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Tercera asunción de Evo Morales, marcada por demanda marítima

El ceremonial de Estado incluyó un nuevo acto protocolar

Emocionados. Con un apretón de manos, el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García celebran su tercer mandato, ayer.

Emocionados. Con un apretón de manos, el presidente Evo Morales y el vicepresidente Álvaro García celebran su tercer mandato, ayer. EFE.

La Razón (Edición Impresa) / Daymira Barriga, Paulo Cuiza, Liliana Aguirre / La Paz

00:08 / 23 de enero de 2015

“(…) Levantemos nuestra voz/ Por nuestro Litoral/ Que pronto tendrá Bolivia/ Otra vez; su mar, su mar”. La Marcha Naval retumbó en la Asamblea Legislativa Plurinacional tras la investidura del presidente Evo Morales que ayer comenzó su tercer mandato. Morales, de 55 años, marcará un hito histórico por permanecer en el poder más tiempo que los presidentes Andrés de Santa Cruz  y Víctor Paz Estenssoro con 9 años y 9 meses, y 12 años y 6 meses de gobierno, en este caso discontinuos, respectivamente. “Antofagasta, tierra hermosa /Tocopilla, Mejillones, junto al mar/Con Cobija y Calama, otra vez/ A Bolivia volverán”.

La letra del compositor Gastón Velasco entonada de pie por asambleístas, autoridades y movimientos sociales ante las delegaciones de países vecinos —entre ellas el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Chile, Sergio Muñoz, quien representó a su gobierno— resume la histórica aspiración boliviana y el desafío más grande de Morales en su nuevo mandato (2015-2020): lograr que el país trasandino acepte negociar “de buena fe” una salida soberana al Pacífico.

Con este objetivo, la administración planteó el 15 de abril  de 2014 una demanda ante el Tribunal Internacional de Justicia, con sede en La haya, Holanda. En la Guerra del  Pacífico (1879-1883) Bolivia perdió 400 kilómetros de costa y 120.000 kilómetros cuadrados de territorio.

La de ayer fue la primera vez que la emblemática marcha se entona en la posesión de un Jefe de Estado boliviano. Sus sones retumbaron en el hemiciclo de la Cámara de Diputados después del acto de investidura —en el que Morales  recibió la banda y la medalla presidenciales— y tras su discurso de 52 minutos de repaso de logros y el enunciado de las tareas de su tercer mandato, 12 minutos más de los 40 minutos que había previsto.

Cambio. El 29 de abril de 2011, el Gobierno  aprobó el Decreto Supremo 859, que en su artículo 3º dispone que “En todo acto cívico realizado en el Estado Plurinacional de Bolivia, debe entonarse la Marcha Naval”, además de los himnos que correspondan.

Morales logró su tercera reelección en los comicios generales de octubre de 2013 en los que obtuvo el  61,36% de los votos. Su posesión fue acompañada por siete presidentes —de Brasil, Dilma Rousseff; de Ecuador, Rafael Correa; de Venezuela, Nicolás Maduro, de Paraguay, Horacio Cartes; de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, y de Trinidad y Tobago Anthony Carmona— cinco vicepresidentes y representantes de 40 países de cuatro continentes.    

Además de la entonación de la Marcha Naval en el Legislativo o el himno de la Internacional Socialista cuando el Presidente salió al balcón del Palacio Quemado a saludar a la multitud y presenciar el desfile cívico militar, hubo otra modificación simbólica de los actos protocolares de investidura.

Tanto Morales como el vicepresidente Álvaro García “devolvieron” los símbolos de sus cargos a representantes de los movimientos sociales, que los trasladaron a la Asamblea Legislativa Plurinacional. Un gesto para reafirmar ante la ciudadanía el proverbio de que el poder legítimo es otorgado por el pueblo.

García entregó la medalla vicepresidencial —desde la instauración del Estado Plurinacional (2009) se implementó el uso de la insignia que en el anverso lleva las efigies de Túpac Katari y Simón Bolívar y el escudo nacional en el reverso— a una delegación de líderes jóvenes integrada por Rocío Perales, Andrés Gutiérrez, Nilber Colque, Herminia Cusi, Jhenny Iriondo y Ronald Choque.

“Hago entrega de la medalla de la vicepresidencia a ustedes, porque representan a la Asamblea Legislativa Plurinacional compuesta por jóvenes obreros, trabajadores, indígenas, campesinos, profesionales y vecinos, y lo hago porque ustedes son el fuego de la vida, son (los) herederos de una tradición revolucionaria”, señaló.  Después, la comitiva recorrió a pie las dos cuadras que separan la plaza Murillo del edificio clásico modernista de la vicepresidencia, situado en la calle Mercado, esquina Ayacucho.

A las 10.22, el presidente del Senado, José Alberto Gonzales, invistió a García con la Medalla de la Vicepresidencia, quien juró al cargo con el puño izquierdo en alto y el derecho sobre el pecho. Entretanto, en el Palacio de Gobierno —histórico edificio inaugurado el 25 de marzo de 1853—, Morales en ropa de calle se tomó a las 08.30 la última foto con sus ministros en las gradas del Palacio. Cinco minutos después, su gabinete partió en dirección a la Asamblea Legislativa.

Una hora más tarde, cuatro representantes de los movimientos sociales —entre ellos Juan Carlos Trujillo, de la Central Obrera Boliviana, y Juanita Ancieta, de la Federación de Mujeres campesinas Bartolina Sisa— designado  previamente para trasladar los símbolos presidenciales hasta la Asamblea se reunieron con el ministro de Culturas, Pablo Groux, quien se encargó de llevar a cabo un ensayo de la recepción de la medalla y la banda presidencial, en dos urnas vacías. A las 09.40, bajo una fuerte vigilancia, se permitió el ingreso de los periodistas hasta el hall del Palacio de Gobierno para la entrega oficial. Para entonces, Morales vestía el traje especialmente confeccionado para su tercera asunción.

Ustedes “representan a todo el pueblo boliviano, decirles muchas gracias a ustedes, al pueblo boliviano, tuve el honor de llevar los símbolos patrios de la presidencia después de cumplir dignamente este mandato sagrado. Ahora tengo la obligación de depositar estos símbolos al pueblo, representado por ustedes”, les dijo.

Después, una comisión de seis legisladores partió rumbo al edificio que hace 162  años acoge a los mandatarios bolivianos, para invitar a Morales al Legislativo. Allí, el Mandatario, nacido el 26 de octubre de 1959, en Isallavi, cantón Orinoca, departamento de Oruro, fue recibido con un “Evo, Evo, Evo”, coreado por legisladores del Movimiento Al Socialismo y por representantes de los movimientos sociales desde los palcos de invitados.

Posteriormente, como hace diez años, García le colocó la banda y medallas presidenciales, en medio del ronco sonido de los pututus (instrumento de viento andino). Después siguió la juramentación.  Con la mano izquierda en alto Morales juró “por el pueblo boliviano y por la igualdad de todos los seres humanos”. El reloj marcaba las 10.38.   Después retornó al Palacio, donde recibió a sus invitados con los que se tomó la foto oficial. La popularidad del Presidente fue aprovechada por quienes teléfono móvil en mano se sacaron selfis con él para perpetuar el recuerdo.

La ceremonia —transmitida por Bolivia Tv— fue seguida a través de pantallas gigantes por decenas de personas apostadas con banderas bolivianas y wiphalas en la plaza Murillo. Morales asumió su primer mandato el 22 de enero de 2006, tras ganar las elecciones de 2005; juramentó al segundo el 22 de enero de 2010 , declarado Día del Estado Plurinacional y feriado nacional en Bolivia.

En septiembre de 2015, romperá el récord de permanencia en el cargo del presidente Andrés de Santa Cruz, quien hasta ahora había sido el mandatario con más tiempo en el cargo de manera continua: nueve años y nueve meses (1829-1839). Gracias al apoyo del 61,36% del electorado en las elecciones de octubre de 2014, en su tercera gestión tiene asegurados los dos tercios, ya que cuenta con 25 senadores de los 36 curules en la Cámara Alta y 89 de los 130  diputados de la Cámara Baja.

La ceremonia de Estado de ayer, fue presidida por una investidura inspirada en las culturas andinas efectuada el miércoles 21 en el templo de Kalasasaya, Tiwanaku. Allí recibió dos bastones de mando: el de la derecha rematado por la cabeza de un puma, que  representa la fortaleza y otro con dos puntas, que simboliza la energía cósmica.

La primera  tiene incrustaciones de oro de Consata, plata de Potosí, basalto, bronce de Oruro, cobre de Coro Coro y madera de los departamentos de  la región oriental del territorio nacional. Morales lució ese día una túnica de los gobernantes andinos hecha con lana de vicuña y un gorro de cuatro puntas, ambas prendas con incrustaciones de oro.

La hermana acompaña al Mandatario soltero

Liliana Aguirre

Los protagonistas de la ceremonia de investidura del Presidente y Vicepresidente bolivianos —Evo Morales y Álvaro García— fueron los mismos que hace nueve años. Aunque esta vez, la segunda autoridad, de 52 años, estuvo acompañada por su esposa Claudia Fernández.

Esther Morales, hermana del Jefe del Estado de 55 años, quien se mantiene soltero, siempre lo acompañó y este año no fue la excepción y asistió en representación de la familia con su hijo. En septiembre de 2012, García Linera dejó el solterío y contrajo nupcias con la presentadora de televisión Claudia Fernández.

Morales llegó al acto del brazo de su hijo, quien sostenía una wiphala. Abrigada con una manta de vicuña, chompa verde, pantalón oscuro y zapatos de tacón bajo ingresó a la Asamblea Legislativa Plurinacional. Mientras Fernández utilizó un pantalón oscuro de bota ancha y un abrigo corto de un naranja intenso. En el palco no estuvo la hija del Mandatario Eva Liz, que según se dice es la niña de sus ojos, y tampoco su hijo Álvaro. 

Casi al final de su discurso de  su tercera investidura como presidente de Bolivia, Morales se dirigió a su hermana y bromeó al confesar ante los parlamentarios e invitados que la hizo llorar.  “A mi hermana la he hecho llorar, ella quería ser la Primera Dama”, contó mientras ella desde el palco negaba enfáticamente acompañando sus palabras con la cabeza y el dedo índice. Su ocurrencia fue festejada con un coro de risas por las delegaciones extranjeras y los nacionales.

Gobernantes degustaron los sabores andinos

Liliana Aguirre

Queso de cabra en pan de sésamo con miel de cañahua, minisándwiches de chola con ají amarillo, papas con ají y jugos de frutas naturales fueron algunos de los tentempiés preparados para los mandatarios que asistieron a la investidura presidencial ayer. Después de la foto oficial, algunas de las autoridades extranjeras se retiraron inmediatamente del hall de la Presidencia. Otros se quedaron para compartir una charla y tomarse fotos con los asistentes, pero también para disfrutar de los sabores andinos.

El restaurante Gustu ha sido catalogado este 2015 como el mejor de Sudamérica por los premios Como Sur especializados en alta gastronomía; es el segundo año consecutivo. El restaurante, ubicado en la 10 de Calacoto, fue el que se encargó de realizar el catering para el evento.

Sumaya Prado, responsable de comunicaciones de Gustu, publicó en su cuenta de Facebook: “Gustu en Palacio de Gobierno” y adjuntó una fotografía de los chefs del restaurante preparando los bocaditos en el lugar. El restaurante fue creado en los años 90 por el danés Claus Meyer, en su país de origen, para mejorar la calidad de vida de las personas a través de una alimentación saludable. Llegó a Bolivia en 2012.

“Pruebe un bocadito”, decían las meseras del Gustu, caracterizadas por llevar blusas oscuras, polleras abultadas en el mismo tono sobre la rodilla y combinadas con medias nailon. Ellas desfilaron por el lugar con charolas con las que invitaban a los presentes a disfrutar de exquisitos sabores andinos.

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