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La República aún sienta su presencia en el Estado Plurinacional

Las persistencias republicanas están ahí: la Agenda 2025 atraviesa los Programas Operativos Anuales de diferentes despachos en todos los niveles del Estado (...)

La wiphala y la tricolor flanquean la testera del lugar en que se fundó la República: la Casa de la Libertad en Sucre (Chuquisaca). Foto: Wara Vargas / archivo

La wiphala y la tricolor flanquean la testera del lugar en que se fundó la República: la Casa de la Libertad en Sucre (Chuquisaca). Foto: Wara Vargas / archivo

La Razón (Edición Impresa) / Ricardo Aguilar / La Paz

12:38 / 10 de agosto de 2015

El Movimiento Al Socialismo (MAS) llegó al poder en 2006 con un discurso que oponía su proyecto con el pasado republicano de Bolivia. Esto hoy ha cambiado y el MAS, se puede decir, asume a la República y la abraza, al menos en el discurso. Si antes lo republicano era desechado y el MAS se presentaba a sí mismo como una ruptura respecto del pasado republicano, hoy se muestra como una continuidad de éste.

Posiblemente, el primer signo que muestra este viraje discursivo del oficialismo sea el haber incluido el Artículo 11 en la Constitución Política del Estado (CPE) en 2009, el cual dice: “La República de Bolivia adopta para su gobierno la forma democrática participativa, representativa y comunitaria, con equivalencia de condiciones entre hombres y mujeres”. Por lo demás, la palabra “república” aparece en el texto constitucional ocho veces más.

CONTINUIDAD. Más allá de las continuidades republicanas evidentes como la organización del Estado en los tres poderes (Órganos) convencionales (más uno en construcción, el Electoral) y la supremacía de la democracia representativa (las otras formas de democracia también están en construcción), el MAS —partido que ha administrado mayoritariamente los espacios de representación desde el origen del Estado Plurinacional en 2009— ha dado un giro discursivo, con el que ya no da por obsoleto lo que existió antes de su llegada al Gobierno.

De hecho, como nota el sociólogo Fernando Mayorga, el horizonte que el MAS se pone como objetivo de mediano plazo es la celebración del bicentenario de la República con la Agenda Patriótica 2025. Acá hay que resaltar que no se trata de una agenda “Plurinacional”, sino “Patriótica” que quiere festejar los 200 años de la República.

Hay varios elementos que muestran esta variación del discurso gubernamental que inicialmente se centró en la idea de refundar el país y que hoy parece orientarse a la continuidad histórica. Un ejemplo que Mayorga ve es el discurso de la demanda marítima.

MARÍTIMO. “Ahí se tiene una demanda de alta agregación, un interés general. El Gobierno, además, acepta el pluralismo, con la presencia de Carlos Mesa, Eduardo Rodríguez, Jaime Paz, Tuto Quiroga y el general Guido Vildoso”, señala el sociólogo y enfatiza en que Mesa sigue escribiendo columnas que son críticas al Gobierno o que Quiroga sale en medios como un opositor a ultranza del MAS. Pero cuando se habla del mar, hay unanimidad, “al margen del interés que pueda tener el Gobierno o los actores individuales. El resultado es lo sugerente, las diferencias quedan fuera”.

Ahora, ¿qué tiene que ver la demanda marítima con el pasado republicano? “Se trata de una pedido de restitución de la República de 1825, mutilada con la Guerra del Pacífico. La mirada hacia atrás es hacia el siglo XIX y no hay ningún elemento de anclaje originario indígena”.

En efecto, el reivindicacionismo de los derechos bolivianos al mar no ha sido ajeno a las distintas clases políticas que han gobernado en el pasado. “Se trata de la reparación de un herida que además está vista como una serie de acciones hirientes sobre la república nacida en 1825”.Esto vuelve a llevar al discurso del oficialismo al 2025.

Hay, sin embargo, otros signos que muestran el camino que recorre el discurso del oficialismo para ir acercándose a la continuidad histórica y alejándose de la ruptura. Mayorga escribe en su libro Incertidumbres tácticas, que se trata de una construcción “minimalista” del Estado Plurinacional con una mirada de continuidad histórica que implica “rescatar la memoria nacional-popular” en la formación del Estado boliviano.

Para probar esto señala varios gestos, como el reconocimiento en los órganos de representación política (mediante escaños y con criterios de “representatividad bajo pautas posliberales”) de los pueblos indígenas; de la democracia comunitaria; de las autonomías indígenas de lento andar; de la “nueva” doctrina de las Fuerzas Armadas, que recupera el socialismo militar y el nacionalismo revolucionario; a lo que suma la lectura de la proclama de Simón Bolívar en Potosí por parte de Evo Morales, lo que “tiene ribetes de restauración discursiva de la República”.

INSTITUCIONALIDAD. “En términos de institucionalidad, la República continúa vigente en la Constitución. En ese sentido, ¿es necesario insistir en la contraposición República/Estado Plurinacional? ¿Depende de uno más o uno menos del 50%?”.

Esto no quiere decir que se esté pretendiendo negar al Estado Plurinacional. Porque sería difícil en este momento que se quiera desechar novedades como la inclusión de un sujeto de derecho (el indígena originario campesino), o las autonomías.

Durante la segunda gestión del MAS, ha predominado una “tendencia centrípeta” en el campo político: “ese centro está ocupado por el proyecto oficialista, es decir que nadie pone en cuestión al Estado Plurinacional como modelo, ni a las autonomías, o a la nacionalización. Se cuestionan temas de aplicación, pero no de modelo”.

CENTRO. Las categorías “izquierda y derecha se relativizan” y el MAS “abandona su discurso de la refundación estatal, de la descolonización y reivindica a la República con la Agenda 2025; se va hacia el centro”, dice.

Mayorga, entonces propone su hipótesis de un “giro programático del MAS”, porque a partir del conflicto por del Territorio y Parque Nacional Isiboro-Sécure (TIPNIS) y del gasolinazo (2010) cambia la coalición de Gobierno y cambia la metodología de su agenda, se pasa a las cumbres sociales y amplía su interpelación. La elección de octubre de 2014 “es la ratificación de una decisión hecha dos años antes”, abriéndose el MAS a profesionales, clase media y empresarios. “De ahí salió la agenda patriótica”, que es la expresión de ese “giro programático”. Ya no está el discurso refundacional, ni el que dice que todo en el pasado fue “colonial”. No es Agenda “Plurinacional”, sino “Patriótica”, y el horizonte “es el pasado: la fundación de la República: vamos a celebrar la tan criticada República”.

Aunque esto no significa para el MAS una degeneración de su origen, advierte Mayorga.

“No soy propenso a decir que están renegando de sus principios, o que no hay relación entre el discurso y la práctica; en primer lugar, porque el discurso nunca es singular y segundo, porque las decisiones no se toman en solitario y, tercero, porque desde el título (“incertidumbres tácticas”) considero cualquier proceso como continuidad histórica y como contingencia. Evo Morales avanza al centro en una entrevista en plena Asamblea Constituyente al decir (es decir, antes de la vigencia de la Constitución): “Originarios somos todos, unos milenarios, otros contemporáneos”.

“Ya no es agenda plurinacional, sino patriótica —que es un sentido convencional del nacionalismo. La agenda señala la celebración de la fundación de la República, del país, del pasado”. Además, la palabra que más se repite es “soberanía” (alimentaria, tecnológica), interpreta Mayorga. “¿Quién representa a la soberanía?, ¿el pueblo? Sí, el día de las elecciones, porque quien la encarna es el Estado y eso es nacionalismo en general; pero ¿por qué revolucionario?, porque aquí hay un sujeto popular que impulsa la transformación, que no es el pueblo como alianza de clases, sino esta coalición campesino indígena que se traduce en el sujeto plurinacional reconocido por la Constitución”. El “giro programático” sugerido por Mayorga no ve que se deje el indigenismo, sino que pone el acento sobre el nacionalismo revolucionario. La consecución de la Agenda 2025, en lo más importante (eliminación de la pobreza, acceso universal a servicios básicos y seguridad alimentaria), “haría diluir los elementos ideológicos de que el proceso sea más o menos indigenista”.

Las persistencias republicanas están ahí: la Agenda 2025 atraviesa los Programas Operativos Anuales de diferentes despachos en todos los niveles del Estado, incluso las organizaciones no gubernamentales que quieren ser reconocidas por el Estado lo más pronto posible, para evitarse trámites, ponen que su misión o su visión es la Agenda Patriótica 2025, es decir que este signo del discurso oficial de celebración republicana comienza a penetrar también por fuera del Estado.

Construyendo el ‘Estado integral’

Iván Bustillos

Para la visión gubernamental, el “país que tenemos” es el que está construyendo el “Estado integral”, el verdadero Estado, de contenido y liderazgo popular; contrario al “Estado aparente”, de exclusión social, que existió desde la fundación de la República.

Hoy, según el vicepresidente Álvaro García Linera, con el Movimiento Al Socialismo (MAS) en el poder se construye el “Estado integral”; proceso no exento de contradicciones.

Para García Linera (Miradas. Nuevo Texto Constitucional, La Paz, enero de 2010), solo con el gobierno del MAS, que llegó al poder en enero de 2006, se puede hablar de la “abolición del Estado aparente, la superación del desencuentro catastrófico entre formación social y formación estatal”.

El Estado aparente se dio, en la visión de García, porque el Estado “nunca fue asumido como ‘comunidad política’, sino (que) siempre se presentó como ‘parte’, como pedazo político externo al resto de la sociedad, y, por ello, como impostura de comunidad política, como apariencia, esto es, como patrimonio de abolengo o ‘billetera’ de una parte reducida de la sociedad enfrentada a la inmensa mayoría de la sociedad civil”.

El Estado fue aparente porque siempre se lo construyó excluyendo a las mayorías sociales, los “indígenas y las clases laboriosas”; la mayoría no estaba en el Estado, por lo cual hubo una permanente pelea entre Estado y sociedad; y las clases dominantes nunca tuvieron la capacidad de promover “su liderazgo político-cultural” ante las otras; no lograron ejercer hegemonía sobre el resto. “Independientemente de cuál haya sido el régimen político, democrático o dictatorial, desde su fundación, la estructura estatal boliviana se caracterizó por la parcialidad, su patrimonialización e incompletitud hegemónica”.

Y, claro, sustenta García Linera, el “programa de refundación estatal (la abolición del Estado aparente) es lo que se llamó Asamblea Constituyente” (2006-2009). Es el gobierno del MAS, en realidad, lo que al inicio del siglo XXI significa la “irrupción democrática de una sociedad civil laboriosa no solo apetente de construir Estado, sino de conducirlo, esto es, de ser soberana en el Estado. A esto es lo que se llama un cambio de forma histórica y de contenido material del Estado”.

Para el Vicepresidente, el país sigue avanzando en medio de contradicciones, tensiones, entre el nuevo poder popular y las clases antes dominantes. Lo significativo es que el actual conjunto de tensiones no se puede dar fuera de un nuevo “horizonte de época”, que enmarca cualquier debate oficialismo-oposición; horizonte constituido por un “trípode: Estado plurinacional, régimen autonómico, e industrialización de los recursos naturales, en el contexto de una economía plural” (Las Tensiones creativas de la revolución, Vicepresidencia, 2012).

El proceso revolucionario, desde 2000 pasó por cuatro etapas, según García: la crisis de Estado; el “empate catastrófico”; el triunfo electoral delMAS; y el triunfo ‘militar’ sobre la derecha en 2008. La quinta, la actual, trae al menos cuatro tensiones en que debe moverse el MAS en el poder: la relación entre el Estado y los movimientos sociales; la necesidad de garantizar la conducción indígena, obrera y popular del proceso ante la adhesión de otros sectores sociales; la contradicción entre los intereses generales frente a los intereses particulares y privados; y, la contradicción entre industrialización de las materias primas y el cuidado de la naturaleza.

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