Especiales

‘No me arrepiento porque sé que otros me seguirán’

Domitila Chungara - El 26 de agosto de 2011, Animal Político de La Razón conversó con la recordada dirigente minera. Su voz entrecortada y frecuentes ataques de tos interrumpieron varias veces la entrevista, pero su lucidez e inteligencia aún estaban intactas. Ésta es una entrevista inédita.

Salud. Así se mostraba el 26 de agosto de 2011; sin caminar.

Salud. Así se mostraba el 26 de agosto de 2011; sin caminar.

La Razón / Erick Ortega y Milenka Villarroel / La Paz

04:10 / 14 de marzo de 2012

— La escucho resfriada, ¿hace cuánto tiene ese mal y qué otra enfermedad la aqueja?

— Hace varios días me resfrié, pero el cáncer del pulmón lo padezco (...) casi ya tres años.  También ha empezado la tos muy fuerte con hemorragias y todo.  Pero ya me han hecho las quimioterapias y he estado así, empeorando poco a poco.

— ¿Desde cuándo vive en Cochabamba y en qué barrio?

—  Me he venido desde la relocalización, en 1985.  Vivo en el barrio Huayrak’asa.

—¿Cuántos hijos tiene, vive con ellos?

— Estoy sola en mi casa. Tuve 11 hijos, siete de ellos viven fuera: cinco en Escocia y dos en España, porque ya han hecho sus vidas.

— ¿La visitan o viaja?

— Alguno viene de tiempo en tiempo a visitarme. Yo para qué voy a ir a verlos si me gusta estar aquí en Bolivia.

— ¿A qué se dedica últimamente para tener ingresos?

— Alguna vez me mandan dinerito (sus hijos) y aquí (en Cochabamba) tenemos una escuela de formación política.

— ¿Cómo funciona?

— Nos reunimos aquí en la casa  o vamos también donde nos llaman para dar charlas que se relacionan, casi siempre, con la historia que no está escrita. Es decir, sobre las luchas del pueblo boliviano, de los mineros y de las amas de casa.

— ¿La visitan sus amigos sindicalistas?

— Algunas veces vienen, pero también me relaciono a través de las charlas con todo tipo de personas, como universitarios, estudiantes y miembros de sindicatos que actualmente trabajan en el país.

— ¿A qué hora empieza su día?

— A las seis de la mañana.  A esa hora empiezo a leer y ver informativos, porque, por suerte, estoy bien todavía de la vista.

— ¿Cocina?

— Como estoy enferma, me lo están cocinando mis familiares.

—¿Cuál es su plato favorito?

— No tengo comida favorita, como lo que se sirve en la mesa.

— ¿Qué hace por las tardes?

— Siempre hay que limpiar o lavar algo en la casa. También me gusta leer para preparar el material de la próxima charla.

— ¿Qué libro ha leído últimamente?

— Ese libro donde hay testimonios de las mujeres que estuvieron presas en las dictaduras, de Barrientos y de Banzer (Libres, de Joan Prats).

— ¿Se animaría a escribir un libro, aparte de los dos que se escribieron sobre usted?

— No, yo nunca he escrito un libro; he hablado y así como usted me han grabado y con eso me lo han escrito (el libro).

— ¿Extraña la vida de la mina?

— Se extraña mucho, era otra forma de vivir; compartíamos entre vecinos y éramos como una familia. Ahora, aquí (Cochabamba), ni sé quién es mi vecino ni qué se llama; nunca nos vemos, ellos salen temprano a trabajar y regresan en la noche.

— ¿Ha vuelto alguna vez al campamento de Llallagua?

— Sí, pero me siento mal, porque es como si me hubieran sacado de mi casa y me hubieran llevado a otra casa en contra de mi voluntad. Siempre me dan ganas de llorar al ver las calles y casas que están totalmente destruidas en Cancañiri. Ni huella hay del tren ni de la estación; todo está desecho. El ingenio mismo donde se machucaba el mineral es viejo y destartalado. Llallagua ha progresado más (...); imagínese las ironías de la vida, tanto hemos reclamado nosotros una universidad obrera para nuestros hijos, que se inauguró el 1 de mayo de 1985, y en agosto nos decretan el 21060 y nos botan del lugar. Ahora, en la universidad destinada para los hijos de los obreros, están estudiando 4.000 estudiantes, la mayoría extranjeros de Brasil y de la Argentina, no hay casi del país.

— ¿Cómo ve el gobierno del presidente Evo Morales?

— Siempre hemos buscado el cambio, lo mismo que el compañero Evo, pero el pueblo ahora no participa como tiene que hacerlo. Siempre dejamos que el Gobierno haga todo lo que quiera y nosotros no imponemos lo que queremos.  La gente está indiferente y no razona como antes. Así, casi pasa desapercibido el proceso de cambio.

— Si pudiera hacerlo, ¿qué consejo le daría al Mandatario?

— Al Gobierno le hace falta escuchar y dar solución a los problemas. Hay muchas cosas que tenemos que hacer, pero estamos conscientes de que si el pueblo no apoya, tampoco vamos a poder hacer nada y el proceso se nos puede revertir; sería más peligroso, más difícil.

—¿Cómo está  la minería hoy?

— El problema minero casi no se ha tocado, no hay las reversiones de las minas. Por ejemplo, la de Comibol; otras personas están aprovechándose de eso sin dar ningún beneficio al pueblo.

— ¿Usted siente que su lucha ha sido en vano?

— Creo que sí,  pero no me arrepiento de nada porque sé que otros me seguirán.  

Perfil

Nombre: Domitila Barrios Cuenca de Chungara.

Nació: 07-05-1937.

Ocupación: Dirigente.

Cargo: Líder del movimiento minero de Bolivia.

La trayectoria de una luchadora

Fue una de las primeras mujeres líderes de los movimientos mineros y desde 1963 participó en el Comité de Amas de Casa de Siglo XX, una de las comunidades mineras que se enfrentó a las fuerzas represivas de los regímenes de Víctor Paz Estenssoro, René Barrientos y Hugo Banzer Suárez. Sobrevivió a la masacre de las minas de San Juan en 1967 y en 1975 asistió como representante de Siglo XX al Año Internacional de la Mujer, realizado en México. En 1977, junto a otras esposas de mineros, participó en una huelga de hambre a la que se sumaron miles de bolivianos. La presión social e internacional logró derribar la dictadura de Hugo Banzer.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia