Especiales

Jorge Canelas: El excesivo secretismo terminó hundiendo esta negociación

‘Hasta donde se sabe, tampoco se llegó a negociar soberanía’

Jorge Canelas.

Jorge Canelas. Ángel Illanes-Archivo.

La Razón (Edición Impresa) / Mauricio Quiroz / Santiago de Chile

04:10 / 23 de marzo de 2016

Llegó a La Paz en mayo de 2010, cuando aún se desarrollaba, de manera muy intensa, la agenda de los 13 puntos que por primera vez en la historia bilateral incluyó “el tema marítimo”. Estuvo en Bolivia durante cuatro años y accedió a la información que por entonces dejó el primer mandato de la presidenta Michelle Bachelet. Canelas, ahora retirado del servicio exterior, ha planteado públicamente su opinión sobre la relación entre Bolivia y Chile, siempre sobre la base de su experiencia de cuatro años en el país.

Jueves 10 de marzo, 17.00 horas. La temperatura comenzó a descender luego de superar los 30 grados en la comuna Providencia de Santiago de Chile. Jorge Canelas, que fue embajador en su larga carrera diplomática, accedió a conversar con La Razón. Bolivia fue su última destinación y esto le marcó para siempre, según confiesa. “Me tocaron años complicados para la relación bilateral”, señaló. Consideró que para superar las distancias entre ambas naciones se debería anular “una especie de animadversión” de Bolivia hacia Chile y por el lado de su país, Canelas consideró que en su nación existe un enorme desconocimiento sobre lo que sucede en el país. 

— ¿Éste es un complejo?

—  Yo no lo veo como un complejo, lo veo como una condición de rechazo emocional al vecino, que no está en el espíritu natural del pueblo boliviano, que es un pueblo hospitalario, acogedor, cordial, extraordinariamente amable con todo el mundo, pero cuando se refiere a Chile ahí interfiere ese factor emocional. Es algo generalizado; lo tienen los bolivianos de toda clase, de toda estirpe y condición. Y a pesar de la biografía de cada boliviano, al final del día todos tienen más o menos el mismo sentimiento respecto de Chile. Si ese problema no se resuelve, no se van a resolver los grandes temas entre Bolivia y Chile.

— Ahora bien. ¿Cómo fueron las conversaciones sobre Tiviliche, la zona entre Arica e Iquique? ¿Cómo fue esa negociación? El presidente Evo Morales desveló que había una delegada por parte de Bolivia ¿Fueron tan secretas estas negociaciones? ¿Qué datos tiene usted?

— Ésa fue una negociación extremadamente secreta, muy reducida y muy poco compartida con las personas que debieran estar en conocimiento de las líneas básicas de una negociación de este tipo. Participaron muy pocas personas y fue una sorpresa absoluta cuando se supo de ello en el momento del cambio de gobierno, cuando terminó la primera administración de la presidenta Michelle Bachelet y asumía el gobierno del presidente Sebastián Piñera (11 de marzo de 2010). En el momento de entregar los asuntos de la Cancillería, el canciller saliente (Mariano Fernández) le dice al ministro (Alfredo) Moreno: ‘A propósito está esto y ya está casi listo para ser firmado’ y ahí fue donde terminó la cosa.

— ¿Estaba tan listo?

— Estaba próximo, de acuerdo con lo que se había negociado hasta ese momento, pero de alguna manera hicieron algo poco inteligente al no compartirlo con las autoridades que debieran estar enteradas de la negociación. Todas las negociaciones de este equipo se hacen bajo reserva; eso siempre es así, pero una cosa es llevar una negociación bajo reserva y otra muy diferente es llevar el tema a una conclusión, en absoluto secreto, sin conocimiento de nadie.

— ¿Ni las partes técnicas?

—  Nada. Estaba en conocimiento de los viceministros respectivos y los asesores inmediatos para este tipo de negociación. Fue un error haberlo llevado de esta manera, y un error mayor aún haberlo seguido tratando así, después de lo que se había avanzado en la negociación, decir: “termínala tú” a un gobierno que no tenía ni idea de lo que se había negociado. Ni siquiera —y es algo que normalmente se hace— se hizo conocer a las comisiones de relaciones exteriores del Senado de la Cámara de Diputados, a los altos mandos de las Fuerzas Armadas o estamentos similares. Fue una negociación que se llevó, a mi juicio, con un secretismo que terminó hundiéndola.

— ¿Solo por el secretismo, o habrá otro factor político?

— Principalmente por eso. Cuando no se llega a un consenso por una de las partes involucradas, con todos los estamentos que debieran estar enterados de una decisión de esa naturaleza, era poco factible que hubiera podido llegar a buen término.

— ¿Dónde está  Tiviliche?

— Es una bahía pequeña, muy próxima y al sur de Pisagua.

— Pisagua era territorio del Perú. ¿Esto no iba a dificultar la negociación en atención al tratado de 1929?

— No. Porque, hasta donde se sabe, tampoco se llegó a negociar una entrega de soberanía. No había una cesión de territorio. Esa no habría sido una mayor dificultad.

— ¿Es posible pensar en una relación de cuerdas separadas?

— Llevar la relación por cuerdas separadas como se hizo con el caso peruano es un asunto que Bolivia ha impedido y no Chile. Incluso cuando yo estaba como cónsul general. En más de una oportunidad se propuso continuar negociaciones con el resto de la agenda, temas de transporte, asuntos de contrabando, asuntos comerciales, la utilización de los puertos, el tema entre las policías. Hay una agenda intensa con muchos temas. Entre dos países y entre dos vecinos, los temas sobran para tratar en forma diaria. Pero, yo creo que las autoridades bolivianas luego de que tomaron la decisión de ir a un juicio, se demoraron en darse cuenta de que habían cometido un error, porque en ese momento, al cortar el diálogo, y llevar el tema a La Haya, se acabó el tratamiento del tema del mar en la agenda bilateral.

— Ahora, el camino parece allanado para que la Corte declare que hay necesidad de dialogar. ¿Qué piensa usted?

— Es muy previsible, pero pienso que la Corte Internacional de Justicia no hará algo tan distinto de lo que hizo en los últimos 20 años, que es dictar un fallo según los principios de equidad y si hay dos países que están en una controversia y uno de ellos pide dialogar, difícilmente la Corte va a decir no. Creo que finalmente vamos a pasar unos siete u ocho años con las relaciones interrumpidas para volver exactamente al mismo punto donde estábamos: en el diálogo. Los términos dependerán de los dos países, porque para acordar algo tienen que estar de acuerdo los dos. Los resultados de la negociación no pueden ser predeterminados por la Corte.

— ¿Los enclaves ayudarán?

— No sé. Creo que éste es un asunto que, en las actuales circunstancias, no tiene solución, desde el punto de vista de las expectativas bolivianas. Siendo honesto, pienso que, de no haber un cambio de mentalidad, la aspiración boliviana no tiene solución, porque la historia de las relaciones ha mostrado que cuando hemos avistado alguna salida, Bolivia dice no. Si en el futuro hubiese una negociación, lo más probable es que, a poco andar, surja un reclamo posterior por parte de Bolivia. Hay que ver la historia de forma crítica de ambos lados.

— ¿Qué hizo mal Chile?

— Negociar cosas que nunca debiera negociar. En las propuestas de 1895 no se llegó a una negociación por exigencias de Bolivia que terminó con esto. Ése fue el momento crucial; se perdió esa oportunidad que no se volvió a dar.

Perfil

Nombre: Jorge Canelas Ugalde

Nació: 24-01-1949

Profesión: Cientista político y diplomático

Diplomático y politólogo

Cientista político y Diplomático de carrera. Retirado del servicio exterior de Chile luego de 37 años de servicio. Su última destinación fue Bolivia, donde estuvo cuatro años, entre 2010 y 2014. Este periodo estuvo marcado por el ocaso de la agenda de 13 puntos y por la demanda planteada por Bolivia contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia. Desarrolló su actividad diplomática en el ámbito político y comercial en nueve destinos diferentes.

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia