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Nuevo modelo estatal gira en torno a lo plurinacional

La plurinacionalidad es la guía de la transformación de la estructura del Estado

Sesión. Constituyentes durante una plenaria de 2007 en la sede de la Asamblea Constituyente, en el Teatro Gran Mariscal de Sucre. Por el conflicto, el texto fue aprobado en Oruro.

Sesión. Constituyentes durante una plenaria de 2007 en la sede de la Asamblea Constituyente, en el Teatro Gran Mariscal de Sucre. Por el conflicto, el texto fue aprobado en Oruro. Foto: Pedro Laguna-archivo

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar / La Paz

06:40 / 18 de enero de 2016

Tras una década de Evo Morales en la presidencia, sin duda, el cambio estructural más importante y que articula el resto de las transformaciones constitucionales del Estado, aún en proceso, gira en torno de la noción de “plurinacionalidad”.

El camino para plasmar la condición plurinacional de Bolivia comenzó con los pedidos de instalación de una Asamblea Constituyente de la Marcha por el Territorio y la Dignidad, protagonizada por los indígenas de tierras bajas en 1990.

Luego, la demanda se difuminó y reapareció aún débil, esta vez en los conflictos de la ‘guerra del agua’ (2000) o los bloqueos de Felipe Quispe, si bien en ninguno de estos episodios el pedido de Asamblea Constituyente ocupó el epicentro ante demandas de naturaleza coyuntural.

Estos pedidos lograron ser amplificados con la llegada de una importante bancada del Movimiento Al Socialismo (MAS) al Parlamento en 2002, que cumplió el papel de oposición. Cuando el MAS ganó la elección de 2005 se anunció la instalación de una Asamblea Constituyente, si bien el predecesor de Morales, Eduardo Rodríguez Veltzé, ya había fijado el 2 de junio de 2006 como fecha para la elección de los constituyentes (la nueva administración tuvo que posponerla para el 6 de agosto de ese año).

Después de la elección, de un proceso constituyente turbulento (2006-2007); la aprobación del texto en Oruro (2007, diciembre), lejos de su sede Sucre; la modificación de varios artículos en la Vicepresidencia tras negociar el MAS con la oposición (2008); y un referéndum constitucional que aprobó el producto final (enero, 2009), la Constitución entró en vigencia el 7 de febrero de 2009.

Plurinacionalidad. El eje que organiza cada uno de los aspectos del nuevo Estado es el de la plurinacionalidad, lo que da a su organización una complejidad si bien rica, también imbricada que afecta para que el proceso de transformar el Estado sea un asunto de largo plazo.

En el texto, como se dijo, lo plurinacional atraviesa cada aspecto organizativo. En primer lugar está la creación de un nuevo sujeto de derecho: el “indígena originario campesino”, que tiene su correlato con la constitucionalización de un Estado unitario con 36 naciones. Esto está relacionado a los logros de inclusión de los últimos años con la participación y protagonismo indígena en el Estado y la descolonización.

En el aspecto estructural, lo plural trastorna la misma organización republicana de tres poderes vigente hasta ese momento y se habla desde entonces de un solo poder público compuesto por cuatro Órganos de idéntica jerarquía: Ejecutivo, Legislativo, Judicial y la novedad del Órgano Electoral.

A partir de este cambio, lo plural irrumpe en la organización democrática, sumándose a la democracia representativa, la comunitaria y la directa. La relación entre éstas se complejiza con su interacción, a la cual se llama “democracia intercultural”, todavía en desarrollo.

La economía también se imbrica con tres formas de organización económica: la estatal, la privada y la comunitaria. La interacción de las tres deviene en la “economía plural”. No obstante, las yuxtaposiciones de mayor enrevesamiento se dan en la organización de las autonomías. Hay unanimidad en que éstas son uno de los mayores logros de la plurinacionalidad, aunque igual se dice que avanzan más lento de lo deseado.

La organización autonómica se encuentra compuesta de cuatro niveles: departamental, regional, municipal e indígena; sin embargo, existe un nivel de administración territorial adicional: el central. La Constitución introduce los lineamientos que posteriormente fueron ampliados por la Ley Marco de Autonomías Andrés Ibáñez.

Esta organización lleva a la plurinacionalidad a su máxima complejidad e imbricación: habiendo espacios donde legalmente podrían cohabitar a un tiempo los cuatro niveles autonómicos más el central y que existan territorios en donde hasta tres niveles se superponen.

La Justicia también posee la marca de lo plurinacional. La nueva Constitución incluye varios cambios sustanciales a la administración de justicia, si bien tras diez años del MAS en el poder se continúa diciendo que este Órgano se encuentra en crisis y debe ser reformado, tras la fallida elección de magistrados.

La concordancia más inmediata de lo plurinacional es la justicia comunitaria y su jurisdicción indígena originario campesina, a la cual, al menos en el texto, se le da la misma jerarquía que a la Justicia Ordinaria.

A la Justicia Indígena se enlaza como principio el reconocimiento de las 36 naciones y sus costumbres, principios y valores culturales, normas y procedimientos propios de cada una de ellas.

Todo esto si bien es un logro, también es un camino largo que en algunos casos ha avanzado con menos velocidad de la deseada. Uno de los retos de la gestión del MAS.

Superar lo colonial del estado

Política

Un aspecto importante de la plurinacionalidad ha sido la descolonización del Estado, si bien hay opiniones encontradas sobre el avance del proceso y sus alcances más allá de la inclusión de simbología antes novedosa y hoy parte del sentido común, como por ejemplo la wiphala.

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