Especiales

Homenaje a los protagonistas de la emancipación

Los promotores del levantamiento fueron perseguidos sañudamente

La Razón (Edición Impresa) / José A. Fuertes López / La Paz

00:00 / 10 de noviembre de 2015

La revolución del 10 de noviembre fue la consecuencia de un proceso político y social resuelto por la vía de las armas, que puso fin al dominio español, que generaba malestar entre algunos segmentos de la población. El movimiento independentista potosino tiene como marco la ilustración y los triunfos de Cotagaita y Suipacha, lo que permitió a los potosinos levantarse. Ese 10 de noviembre tomaron la plaza e ingresaron al cabildo apresando al gobernador intendente don Francisco de Paula Sanz.

El pueblo, armado con espadas y macanas, superó a las fuerzas realistas que cubrían las cuatro esquinas de la plaza mayor e ingresó en el edificio de la Gobernación. Se contentaron con poner al Gobernador preso en su casa bajo guardia y a los tres días, después de un intento de fuga, lo trasladaron a la Casa de la Moneda.

Es preciso reseñar la actuación de aquellos héroes que intervinieron en la insurrección de la Villa Imperial de Potosí, que derivó en el derrocamiento de Francisco de Paula Sanz y por medio del cual se proclamó el reconocimiento de la Junta de Buenos Aires.

Al quedar constituido el nuevo Cabildo fue designado para presidirlo el doctor Melchor Daza, quien desempeñó un papel preponderante en las batallas emancipadoras hasta formar parte de la Asamblea Constituyente que declaró la independencia de Bolivia. Pese a esa derrota, los promotores del levantamiento de 1810 fueron perseguidos sañudamente, especialmente los hermanos Nogales y

Millares. Por entonces, la administración de las Cajas Reales estaba a cargo los oficiales reales: Miguel Lamberto de Sierra, tesorero; Juan de la Cruz Martín, contador interino; Fermín de Aoiz; Felipe del Cerro, segundo oficial; Isidro Escarza, tercer oficial; Juan Campero, defensor fiscal, y Juan Crisóstomo Cevallos,  portero. Ellos fueron testigos mudos de todos los acontecimientos ocurridos durante ese año.

Los principales actores de la revolución de Potosí fueron: Salvador Matos, Pedro A. Ascárate, Eustaquio Eguivar, Alejo Nogales, Mariano Nogales, Joaquín de la Quintana, los hermanos Millares, Manuel Molina, Melchor Daza, Diego Barrenechea, Pedro Costas y Manuel Ulloa.

Y los primeros mártires de la independencia: Gregorio Nogales, Alejo Nogales, Mariano Nogales (el cojo), Mariano Nogales (el menor), Manuel Nogales, Manuel Millares, Casimiro Hoyos, Salvador José de Matos, Santiago Roso, Carlos Taboada y Manuel Pacheco. Las heroínas potosinas: Juliana Arias y Cuiza, Andrea Arias y Cuiza, Bartolina Barrera y Francisca Barrera Cuiza.

Los firmantes del Acta del Cabildo de Potosí fueron: Juan Crisóstomo Fernández, doctor Casimiro Bravo de Bobadilla, Joaquín de Quintana, Pedro de Arrieta, Pedro Antonio de Ascárate, Agustín Ametller, Pascual de Bolívar, Ignacio de la Torre y Serapio José de Arteaga.

ADHESIONES. Potosí ha sido siempre protagonista de la historia colonial y republicana del país y del mundo. Sabemos que el arte, la política, las letras, el comercio y la minería han tenido su principal centro de actividades en esta gélida tierra, tanto es así, que durante 1810, existió un donativo de los potosinos para las urgencias de la guerra que se llevaba a cabo y fue el Ilustre Cabildo que recogió la suma de 7.425 pesos 7½ rls, únicamente durante diciembre.

Contribuyeron a la causa libertaria los ciudadanos Presbítero Eusebio Vásquez, Escribano José Guillermo Trujillo, José Santos Arias, Manuel Asencio Tapia, Pablo Rosas, Miguel Elizalde, Pedro Cano, D., José Antonio Reynalte, el cura Juan Manuel Grandier, D. Domingo Marondo, Francisco Torres Drago, Manuel Luis de Eliden, Patrona Machaca, Juan Gualberto Pacheco, Blas Villalba, Isidro Cuiza y el sacerdote Juan de la Cruz Fernández, entre otros.

Lamentablemente, la causa libertaria se opacó con la llegada de Juan José Castelli, quien ordenó fusilar a Francisco de Paula Sanz, al presidente de la Real Audiencia de Charcas, Vicente Nieto y al general José de Córdoba y Rojas, comandante del ejército auxiliar que arrastró el odio y en poco tiempo de tomar la ciudad, sembró el terror a la angustiada población.

Castelli fue despachado con el primer ejército auxiliar, Mariano Moreno le dio órdenes explicitas de vigilar las actividades de los ricos. Ordenó la persecución de organizaciones secretas o cualquier actividad que pudiera crear ánimos adversos a la revolución, determinó la confiscación de bienes y enjuiciamiento a cualquiera que abandonara la ciudad.

La historia es siempre parte de la vida de los pueblos; solo que esta historia ya es tiempo muerto y solo corresponde a los que quedan vivos interpretar esos acontecimientos y buscar la mejor manera de entender su significado y, en su caso, tomar experiencias de los hechos pasados.

Potosí es la ciudad de recuerdos imperecederos por sus gloriosas tradiciones, de las que literatos nacionales y extranjeros se han ocupado. Ha sido protagonista de la historia colonial y republicana del país. Sin las extraordinarias riquezas minerales del famoso Cerro Rico, el Alto Perú no habría sido la entidad administrativa que dio nacimiento a la Audiencia de Charcas, y probablemente no habría existido Bolivia. Pero dados esos antecedentes tampoco habría podido dejar de existir.

En homenaje a la valentía de los rebeldes independentistas, el 10 de noviembre es el aniversario cívico del departamento de Potosí, cuya extensión es de 118.218 kilómetros cuadrados y que goza de la reputación de ser una de las ciudades más altas del mundo situada a 3.976 metros sobre el nivel del mar.

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