Especiales

‘Pachamama, prometo no contaminarte’

Wilfredo Quelca, maestro rural. Nació en La Paz en 1975, estudió hasta secundaria en esta ciudad; se tituló maestro en el nivel primario en la Escuela Normal de Chayanta, en el norte de Potosí. Enseña en Caracato junto a su esposa, también profesora. Ya con una licenciatura en Educación, cursa la segunda fase del Programa de Formación Complementaria para Maestras y Maestros en Ejercicio (Profocom).

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos / La Paz

00:00 / 20 de septiembre de 2014

Poder decirle al sol que lo queremos, a las estrellas que las respetamos, al cielo que le cuidaremos. Éste es el sencillo pero significativo sentido que le dieron niños, profesores y padres de familia a los “voladores” (cometas) en Caracato, provincia Loayza del departamento de La Paz.

El principal artífice de la experiencia, el profesor rural Wilfredo Quelca, maestro en la Unidad Educativa San Marcos, Núcleo Bartolina Sisa, recuerda: “Organizamos un concurso de ‘voladores’, han venido desde lejitos, todos agarrados de sus cometas, había de todo tamaño y figuras, todos llevaban un mensaje a los dioses del alaxpacha, pidiendo gratitud, lluvia, agradeciendo, tal vez algún deseo, llevando el pensamiento de los seres que vivimos aquí hacia arriba. Ese día hizo viento, inclusive ha goteado un poquito; nos hemos sentido alegres, impresionados por eso; los niños se alegraron, corretearon y estuvieron con sus papás. Fue una experiencia muy hermosa porque los niños se han conectado con los seres que también nos cuidan y a los que tenemos que respetar, como lo han hecho nuestros ancestros”.

Mensajes al alaxpacha (divinidades de arriba, el sol, las estrellas): “gracias espíritus del alaxpacha por darnos esta vida”, “te prometemos cuidarte, no contaminarte”, “te queremos mucho, Pachamama”, “cuidemos a los animales”, “adoraremos a la Pachamama”, entre otros. Se trata de la experiencia educativa de recuperación de saberes ancestrales, al lado de la habitual enseñanza del conocimiento científico. Lo que el profesor Quelca reivindica es el inculcar en los estudiantes una veraz y efectiva conciencia ecológica: “los niños saben que los ríos tienen espíritu, los cerros tienen espíritu, los achachilas, los barrancos, que también tienen espíritu, que merecen respeto; los anchanchus, tal vez lugares malignos; todo eso hemos ido respetando, entonces, qué mejor que dar las gracias a quienes merecen todo”.

Con los “voladores”, cuenta Quelca, “hemos querido conectarnos con ellos, darles un mensaje de que los niños de alguna manera están tratando de cuidar nuestro medio ambiente, mandarles cartas dándoles nuestro agradecimiento”.

Los niños se han quedado con el mensaje, concluye el maestro de Caracato: hay que cuidar y querer a nuestra Madre Tierra, “ellos se han identificado con tres derechos que hemos dado a nuestra Madre Tierra: el respeto de nuestras costumbres (la experiencia vino acompañada con la práctica de ritualidades andinas, con la waxt’a); el amor y el cuidado que tenemos que darle. Cada día analizan el futuro, dice, y ve a sus niños. Ellos van a tener que vivir el calentamiento global, cambio climático y esas cosas... El objetivo es trascender hacia la familia

Lo que se busca es que el trabajo educativo “trascienda” a la comunidad, especialmente a la familia, dice el profesor rural del primaria Wilfredo Quelca. Para el caso de los “voladores” mensajeros, con todo lo que se ha hecho en la escuela, remarca, “los niños han ido concientizando a sus papás”. Agosto en el valle (que eso es Caracato) es el mes en que se empieza a chaquear, a quemar los pastizales para preparar las tierras de cultivo; es cuando “empiezan las humaredas, con lo que se está contaminando el medio ambiente”.

“Entonces, se ha ido concientizando mucho a los chicos, he ido trabajando el año pasado con ellos, sobre lo que es la contaminación del medio ambiente; entonces, ellos han ido un poquito hablando a sus papás, reflexionando acerca de lo que significa la quema de los pastizales, el dióxido de carbono. Han ido tratando de cambiar, digamos, el pensamiento de las personas mayores, que tal vez se pueda optar por otra modalidad (de preparación del terreno para la siembra), pero ya no la quema de los pastizales. Nos iban comentando los niños al regresar, que hemos hablado así, así...”.

Para el profesor, buena parte del nuevo modelo educativo consiste en valorar lo que son “nuestros pensamientos, nuestras costumbres, nuestras culturas que anteriormente han estado olvidadas y que no se les daba tanta aceptación”.

Lo más valioso para el caso es que hay un mayor compromiso con el medio ambiente de parte de la comunidad. Se gana también en el ejercicio educativo: “estamos más comprometidos y el trabajo mismo se hace un poquito más significativo para nosotros, ya no es como antes; antes el trabajo era en el aula, las tareas, las carpetas; ahora ya trasciende más a la familia, la comunidad, y los papás mismos ya ven ese cambio. Nos han valorado bastante cuando representamos a Caracato en la feria de La Huachaca (camino La Paz-Oruro)”.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia