Especiales

Una década de vida al servicio de la defensa pública

Enit Zaconeta Abogada penalista. La jurista, especializada en materia penal, está casada y tiene dos hijos, ejerce su profesión desde 1993, año en que empezó como ayudante y luego asumió la defensa pública. También trabajó como fiscal de materia de El Alto y ejerció la profesión libre. Pese a que tenía mejores ingresos económicos, prefirió ejercer su oficio en el Senadep.

La abogada Enit Zaconeta (der.) atiende a una de sus clientes en oficinas del Servicio Nacional de Defensa Pública (Senadep). Foto: Wara Vargas

La abogada Enit Zaconeta (der.) atiende a una de sus clientes en oficinas del Servicio Nacional de Defensa Pública (Senadep). Foto: Wara Vargas

La Razón (Edición Impresa) / Williams Farfán / La Paz

00:00 / 20 de septiembre de 2014

Con más de 50 años de edad, la señora Paloma aún no olvida cómo  dos de sus sobrinos reencaminaron sus vidas y ahora se encuentran alejados de los conflictos con la ley y fuera de la cárcel. Estudian y trabajan en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

La mujer, que pidió no divulgar sus apellidos para preservar su identidad, recuerda con gratitud a Enit Zaconeta, una abogada del Servicio Nacional de Defensa Pública (Senadep) que hace años atendió el caso de sus dos familiares que estuvieron detenidos en el penal de San Pedro. Dice que la jurista defendió a sus sobrinos  y consiguió que los liberen, pese a las adversidades económicas que entonces se constituían en una traba para lograr una  oportunidad para su reinserción en la sociedad. 

Estos dos jóvenes actualmente residen en Santa Cruz, “donde rehicieron su vida al estudiar y trabajar, por lo que dejaron todo lo que significaba o les inducía a lo malo”, sostiene la entrevistada, quien dice guardar un “agradecimiento eterno” a la jurista pública.

Zaconeta cumple diez años en funciones en el Senadep, aunque de manera discontinua. Dejó otros trabajos, con ingresos económicos más altos, para ayudar a personas que no tienen recursos y que deben enfrentar conflictos jurídicos por diferentes motivos.

Inició su trabajo en el Senadep en 1993, con algunos intervalos, según refirió a este diario. Señala que desde que empezó a ejercer su profesión también comenzó a amar su carrera, en especial la defensa de las personas que no cuentan con recursos económicos, que es otra forma de buscar justicia. Su meta en cada uno de los casos que atiende es que no haya injusticia, aunque a veces sus patrocinados resulten culpables. Varios testifican ello.

Zaconeta ejerció la profesión libre y también se desempeñó como fiscal de materia en El Alto. Recuerda que en ambos casos recibía una remuneración más alta a la actual como defensora pública, pero, pese a ello, decidió quedarse en el Senadep para defender a personas que no pueden tener abogados particulares por falta de dinero.

Un exreo que también pidió reservar su identidad, contó que la abogada le ayudó a recobrar su libertad y a seguir su vida junto a su familia, luego de estar varios años detenido en la cárcel de San Pedro acusado de un delito que no cometió. Dijo que la jurista le creyó y le ayudó a defenderse sin ninguna exigencia económica .

Recordó que, consciente de no haber cometido ningún delito, no accedió a someterse a un juicio abreviado porque no quería admitir algo en lo que no incurrió. Por eso decidió ir a un juicio pese al gasto que representaría  el proceso jurídico y “en ese momento apareció” la abogada, que le demostró “su profesionalismo y empeño para defender a sus circunstanciales clientes”.

Actualmente el exrecluso vive en  La Paz junto a sus familiares y trabaja con el objetivo de que éstos tengan lo mejor para vivir bien, en especial su hija que es colegiala. Indicó que incluso ahora dejó de consumir bebidas alcohólicas, lo que le ayudó a conseguir un trabajo estable y reinsertase en la sociedad.

Zaconeta manifiesta que atiende    al menos unos 60 casos al mes, previo sorteo, de los que una mayoría corresponde a hombres y, en algunos casos,   a reincidentes. Peso a ello, expresa que no pierde la confianza en las personas y trabaja con el fin de ayudar a quienes  la necesitan, aunque deba hacerlo por más de ocho horas diarias, como lo hacen todos los abogados que trabajan  en el Senadep, ya que los juicios duran más. “Desde que ingresé a esta institución me enamoré de mi oficio”, asegura.  

Por las horas extras de labor los juristas del Senadep no reciben pago alguno, pero siguen en el oficio por la vocación de ayudar quienes no tienen recursos, como lo hace Zaconeta, quien afirma que este trabajo exige sacrificio de los abogados, que incluso deben dejar a sus familias en cualquier momento para ayudar a los detenidos que requieren defensa.

La señora Paloma contó que llegó a conocer a gente muy agradecida con la jurisconsulta, que incluso llegó a ofrecerle un reconocimiento económico por sus servicios, pero ella lo rechazó, ya que una de las normas del Senadep prohíbe recibir algún tipo de dádiva por el trabajo realizado.

Funcionarios del Senadep contaron a este diario que, en agradecimiento al trabajo de Zaconeta y ante su rechazo a la oferta de cualquier pago, una vez una persona llegó a la oficina para entregarle un cordero, lo que también rechazó; sin embargo, ante la insistencia aceptó el gesto y mandó a preparar la carne para compartirla con sus colegas.

 El exreo entrevistado por este matutino también destacó la iniciativa que tiene la profesional para ayudar a sus defendidos a encontrar recursos para sus trámites más básicos, sin ningún interés más que el de llevar adelante la acción de defensa que le fue encargada.

Colaboración. La defensora pública cuenta que, a veces, hay privados de libertad que continúan detenidos por la falta de publicación de un edicto. En esos casos, como una forma de ayudar, organizó rifas que ayudaron a juntar el dinero y pagar las respectivas publicaciones. Señala que a veces también ayuda en este tipo de causas la Pastoral Penitenciaria, por el contacto que tiene con los reclusos.

Zaconeta tiene dos hijos, un varón y una mujer, quienes se habituaron a su complicado horario de trabajo. La jurista relata que, en ocasiones, incluso su esposo le acompaña a realizar sus turnos en la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) o la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN). Dice que se acostumbraron a su oficio, aunque en un principio no la entendían y querían que deje el Senadep. Su hija también es abogada, pero a ella no le gusta el área penal.

Uno de los casos que más le impactó a Zaconeta es el de un conductor de minibús que fue contratado por personas que resultaron ser narcotraficantes. El chofer fue aprehendido después que en la carga que llevaba se descubrieron precursores, por lo que fue considerado parte de una banda de narcos, lo que fue descartado luego de un juicio que duró ocho meses.

El Senadep tiene como principal finalidad proporcionar defensa y asesoramiento técnico a los imputados que, por cualquier causa, carezcan de abogado, así como llevar a cabo cualquier acción que, conforme a la política institucional, tienda a asegurar los derechos de los asistidos. Esta repartición no se constituye en un auxiliar de la justicia y debe ejercer su función en atención a lograr la solución más favorable al sindicado. La Oficina Nacional de Defensa Pública presta servicios tanto de forma directa como a partir de una solicitud que efectúen los mismos jueces.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia