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Para experta boliviana, es la muerte más llorada

Ana Paola Lorberg representó a Bolivia en  un homenaje en México

Evento. Lorberg con un trofeo en las manos, en el homenaje a ‘Chespirito’.

Evento. Lorberg con un trofeo en las manos, en el homenaje a ‘Chespirito’. Ana Paola Lorberg.

La Razón (Edición Impresa) / Erick Ortega / La Paz

03:01 / 29 de noviembre de 2014

“Roberto Gómez Bolaños ha sido una persona que ha cambiado el mundo casi sin querer queriendo”, explica acongojada Ana Paola Lorberg. Es una de las tres ganadoras del concurso de expertos en Chespirito que se realizó el 29 de febrero de 2012 en México y que se transmitió en el mundo, el 11 de marzo.

Confiesa que cuando se enteró de la muerte de su ídolo, ella empezó a temblar. “Estaba trabajando muy tranquila cuando me llegó un mensaje de mis amigos contándome la noticia y yo pensé que era una mala jugada”, pero era cierto. La noticia más temida le había llegado a Lorberg al finalizar la tarde de ayer.

Fue tanta su conmoción que en un principio no atendió a la solicitud periodística de La Razón y cuando volvió a recibir la llamada de este medio, ella afirmó que ha fallecido una de las personas más importantes en su vida. “Tal vez va a ser la muerte más llorada del mundo y lo importante es que no solamente nos quedemos con la tristeza porque debemos recuperar las enseñanzas, el amor, la sencillez y la calidad de persona que ha sido Roberto Gómez Bolaños”.

La abogada chuquisaqueña no solamente se convirtió en una de las expertas en conocer al dedillo la vida de Chespirito, también fue una de las impulsoras de la exposición Fue sin querer queriendo, que se presentó en el Museo de Arte Contemporáneo Plaza de La Paz. Su casa, según explica la mujer de 36 años, es casi un museo con accesorios de su ídolo.

En su morada tiene desde un chipote chillón (arma usada por el Chapulín Colorado) hasta las antenitas de vinil que alertaban al héroe en los momentos de peligro. Su fanatismo la llevó a leer los tres libros publicados por Gómez Bolaños y ha visto prácticamente todas sus series televisivas y los filmes en los que participó. Es más, también vio capítulos de la serie Los Supergenios de la mesa cuadrada, que fue el antecedente del programa El Chavo del Ocho, en los años 70.

México Uno de los días más importantes en la vida de Lorberg fue el 29 de febrero de 2012. Aquella jornada ella participó del programa homenaje a Chespirito en México. Fue en representación de Bolivia al concurso de expertos en la vida del comediante.

Junto con ella viajó la cochabambina Irma Sardán que fue la ganadora del concurso de imitadores bolivianos de personajes de la serie mexicana. Sardán se puso unos ruleros en el cabello y adoptó el papel de Doña Florinda, la vecina que está eternamente enamorada del Profesor Jirafales.

Ambas trajeron lindas experiencias de México y tuvieron la oportunidad de estar a unos metros de Roberto Gómez Bolaños y de otros personajes de la serie. En aquella ocasión, Lorberg le llevó a Chespirito una matraca en forma de barril, con la frase “Bolivia te ama”. Según le contaron las hijas del actor, aquel recuerdo está muy bien guardado en la morada del comediante que ayer dejó de vivir.

Fanáticos de ‘Chespirito’ en Bolivia

Bailes

El 29 de enero de 2012, más de 2.000 bolivianos homenajearon al comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños con un festival de baile dedicado a sus 40 años de carrera. El evento  fue promovido por la cadena televisiva Bolivisión.

Imitación

La cadena Televisa, de México, impulsó un concurso de imitadores de los personajes de la vecindad del Chavo en 17 países. Por Bolivia participó la cochabambina Irma Sardán, que se vistió de Doña Florinda.

Un ‘Chavo’ que se parece al ‘Chanfle’

A sus 52 años, el peruano Josué Paco Cruz Troche se convirtió en un Chavo boliviano casi por casualidad. Cuenta que unos cinco años atrás murió su padre y él estaba interesado en heredar uno de sus pantalones de color beis. Cuando agarró la prenda observó que ésta le quedaba muy larga y decidió cortar la parte baja. Lo hizo y después vio que sus pantorrillas le quedaron al aire libre. “Entonces, todos mis familiares me dijeron ‘pareces el Chavo del Ocho’”, comenta  vía telefónica.

Esta historia fue explicada una y cientos de veces por Paco Cruz, pero él no se cansa en reiterarla porque le marcó la vida. Tanto así que ayer, al hablar con La Razón, rompió en llanto en medio de la entrevista telefónica. “Es una pena muy grande que una persona tan buena como don Roberto Gómez Bolaños se nos haya muerto”, manifestó el hombre que se gana la vida conduciendo un minibús, vendiendo dulces o en cualquier actividad que le ayude a conseguir algún dinero.

Jamás ha pedido remuneración económica por vestirse como Chavo. “Hay gente que me quiere pagar, pero eso no me parece correcto”, dijo el hombre que suele salir en marchas con letreros a favor de los obreros o de la causa marítima boliviana.

Él compara su vida con la del Chanfle, uno de los personajes que inmortalizó Gómez Bolaños en 1979. “Recuerdo que vi esa película y me identifiqué con el protagonista porque soy bajito y me decían que no servía para el fútbol”. Pero, Paco Cruz jugó fútbol y estuvo a punto de ser un deportista profesional. Hoy es un aficionado que no falta al estadio.

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