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El 52 se creó al ‘campesino’, en 2010 al ‘indígena’

Dos expertos evalúan lo que significó la revolución nacional para el indígena

Inclusión. Víctor Paz Estenssoro buscó incluir al campesinado en la sociedad.

Inclusión. Víctor Paz Estenssoro buscó incluir al campesinado en la sociedad. Foto: La Razón

La Razón / Paulo Cuiza - La Paz

03:20 / 09 de abril de 2012

La revolución de 1952 marcó un antes y un después en la historia nacional. Originó cambios políticos, sociales y económicos. Dio notoriedad a sectores en desmedro de otros y originó el surgimiento de la clase campesina. Para el historiador Fernando Cajías, el 52 le dio ciudadanía al campesino y el actual  Estado Plurinacional le otorgó protagonismo.

Ambos procesos son semejantes, considera Cajías. Según el historiador, el Estado Plurinacional es una continuación del proceso revolucionario del 52 liderado por el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). “En el 52 el campesinado adquiere la ciudadanía y las reformas educativa y agraria han dado paso a la formación de una burguesía quechua y aymara. El actual Estado Plurinacional es un capítulo avanzado de la revolución del 52”.

Por el contrario, el excandidato indígena a la Presidencia Fernando Untoja no coincide con Cajías. Sostiene que el proceso revolucionario del 52 prometió la inclusión de los campesinos en el poder, al igual que plantea hoy el presidente Evo Morales, “Se prometió inclusión, pero todo es discurso”, menciona el activista político.

A 60 años de la revolución de 1952, los especialistas aseguran que existen coincidencias entre el proceso revolucionario de 1952 y el nacimiento del Estado Plurinacional en 2010, a partir de la puesta en vigencia de la nueva Constitución Política del Estado.

Según Untoja ambos procesos tienen semejanzas y desigualdades. Una similitud es que en 1952 el MNR empezó a denominar a los pueblos aymara y quechua como campesinos; mientras que en el actual proceso de cambio el Movimiento Al Socialismo redujo a grandes poblaciones al estatuto de indígenas, categoría que el experto prefiere evitar.

De 1952 a 2012 existen cambios cualitativos, explica entretanto el historiador Cajías, para quien el sector campesino en la actualidad cuenta con una base social política y socialmente fortalecida. Recordó que en 1952, el campesinado, al lado del sector minero, fue el mayor sostén de la revolución nacional.

Según Cajías, el actual fortalecimiento campesino se dio gracias a que en los años 70 empezó a surgir una intelectualidad aymara y quechua, la cual se consolidó en la década de los 90 al influjo también del nacimiento de partidos políticos de corte nacionalista o populista. “Ahora tenemos diputados, alcaldes y concejales campesinos”, destaca.

Untoja indica que el 52, los campesinos jugaron un rol determinante a través de las milicias armadas a favor del MNR. Sin embargo, critica el hecho de que ese fenómeno político, social y económico no haya generado la construcción de un Estado más sólido con el apoyo de las incipientes naciones campesinas e indígenas.

“Las naciones deben hacer al Estado, pero con el Estado Plurinacional es el Estado el que fabrica naciones imaginarias como los 36 pueblos de la Constitución. El Estado sigue siendo un elemento ajeno a las naciones tanto en el 52 como ahora”, dice. Cajías apunta que desde el 52 a la actualidad falta dar mayor representatividad a los indígenas de tierras bajas. CAMPESINOS, INDIOS  Y ORIGINARIOSPROCESOSegún el historiador Fernando Cajías, la revolución nacional de 1952 a la par de generar cambios políticos, sociales y económicos, también originó modificaciones en cuanto al tratamiento de los aymaras y quechuas, que antes del 52 —afirma— eran llamados indios. Después, con la reforma agraria, se los denominó campesinos y en la Constitución Política del Estado (CPE) se los llama originarios. Milicias armadas campesinasFueron soporte para que el MNR se consolide como fuerza políticaLa Revolución Nacional de 1952 habría sido sin duda distinta sin las movilizaciones que concluyeron en la Reforma Agraria y en la formación de milicias campesinas armadas, según escriben Humberto Vargas y Eduardo Córdova en el documento “Bolivia: un país de reconfiguraciones”. El apoyo campesino a la revolución de abril, según el economista y filósofo Fernando Untoja se vio representado en las milicias armadas que apoyaron fielmente al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). 

El 9 de abril de 1952 mediante una revolución popular se derrotó a la oligarquía, se disolvió el ejército creando milicias armadas, se decretó el Voto Universal, se nacionalizó las minas, se dictó la Reforma Agraria y la diversificación económica que dio lugar al desarrollo del oriente boliviano, según el historiador Fernando Cajías. “Las milicias armadas fueron la base de la revolución”, afirma Untoja. Según Cajías, el campesino pasó de ser siervo a propietario de la tierra. Sin embargo, dice que desde 1952 hasta la actualidad lo que no mejoró es la administración de la tierra. De la revolución al pacto militar-campesinoSegún la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia  (CSUTCB) la reforma agraria de 1953 fue un engaño a los pueblos indígena originario campesinos, sobre todo por una manipulación civil que abarcó todo el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), desde 1952 hasta 1964.

Entre 1964 y 1978, durante los gobiernos militares se trató de manejar a la población rural a través del llamado “Pacto Militar Campesino” que originó una movilización campesina en 1968. Se trató de una forma de independizarse del pacto, dice el dirigente de la CSUTCB Rodolfo Machaca. Al alejamiento de los campesinos del “Pacto Militar Campesino” le sigue la creación de la Confederación Nacional de Colonizadores de Bolivia en 1971, afiliada a la Central Obrera Boliviana (COB) cuyo primer secretario ejecutivo será Genaro Flores, representante del emergente katarismo.

Para el historiador Fernando Cajías el actual proceso de cambio liderado por el Movimiento Al Socialismo (MAS) no puede ser entendido si no se toman en cuenta todos estos antecedentes. “El 52 es la base y a pesar de las frustraciones y retrocesos, la Revolución Nacional de 1952 es la base de la pirámide actual. Las décadas del 70 y 80 son muy importantes para entender lo actual”, manifiesta Cajías.

La CSUTCB recuerda que Genaro Flores retomó en 1977 la conducción del movimiento sindical campesino, y a comienzos de 1978, se realizó el IX Congreso de la Federación de Trabajadores Campesinos de La Paz Tupaj Katari, cuando se reconoció a la COB como organización matriz de los trabajadores del país y se rechazó definitivamente el “Pacto Militar Campesino”,  el 26 de junio de 1979.

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