pocas veces observadas en Santa Cruz.

Pese al duelo que embarga a la comparsa coronadora Creidazos, por el fallecimiento del padre de uno de sus líderes, Juan Carlos Medina, los integrantes de esta agrupación que lucieron trajes que representan violines y chelos, mostraron alegría y entusiasmo.   

La reina no dejó de mandar besos a los “miracorsos” durante el trayecto del Corso, quienes se acomodaron como pudieron para ver y tomar fotografías a Davinia, que lucía el traje de color dorado, el mismo que resaltaba aún más su belleza. La vestimenta de ella, diseñada por Quito Velasco y Keny Gutiérrez, es el más grande de la historia del Carnaval, mide 36 metros, con un tono dorado con plumas de avestruz y que tendría un peso aproximado de 70 kilos, y su valor económico es de 50 mil dólares. Su arreglo personal estuvo a cargo de Pippo Galarza, el tradicional peinador de reinas.

Entre los comparseros estaba el gobernador cruceño, Rubén Costas, quien participó del Corso junto a la agrupación de los Tauras. “Después de 10 años vuelvo a esta fiesta, porque en esta temporada me tocaba estar en las riadas por el desborde de los ríos (en el departamento)”, manifestó, notoriamente emocionado.

Otro de los personajes que dijo presente en este evento fue el futbolista Ronald Raldes, capitán de la selección, quien hace pocos días llegó desde el exterior del país para compartir con su familia.

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