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El eterno político se dio tiempo para las mujeres

Cuando era joven le gustaba el deporte, los trajes bonitos y tenía fama de seductor

Homenaje. Con 50 barras de metal, Marco Cianfanelli recordó en 2012 los 50 años de su captura.

Homenaje. Con 50 barras de metal, Marco Cianfanelli recordó en 2012 los 50 años de su captura. AFP.

La Razón (Edición Impresa) / AFP / Johannesburgo

03:41 / 06 de diciembre de 2013

Nelson Mandela, cuya vida estuvo acaparada por la política, nunca tuvo realmente tiempo para las mujeres; pero como hombre encantador y enamoradizo, siempre buscó su compañía, como lo demuestran los numerosos romances y los tres matrimonios que tuvo.

Los dos primeros matrimonios sucumbieron a las presiones y a los sacrificios de la lucha contra el régimen racista del apartheid. Tuvo que esperar a los 80 años, cuando era libre y un presidente casi retirado, para enamorarse de una adolescente: la mozambiqueña Graça Machel, en cuyos brazos halló la paz y la serenidad. La vida política del joven Nelson Rolihlahla Mandela empezó quizá con la huida de una mujer: la que el regente de su clan, en el Transkei (sureste), le buscó para que se casara en 1941, a los 22 años.

“Seguro que mi futura esposa tenía tantas ganas de deshacerse de mí como yo de ella”, escribió. Tanto Mandela como un amigo, Justice, huyeron una noche a Johannesburgo hacia el espejismo de la riqueza y la emancipación.

En la capital del país, el aprendiz de abogado fraguó su educación política y descubrió el amor. En casa de los Sisulu encontró a Evelyn Mase, “una joven bella y tranquila que llegaba del campo”.

Se casaron en 1944 y tuvieron dos hijos, Thembi y Makgatho, y dos hijas, Makaziwe —muerta a los nueve meses en 1948— y Pumla Makaziwe. Pero Mandela, entonces uno de los jóvenes líderes del Congreso Nacional Africano, estaba consumido por la militancia y siempre estaba ausente. Evelyn, cada vez más atraída por la religión, acabó por abandonar el domicilio conyugal en 1955.

Dos años y algunas militantes después, Mandela conoció a Nomzamo Winnifred, una seductora asistente social de 21 años. Cayó fulminado por sus encantos. “No sé si algo como el amor puede surgir en la primera mirada, pero sé que en el preciso instante en que vi a Winnie Nomzamo, supe que iba a ser mi mujer”, escribió en su autobiografía.

Ingenua y apasionada, Winnie dejó que Mandela le hiciera “la corte y la politizara al mismo tiempo”. Se casó con él en 1958 y se abrazó su lucha y sus amigos. La pareja tuvo dos hijas, Zenani y Zinzi, durante cinco años desenfrenados de militancia, entre detenciones y juicios. Los 27 años de cárcel que siguieron a la última detención de Mandela en 1963 dinamitaron la unión, pese a las emotivas cartas de amor y de apoyo. La pareja se divorció en 1996.

En tanto que era presidente, Mandela siempre tuvo ocasiones de conocer a mujeres bellas: misses sudafricanas, maniquíes internacionales como Naomi Campbell o la actriz sudafricana Charlize Theron. En 1990, poco después de su liberación, encontró en Maputo a Graça Machel, viuda del presidente mozambiqueño Samora Machel.

Progresivamente, se enamoró de esta mujer 27 años más joven. La pareja empezó a mostrarse poco a poco en público, como en la boda del gobernante zimbabuense Robert Mugabe donde se les vio besarse en 1996. Incapaz de esconder su felicidad, Mandela habló a la prensa del “maravilloso sentimiento de estar enamorado”. Se casaron el 18 de julio de 1998, el día de su 80 cumpleaños.

Las luces y sombras de la ciudad

Johannesburgo continúa siendo un imán de prosperidad y libertad para millones de personas de todos los orígenes, más de 70 años después de que deslumbrase a un joven Nelson Mandela.

En su autobiografía, El largo camino hacia la libertad, escribe que a su llegada de provincias, la veía como “una ciudad de sueños”, “de peligro y oportunidades”.

Aún hoy, los colosos de acero de la Nueva York africana  siguen tocando el cielo y, a sus pies, se buscan la vida refugiados y emigrantes de los cinco continentes. EFE

Frases de Madiba

“La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que él considera como su deber para con su pueblo y su país, puede descansar en paz. Creo que he hecho ese esfuerzo y que, por lo tanto, dormiré por toda la eternidad”.

“Mucha gente en este país ha pagado un precio antes de mí, y muchos pagarán  el precio después de mí”.

“Si yo tuviera el tiempo en mis manos haría lo mismo otra vez. Lo mismo que haría cualquier hombre que  se atreva a llamarse a sí mismo un hombre”.

“Me gustan los amigos que tienen pensamientos independientes, porque suelen hacerte ver los problemas desde todos los ángulos”.

“Nunca me he considerado un hombre como mi superior, ni en mi vida fuera, ni dentro de la cárcel”.

“Nunca pienso en el tiempo que he perdido. Solo de-  sarrollo un programa que   ya está ahí. Que está trazado para mí”.

“Yo no tenía una creencia específica, excepto que nuestra causa era justa, era muy fuerte y que estaba ganando cada vez más y más apoyo”.

“Una prensa crítica, independiente y de investigación es el elemento vital de cualquier democracia. La prensa debe ser libre de la interferencia del Estado. Debe tener la capacidad económica para hacer frente a las lisonjas de los gobiernos. Debe tener la suficiente independencia de los intereses creados que debe ser audaz y preguntar sin miedo ni ningún trato de favor. Debe gozar de la protección de la Constitución, de manera que pueda proteger nuestros derechos como ciudadanos”.

“Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras montañas por escalar”.

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”.

“Los verdaderos líderes deben estar dispuestos a sacrificarlo todo por la libertad de su pueblo”.

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