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Pando es ejemplo de integración

La ubicación (frontera con Perú y Brasil) es un plus para que los negocios vayan viento en popa.

Pando es ejemplo de integración. Foto: Miguel Carrasco

Pando es ejemplo de integración. Foto: Miguel Carrasco

La Razón (Edición Impresa) / Erick Ortega / La Paz

13:08 / 10 de agosto de 2015

La avenida 9 de Febrero serpentea en la ciudad de Cobija y cruza casi toda la capital de Pando. Entre 2001 y 2012 la cantidad de pobladores en el departamento prácticamente se ha duplicado, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), y los barrios han crecido hasta perderse en la vista.

En los últimos años, indica Lizeth Mendoza, técnica del INE, aumentó el número de inmigrantes en la Perla del Acre. Si en 2001, de cada centenar de ciudadanos, había 10,4 ciudadanos provenientes de otros departamentos, en 2012 el número pasó a 14. Por estas cifras es que Pando, en la actualidad, es uno de los sitios más deseados para los emigrantes. Incluso más que Santa Cruz, que en años atrás fue la meca de la migración interna boliviana.

El libro Migraciones a Pando y su contribución al desarrollo regional, escrito por Juan Rojas, Hans Zampieri y Gabriel Aguilar, con el auspicio del Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB), señala que por los años 60 empezó la migración hacia el territorio pandino y tuvo un auge en la década del 90. Es una de las explicaciones para los datos del último Censo de Población y Vivienda realizado en 2012, cuando se contabilizaron 110.436 habitantes en esa región, cuando en 2001 habían 52.525. Mientras que en 1992 su población ascendía a 38.072 personas. Es decir, entre 2001 y 2012 se duplicó este indicador.

Y los inmigrantes tienen historias rodeadas de éxito. Es el caso de Lucio Villca, cuyo padre (Patricio) llegó a Cobija en los años 70 y allí decidió formar su familia. Villca se dedicó al comercio y en cuatro décadas se convirtió en uno de los comerciantes más exitosos. Suyo es el Bazar La Paz, que suele estar repleto de compradores, especialmente provenientes de Brasil.

No es el único. El libro Migrantes, paisanos y comerciantes. Prácticas sociales y económicas en la Zona Franca de Cobija, de Carol Carlo, Cesar José Aguilar, Laurimar Ventura e Ignacio Arauz, también publicado con el apoyo del PIEB, devela el aumento de los comerciantes de occidente en Pando, especialmente de La Paz y Oruro. Según el estudio, las raíces familiares han permitido que lleguen allí nuevos vecinos y se incorporen a la sociedad pandina.

La ubicación (frontera con Perú y Brasil) es un plus para que los negocios vayan viento en popa. Además, el crecimiento no se quedó únicamente en la capital y hubo también migraciones hacia las áreas rurales pandinas (ver recuadro de la siguiente página).

Pero hay más. El desarrollo económico de la región va de la mano con la inmigración, según Migrantes, paisanos y comerciantes. Prácticas sociales y económicas en la Zona Franca de Cobija.

No es extraño que en las calles de Cobija convivan los pandinos con los recién llegados de otras partes del país. El taquirari ha hecho espacio a la morenada y es común que justamente en la avenida 9 de Febrero se realicen las entradas folklóricas más importantes de la ciudad. Después de todo, allí se ha juntado gente de los nueve departamentos de Bolivia. Un ejemplo de integración.

El crecimiento migrante  en el área rural

Erick Ortega 

El 5 de mayo de 2007 se fundó Puerto Evo Morales, en Pando. El sitio está más cerca de Plácido de Castro (Brasil) que de Cobija (Bolivia). Además, para llegar allí el viaje más corto se lo hace por territorio brasileño.

Antes, el pueblo se llamaba Montevideo, pero un incendio dejó en cenizas la comarca y entonces se decidió empezar todo de nuevo. La llegada de Morales al poder permitió que la zona adopte el nombre del Mandatario. Es más, según una investigación publicada por Informe La Razón el 23 de septiembre de 2013 (El poder colla en Pando), la mayor parte de los inmigrantes en Puerto Evo proviene del occidente del país y han plantado sus raíces en este sitio.

