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‘Como autocrítica: debimos hacer de manera oportuna la consulta previa’

Autoridad. Es de los pocos ministros que tiene asegurada su continuidad en el gabinete presidencial.

Autoridad. Es de los pocos ministros que tiene asegurada su continuidad en el gabinete presidencial. Foto: Archivo Ángel Illanes

La Razón / Rubén D. Atahuichi López / La Paz

00:00 / 22 de enero de 2012

— ¿Ha sido un año difícil?

— No. Lo fundamental de una gestión pública tiene que ver con el ámbito socioeconómico, y en eso nos ha ido bien: se ha mantenido un nivel de crecimiento sostenido, el más alto de la región; ha seguido el fortalecimiento de las reservas internacionales; se han superado los 4.000 millones de dólares de inversión pública, un récord histórico; se continuaron las políticas sociales que permitieron el fortalecimiento del mercado interno, para seguir avanzando en la reducción de los niveles de desigualdad y pobreza.

— ¿En términos políticos?

— Políticamente, tal vez debemos analizar algunos conflictos: la nivelación del precio de los carburantes, que ocasionó algunas figuras en el bloque popular y causó inflación en algunos precios de los alimentos al principio de 2011 y que generó malestar social; las movilizaciones de la Central Obrera Boliviana (COB), pese a que nuestra política salarial se ha mantenido fiel al superar el porcentaje del nivel de inflación de 2010; ha sido muy polémico el conflicto por el TIPNIS, porque no se ha podido posicionar adecuadamente el verdadero debate (que no es la agresión al área protegida, sino la insuficiente presencia estatal en ese espacio y de algún modo la excesiva politización en la gestión del conflicto) y, como autocrítica: debimos hacer de manera oportuna la consulta previa en el tramo II y no dejar que el abordaje del problema se haya polarizado.

— ¿Implica un error grave, considerando que causó fisuras en el Gobierno?

— No tanto fisuras internas. Es decir, se ha ocasionado un distanciamiento con relación a los pueblos indígenas de tierras bajas, que menos relación orgánica tenían con el Gobierno. También refleja la todavía insuficiente articulación del Estado nacional con la dinámica del oriente, pero el    TIPNIS —como caso paradigmático— nos ha mostrado la realidad de un territorio indígena enorme, donde hay una insuficiente presencia estatal y comunidades dispersas, situación que favorece a la extracción de recursos naturales muchas veces de manera ilegal.

— El Gobierno no tuvo capacidad de prever los conflictos.

— En algún momento, el vicepresidente (Álvaro García Linera) hablaba de tensiones internas. Una vez que las contradicciones fundamentales se resuelven aparecen las contradicciones internas, y es parte de la dialéctica social.Evidentemente, en el caso específico del TIPNIS se pudo haber previsto si es que —insisto— se hacía la consulta previa y si, además, había un trabajo de mayor socialización en las comunidades indígenas. También tuvimos un error de cálculo en la nivelación de precios de carburantes, porque, si bien la medida estaba técnicamente sustentada, el impacto socioeconómico hacia la población era demasiado drástico y eso fue algo que también no calculamos adecuadamente.

Pero es un país con muchas heterogeneidades, y tensiones siempre van a haber. Antes era por el control del excedente económico y ahora se refiere a la distribución del mismo, y ahí la pugna se presenta entre si ese excedente se canaliza a un proceso de diversificación económica o industrialización o se destina a atender demandas corporativas de orden gremial.

— ¿Es capaz el Gobierno de redimirse en estos tres años de gestión que le restan?

— Redimirse, no. Es un Gobierno que, según las consideraciones de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina), está construyendo un modelo de desarrollo que podría ser paradigmático para la región; o, en criterio de Naciones Unidas, está gestionando políticas que están acercando al país a las Metas del Milenio.

Lógicamente, tenemos que mejorar nuestra gestión de conflictos.

— ¿Eso quiere decir que amerita un golpe de timón?

— No, para nada. Golpe de timón ameritaría cuando los indicadores de gestión fueran magros.

— ¿Y políticamente?

— Políticamente, el Gobierno está bien; es un Gobierno muy fuerte y sólido, que tiene sus altas y bajas como es normal en la confianza ciudadana.

— ¿Qué tendría que resolverse este 2012?

— Este 2012 vamos a tener como desafío principal la presentación del Programa de Diversificación Económica e Industrialización.

Perfil

Nombre: Carlos Romero Bonifaz

Nació: 23-08-1966

Profesión: Abogado

Cargo: Ministro de la Presidencia

Un hombre para la conciliaciónAunque durante los conflictos por el TIPNIS fue cuestionado por el movimiento indígena, su tarea siempre fue de carácter conciliatorio. Lo ha hecho en la Asamblea Constituyente, de la que fue miembro, y lo hace en el Gobierno. La semana pasada logró un acuerdo con los cívicos de Yapacaní e intentó infructuosamente una reunión entre las dirigencias regionales de Tarija y Chuquisaca, que disputan la necesidad de un estudio que determine la territorialidad del origen de los yacimientos de gas del campo Margarita. Mientras fue Ministro de Autonomías impulsó la aprobación de la Ley Marco de Autonomías y la marcha de los gobiernos autónomos.

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