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‘El día que me comí la torta de García Márquez’

Este texto salió  en el suplemento Tendencias

La Razón (Edición Impresa) / Álex Ayala

04:12 / 18 de abril de 2014

Conocí a Gabriel García Márquez el 1 de febrero de 2006, durante un taller sobre crónica en la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano que él mismo fundó en Colombia en 1994.

Aquel día, con un whisky encima de la mesa y con Mercedes Barcha a su lado, su mujer, a quien siempre buscaba, Gabo nos repetía lo que tantas veces dijo: que escribir es “el mejor oficio del mundo”. Paradójicamente, él había dejado de novelar un año antes. “Ahora, puedo quedarme en la cama leyendo todo el día”, bromeaba.

De repente, mientras se explicaba ante los talleristas —de 12 países diferentes—, irrumpieron en la sede de la fundación algunos de sus amigos, familiares y colegas en lo que se convirtió en un homenaje improvisado para reconocer su labor en favor del periodismo narrativo.

Emocionado, Gabo recibió un regalo de ellos que seguramente no olvidó nunca: una portada de El Espectador con la primera nota que publicó en dicho medio. Minutos después, esquivando los flashes de las cámaras y dejando caer algunas lágrimas, agradeció a los invitados por el presente con una gran sonrisa y brindó por ellos. Y a continuación, sorprendió con un comentario picante a los que tenía cerca: “¿Se han fijado en las lindas piernas de esa chica?”.

Finalmente, sopló las velas de una torta en su honor y reclamó a Mercedes con mucha ternura: “¿Tú por qué no aplaudes?”. Y la torta, intacta, terminó en nuestro hotel —el de los talleristas—, donde pudimos probar un pedacito de “gloria”.

Nota: Álex Ayala, se desempeñaba como periodista de La Razón cuando asistió a un curso de La Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

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