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Morales cumple 10 años con una agenda que aspira llegar a 2025

La década del ‘proceso de cambio’ se manchó con casos de corrupción

Histórico. Desde el balcón, Morales saluda a sus seguidores tras ser investido en 2006 con los símbolos del poder.

Histórico. Desde el balcón, Morales saluda a sus seguidores tras ser investido en 2006 con los símbolos del poder. Foto: Ángel Illanes

La Razón (Edición Impresa) / Rubén Ariñez / La Paz

06:28 / 18 de enero de 2016

A las 14.09 del viernes, el gobierno del presidente Evo Morales cumplirá 10 años de gobierno. Desde 2006 sentó las bases de un nuevo Estado y ahora aspira a cumplir una compleja agenda hasta 2025, año del bicentenario. 

“Para mí es todo positivo, soy optimista, y por eso estamos 10 años, sino no estaríamos 10 años, no estaríamos con el apoyo del 80% en gestión”, aseguró el Jefe del Estado en el prolegómeno del aniversario de una década a la que calificó de “histórica” para Bolivia.

Morales sostiene que en esta década su gobierno cambió la imagen del país en el ámbito nacional e internacional. Aquel domingo 22 de enero de 2006, en su primer discurso como presidente, se comprometió a “cambiar la historia, para acabar con la opresión, injusticia y discriminación de 500 años (...) sin odios ni rencores”.

El sindicalista y líder cocalero trazó así la ruta de su primer gobierno con el 53,7% de respaldo ciudadano en las urnas. Una victoria que en varias oportunidades destacó el mismo Morales cuando se refirió a “la fallida república” de los gobiernos que le antecedieron.

La Asamblea Constituyente fue la base de la refundación del Estado en los términos de una agenda que el Movimiento Al Socialismo (MAS) y Evo Morales supieron canalizar a partir de las demandas de los pueblos indígenas. En criterio del vicepresidente Álvaro García Linera —quien acompaña al Mandatario desde 2006— este escenario deliberativo “reorganizó” el sistema de gobierno de Bolivia a través del reconocimiento de los derechos, potestades, instituciones y la incorporación de la autonomía como parte fundamental del modelo Plurinacional que aún se teje, pero cuyas bases se construyeron desde la instalación de los constituyentes, en Sucre, el 6 de agosto de 2006.

Cabildo. Para el Presidente es un logro político. “Hemos refundado Bolivia con la participación del pueblo. Costó la Asamblea Constituyente”, asegura en sus diversas participaciones sin aludir las tensiones de 2007 en Sucre, donde murieron tres personas, o la crisis de septiembre de 2008, cuando dirigentes regionales jugaron a una suerte de resistencia para frenar la nueva Carta Magna.

El sociólogo Franco Gamboa considera que el mandatario Morales “ha logrado sacar al país de la crisis muy profunda que se produjo con la huida de Gonzalo Sánchez de Lozada”, en cuyo gobierno perecieron más de 60 personas en los hechos de octubre de 2003. Pero esta solución a la crisis —aclaró el especialista— se dio en virtud del propio sistema democrático que allanó el camino de una transición.

La primera señal. El 1 de mayo de 2006, un grupo de militares tomó control del campo San Alberto, uno de los mayores productores de gas del país que estuvo administrado por Petrobras. Tres meses después de jurar al cargo, Morales firmó allí el Decreto 28701 Héroes del Chaco, que ordenó al Estado, a través de YPFB, retomar el control de la cadena productiva y la renegociación de nuevos contratos con las petroleras transnacionales en condiciones más rentables para el país.

“No quisiéramos que Bolivia vaya a pedir limosna (...). Quisiera que esto se termine, y para que termine eso estamos en la obligación de nacionalizar nuestros recursos naturales”, advirtió el gobernante poco después de asumir el cargo.

El oficialismo y sus detractores coinciden en que éste es uno de los mayores aciertos. De hecho, fue lo que permitió al país percibir mayores recursos por la venta de hidrocarburos en un escenario internacional que, en ese tiempo, fijaba precios favorables.

Para la politóloga María Teresa Zegada, el Gobierno, gracias a esa coyuntura de precios altos, abrió un proceso de redistribución de recursos a través de políticas sociales con bonos y la construcción de obras de infraestructura que le permitió llegar a sectores olvidados. Producto de este tipo de medidas, los indicadores de la pobreza extrema disminuyeron y las condiciones de vida de la población mejoraron. “Este es un dato bien percibido por la población, cuando señala las razones por las que sigue apoyando al gobierno de Evo Morales”, apuntó Zegada. De hecho, organismos internacionales buscan replicar el modelo boliviano en otros países. “Exportamos nuestras políticas sociales”, asegura el Jefe del Estado.

A estos logros se suma uno que tiene carácter histórico. Al menos así lo concibe el vicepresidente García. La Corte Internacional de Justicia (CIJ) se declaró competente para tratar la demanda legal planteada por Bolivia y se instaló de esta manera un proceso legal que busca una negociación formal con Chile. El expresidente Carlos Mesa (2003-2005) asegura que este litigio es el hito histórico más importante de la historia bilateral después de la firma del Tratado de 1904, que fue la consecuencia de la Guerra del Pacífico (1879-1883). 

Sombras. La corrupción y el desacreditado sistema judicial. Al menos ahí encontraron pleno consenso el oficialismo y la oposición.

El senador de la opositora Unidad Demócrata (UD) Óscar Ortiz pone el dedo en la llaga. “El país no ha mejorado con tantos recursos económicos. No se ha cambiado todo aquello que se criticaba a los partidos tradicionales; se ha repetido y se ha profundizado mucho de esos vicios. Es una oportunidad perdida”, señaló Ortiz. El caso del Fondo Indígena (Fondioc), que involucra a militantes del oficialismo, manchó la gestión, aunque antecedentes como el caso Catler, que involucró a Santos Ramírez, uno de los hombres fuertes del gobierno, están entre las sombras.

AGENDA. Ante este panorama, el  presidente Morales y su partido, el MAS, trazó la Agenda Patriótica 2025 y un ambicioso Plan Nacional de Desarrollo (PND) que tienen el fin de reducir la pobreza extrema a partir de la inversión pública y la profundización de la redistribución de la riqueza. Con esta agenda, que fija retos e inversiones para 2020 y 2025, Morales y García Linera quieren ser candidatos en 2019 para poder aspirar a otra reelección. Será a partir de una modificación del artículo 168 de la Constitución que será sometida a un referéndum el 21 de febrero. 

Con el actual periodo de gobierno que concluye el 22 de enero de 2020, Morales habrá cumplido 14 años consecutivos de mandato y con el inédito respaldo del voto ciudadano en las urnas, a diferencia de otros gobiernos. Un récord que se sumará al ya obtenido el 21 de octubre de 2015 cuando cumplió nueve años, ocho meses y 27 días de mandato continuo, con lo que superó a la gestión del Mariscal Andrés de Santa Cruz, quien gobernó entre el 24 de mayo de 1829 y el 17 de febrero de 1839.

Si se aprueba la reforma y Morales gana las justas de 2019, aspiraría a cumplir 19 años de mandato continuo. Una posibilidad que los opositores a su gobierno han rechazado. El gobernador de La Paz y disidente del MAS, Félix Patzi, aseguró que “el poder que se concentra en una persona y se eterniza, siempre devendrá en una tiranía”. Un criterio que comparte el jefe del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Jorge Quiroga, quien le ha pedido a Morales que privilegie la alternancia y, sobre todo, el respeto a la Constitución que él mismo propugnó. En el MAS consideran que no existe nadie más que Morales para liderar el denominado “proceso de cambio”. Así lo confirmó el vicepresidente García y los legisladores del oficialismo. 

Para Gamboa, el concepto del “proceso de cambio” sigue vigente aliado a la “figura caudillista de Evo”, que logró vencer en tres elecciones consecutivas a pesar de que “hay un divorcio entre las ofertas electorales y una visión estructural de reforma del Estado”. Zegada considera que “hay muy poco o nada de avance en el socialismo comunitario” y “se mantiene la lógica neoliberal” en la forma en la que se atraen inversiones.

Y aquel 22 de enero de 2006, Evo Morales lanzó un compromiso evocando al subcomandante Marcos de México: “Mandar obedeciendo al pueblo, mandaré Bolivia obedeciendo al pueblo boliviano”. Una promesa que los opositores consideran que está pendiente en favor de la democracia.

Evo Morales Ayma

Presidente del Estado

Nació el 26 de octubre de 1959, en Isallavi, cantón Orinoca, muy cerca del lago Poopó de Oruro; es descendiente de una familia aymara. Desde niño trabajó en tareas agrícolas y era el encargado de cuidar a su rebaño de llamas.

Formación. Para realizar sus estudios, trabajó de ladrillero, panadero y trompetero, además que mostró sus dotes de buen futbolista. Cursó el ciclo medio en el colegio Beltrán Ávila de Oruro. No tuvo una formación académica posterior o como él mismo dijo en varias oportunidades, aprendió en “la universidad de la vida”.

Liderazgo. En 1980 inició su actividad sindical como dirigente campesino y luego se destacó como máximo líder de los cocaleros del trópico de Cochabamba. Fue uno de los fundadores del Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP), que luego se aliaría con el MAS para participar de las elecciones generales de 1997 y fue elegido diputado por ese frente; en 2005 candidateó a la presidencia y ganó con el 54% de los votos; en 2009 alcanzó la victoria con el 64,22%; y en octubre de 2014 fue reelecto en el cargo con el 61,36%.

Álvaro García Linera

Vicepresidente del Estado

Álvaro Marcelo García Linera nació en Cochabamba el 19 de octubre de 1962.

Formación. Estudió primaria en el colegio Don Bosco (Cochabamba) y en el colegio Domingo Savio (La Paz). Concluyó sus estudios en el colegio San Agustín (Cochabamba). Entre 1981 y 1985 se formó como matemático en la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam).

Liderazgo. Estudió Sociología durante su reclusión en la cárcel de San Pedro, en La Paz, donde permaneció cinco años, hasta 1997, luego de ser acusado de insurrección y terrorismo. Fue detenido en un intento de destrucción de un tendido eléctrico.

Esa y otras acciones las realizó cuando formó parte del Ejército Guerrillero Túpac Katari (EGTK), cuyas actividades eran calificadas (por las entonces autoridades) de terroristas y dirigidas a desestabilizar al gobierno. El núcleo central de la organización eran comunidades aymaras. Desde 1997 fue docente universitario y en 2002 decide apoyar al MAS. En 2005, Morales le invitó a ser candidato a la vicepresidencia y la dupla ganó las elecciones. Hasta hoy está en ese cargo en el Ejecutivo.

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