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Serrano, la mujer a la que le basta un gesto para robar una sonrisa

polifacética. La artista cochabambina, acompañada por su esposo y sus  dos hijas. Foto: Fernando Cartagena

polifacética. La artista cochabambina, acompañada por su esposo y sus dos hijas. Foto: Fernando Cartagena

La Razón

00:00 / 14 de septiembre de 2013

Nació con la sonrisa en los labios y la habilidad de hacer reír a la gente únicamente con un gesto. Jenny Serrano Flores no es sólo comediante, es ingeniera eléctrica y cantante lírica. Está casada con Raúl Zeraín y ejerce también la misión de ser mamá de dos wawitas que crecieron detrás de las cortinas de los teatros donde la artista dedica tiempo a robar carcajadas.

Tres son sus interpretaciones más conocidas. La Satuca Pozo, una cholita paceña que muestra regocijo, elegancia y talento, es su mayor alegría porque todos aplauden a este personaje infaltable en sus shows. La Subteniente Chucha Condori “es un personaje fuerte que piden en el oriente”. Y finalmente está Jennycita, una niña alegre que quiere saber todo y cuya inspiración fue hallada en Natalie Jennifer y Stefanie Francesca, sus hijas. “Yo las estudiaba, ellas han sido mis maestras para sacar ese personaje”.  

Natalie “salió a su papá, es seria”, dice Jenny, mientras que Stefanie, a sus 16 años, ya la acompaña en las tablas con su danza. “Ellas crecieron con niñeras pero yo las veía en el camarín, tenían una cunita debajo del maquillador, han tenido una vida de artista siempre, han crecido así”. La artista estudió tres años canto lírico, cantó en teatros grandes pero decidió hacer comedia porque “sea en el oriente o en el occidente, en Tarija o en cualquier otro lado, a la gente le encanta reír, todos nos entendemos con una sonrisa y siempre he sido así”.

Según Jenny, su mayor virtud es el amor por su prójimo, a quien no le permite tener una cara larga. “Considero que las cosas malas, las enfermedades, las atrae uno con sus miedos, pensamientos negativos, preocupaciones, y lo que intento hacer donde me encuentre es dibujar una sonrisa en la gente, y si me miran ya se están riendo”. Siempre fue “chistosa”, aunque confiesa que en colegio era tímida porque era mucho menor que sus compañeras de clase. “No me encontraba con ellas porque mientras ellas tenían 15 yo tenía 13, me trataban como la niña chiquita y yo hasta mis 18 años creía que era una niña”.

Del teatro saltó a la pantalla de televisión con Qué familia los Serrano, programa que debía tener una primera temporada de tres meses, pero ya  cuenta con 40 capítulos. La serie puso en apuros a Jenny porque “tengo más de 24 años escribiendo libretos y para escribir una hora de comedia necesitas llenar páginas, ver situaciones, debes dejar que las ideas sigan lloviendo, unirlas y estructurarlas”. Es un trabajo de largas horas que desarrolla sola, en su habitación. “No me fatiga porque ahora no necesitas pagar (para ver el espectáculo), sólo prender el televisor”.

Esta humorista es pionera en otros rubros. Su Champagne Café Concert no sirve sólo para mirar el show con la compañía de una bebida, ahora cuenta con Cena Show, que ofrece un menú de manjares con el sello de sus personajes: el “lomo a la Satuca” acompañado con phuti de fideo; el “filete de trucha a la Chucha”, por la Subteniente Chucha Condori, un plato fuerte que tiene ajillo; el “coulish de pollo” y la “ensalada Cesar Serrano”. Son un aporte culinario.

Aparte, acompaña el diseño del currículo que el Ministerio de Educación realizó para hacer del arte una profesión. “Es una puerta para quienes tienen talento y a veces les dicen: estudiá pues una profesión”. Y uno de sus sueños más anhelados es montar un espectáculo solamente con niños, en el que puedan participar talentos de la Escuela de Arte que Jenny impulsa junto a la familia Travesí.

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