La población ha crecido como la espuma. En el último Censo de Población y Vivienda del Instituto Nacional de Estadística (INE), de 2012, había 1.083 habitantes, cuatro años atrás la población era de aproximadamente 600 vecinos y en 2007, de unos 300.

En este confín boliviano la gente vive gracias al comercio. Se vende ropa, electrodomésticos, juguetes y los compradores son los brasileños de Plácido de Castro, quienes llegan desde el otro lado del mapa (solo un puente de madera separa a Brasil de Bolivia). El tránsito de gente es fluido, también hay peruanos que acuden de Iñampari y Puerto Maldonado. Es común que las transacciones se realicen en bolivianos, euros o reales. A sus habitantes no les va mal y han reemplazado sus casas precarias (de madera y techo de calamina) por viviendas de pisos y cemento.

Sin embargo, en otros poblados con inmigrantes afloran las necesidades. Por ejemplo, en Puerto Bernardino Racua (que recoge el nombre de un guerrero allá por los tiempos de la Guerra del Acre) la leishmaniasis y la malaria han hecho mella en la población. Ambas enfermedades son endémicas de la región y la lucha contra estos males es constante.

Aparte, la administración de Morales trabaja en la dotación de servicios básicos para estos enclaves pandinos que han recibido un flujo importante de bolivianos atraídos por la esperanza de un mejor futuro económico. No hay muchos estudios demográficos actuales; sin embargo, en 2005 (antes de la creación de Puerto Evo) se publicó Migraciones a Pando y su contribución al desarrollo regional, que menciona que en cinco localidades: Porvenir, Montevideo (que desapareció y luego sirvió para el asentamiento de Puerto Evo Morales), Puerto Rico, Nueva Esperanza y Puerto Gonzalo Moreno, los asentamientos empezaron en los años 70. Por entonces, un 6% de migrantes arribó a estas comarcas. En los años 80 el porcentaje subió al 21% y el 43% arribó en la década del 90, mientras que hasta 2005, el 43% de los encuestados provenía de otros departamentos del país.

Otro fenómeno es la diversidad porque en estos cinco poblados hubo asentamientos con gente que llegó desde ocho departamentos del país, exceptuando Pando, que, en este caso, se convierte en la casa grande de los bolivianos.

Hay cinco regiones con tasa negativa de migración

Erick Ortega 

Al menos tres de cada 100 personas que nacieron en el departamento de Potosí suelen buscar nuevos derroteros en otras ciudades alejadas de su tierra de origen, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Lizeth Mendoza, técnica del INE, indica que “en el Censo 2012, los departamentos de Potosí, Beni, Chuquisaca, La Paz y Oruro presentan una tasa de migración neta negativa, donde Potosí es expulsor con el 3,6%; es decir, cuatro de cada 100 personas que residían hace cinco años en ese departamento emigraron a otro lugar del país”.

Sin embargo, con relación al Censo de Población y Vivienda de 2001, el recuento de 2012 revela que cada vez hay más potosinos que prefieren quedarse en su tierra. Así, en 2001 el 7,7% de pobladores migraba a otras ciudades. Es decir, casi ocho de cada 100 potosinos salía del departamento donde nació.

La tendencia, respecto a la migración interna en Bolivia, no ha cambiado en el país entre el censo de 2001 y de 2012. Al contrario, se ha mantenido; pero, las cifras han ido cambiando, como en el caso del departamento de Potosí. O dicho con las palabras de Mendoza: “Los departamentos que en 2001 se consideraban expulsores (con tasas de migración neta negativas) continúan con esa tendencia en 2012”.En el otro extremo se encuentran los departamentos de Pando y Santa Cruz. Estos sitios igual son preferidos para quienes desean conquistar nuevos horizontes.

Aunque la migración a Santa Cruz ha disminuido, en el caso de Pando ha presentado un aumento. Si en 2001 el flujo de migrantes era de 10,5 habitantes por cada centenar, la cifra aumentó a 14.

En la actualidad, Beni es el departamento que más “migración negativa” presenta. Es decir, la gente sale de su terruño hacia otras ciudades. Los datos revelan que 3,7 de cada 100 personas salen de Beni. La cifra fue disminuyendo; antes, en 2001 eran 4,4 de cada 100 personas las que se iban de su tierra (para más información ver el recuadro adjunto).

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