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El 26 de febrero 2 barrios fueron borrados del mapa de La Paz

Tan sólo en ese lugar 1,7 millones de metros cúbicos de tierra (aproximadamente 2,7 millones de toneladas) se habían deslizado, arrastrando consigo casas, edificios, vehículos, calles y avenidas, unidades educativas, áreas municipales, bóvedas y canalizaciones, sepultando el trabajo de toda una vida de centenares de familias.

La Razón / Guadalupe Tapia / La Paz

13:24 / 24 de febrero de 2012

Los gritos de desesperación de quienes comenzaron a evacuar y las voces de alerta entre los vecinos por el desmoronamiento que se veía en la corona del megadeslizamiento lograron encender la alarma.

Quienes estaban en sus casas pudieron salir  y pese a la magnitud de la catástrofe, que dejó sin techo a unas 6.000 personas, no hubo ni un muerto, debido al  moderno Sistema de Alerta Temprana y de la Unidad de Monitoreo de Cuencas implementado por  la municipalidad paceña.

“Fue impactante ver que las grietas se incrementaban ante nuestros ojos, en tamaño y en profundidad”, relató entonces el alcalde Luis Revilla, quien calificó el hecho como el “peor desastre de las últimas décadas” en La Paz.

Según datos del Gobierno Municipal, el megadeslizamiento —o desastre de gran magnitud—afectó a  11 barrios de la ladera este de urbe.  Dos de ellos, desaparecieron sin dejar rastro, Santa Rosa de Callapa y Santa Rosa de Azata.  

Las otras nueve zonas afectadas son Valle de las Flores, Remodelación Prolongación Kupini II, Sustitución y Complementación vecinal Kupini II,  Remodelación Valle de las Flores Sector B, Unidad Vecinal Pampahasi Bajo, Pampahasi Bajo Central, Cervecería, Metropolitana y Las Dalias.  

Desde el 26 y durante al menos dos semanas, las personas caminaron entre las ruinas, buscando rescatar algunos de sus objetos personales.

Contingentes militares, ediles, universitarios, colegiales apoyaron como voluntarios para apoyar a los afectados. El hecho que trascendió las fronteras del departamento y del país fue seguido por las más grandes campañas de solidaridad en favor de los miles de damnificados.

Si bien no hubo pérdidas humanas, los daños económicos  fueron considerables, pues se calculó que se perdieron alrededor de $us 93 millones, que incluye la inversión municipal directa, valor de lotes y construcciones, pertenencias privadas (enseres básicos, mobiliario, vehículos,  y otros), áreas cultivables inutilizadas, tubería de alta presión de agua potable y un total de 85.928 metros cuadrados de vías, empedradas, asfaltadas y adoquinadas.

Además, unas 300.000 personas de 41 barrios de las zonas Sureste y Sur  de la ciudad pasaron más de un mes y medio de penurias, debido al corte forzoso de agua potable por la rotura de la tubería de alta presión Pampahasi-Ovejuyo.

A la catástrofe siguió el drama social, pues los resultados preliminares dieron cuenta de 6.000 damnificados, quienes tuvieron que ser evacuados y trasladados a campamentos que se improvisaron con carpas.

Según datos del municipio, casi un año después, existen 715 familias albergadas en campamentos y refugios temporales, que representan 2.881 personas. El resto buscó cobijo por su propia cuenta, en casas de amigos o de familiares.

El domingo 26 se cumple un año de la catástrofe, pero aún se desconoce la cifra exacta de damnificados. El municipio sólo censó a los afectados de las zonas de la parte alta del megadeslizamiento (761 familias).

Los afectados de la parte baja, aquellos que vivían a los seis sectores de Callapa, decidieron no participar del registro hasta que se termine el estudio de suelos financiado por el Gobierno, pues tienen la esperanza de retornar a sus propiedades y rechazan la idea de ir a vivir a El Alto.

DATOS. El megadeslizamiento afectó a 223 hectáreas ubicadas en  los distritos 16 y 17 del macrodistrito San Antonio y el Distrito 18 del macrodistrito Sur del municipio paceño, 148 hectáreas quedaron reducidas a tierra y piedras.

Las restantes 75 hectáreas, corresponden a la franja de seguridad (verde y azul), que se ubica en la corona del megadeslizamiento en donde todavía existe alerta y preocupación por el riesgo de más deslizamientos, ya que el sitio aún no fue estabilizado.

 Según la Alcaldía, fueron siete las causas del megadeslizamiento 1). Debilitamiento del talud por saturación de aguas subterráneas, 2). Erosión intensa del río Chujlluncani, 3). Saturación de los suelos debido a las intensas lluvias de febrero, 4). Erosión lateral del talud en Callapa (río Irpavi), por sobreexplotación de áridos, 5). Movimiento  indiscriminado de tierras, 6). Sobrecarga de viviendas en la parte alta del megadeslizamiento y 7). La combinación las causas antes señaladas removieron masas de suelos complejas que reactivaron un antiguo deslizamiento en Callapa.

El lugar donde hace un año se evacuaban personas y enseres en medio del desastre, ahora es una gran planicie de tierra. El vacío que se refleja es el mismo que sienten por dentro los damnificados que desesperan por hallar un techo propio para dejar los campamentos.

Detalle de pérdidas en dólares

Inmuebles y lotes: $us 34 millones (en promedio $us 20 mil por predio).

Tubería de alta presión de agua potable: $us 2,5 millones.

Vías asfaltadas: $us 380 mil (11.807 m2).

Vías empedradas: $us 970 mil (48.381 m2).   

Vías de tierra: $us 335 mil(25.740 m2).

Unidades educativas, plazas, áreas verdes, graderías, centros de salud, cementerio, campos deportivos y otros: $us 3,6 millones.

Alumbrado público, alcantarillado pluvial, etc): $us 2,7 millones.

Obras de prevención: $us 6,2 millones.

En la emergencia, La Paz invirtió más de Bs 114 MM

Debido al megadeslizamiento del 26 de febrero de 2011, el  municipio de La Paz fue obligado a postergar la inversión edil y destinar los recursos a obras y proyectos a la atención de la emergencia.

El gasto global de los fondos en la evacuación de los damnificados, trabajos de estabilización, obras de prevención, alimentación y atención asciende a más de Bs 116 millones hasta la fecha, de los cuales la Alcaldía aportó con Bs 114,6 millones.

El dinero fue destinado al embovedado de 1.800 metros lineales del río Chujlluncani (Bs 34 millones) y la construcción de la Galería Filtrante Pampahasi (Bs 5,2 millones).

También se gastó Bs 72 millones en la movilización de maquinaria que sirvió para realizar obras  de estabilización en las zonas afectadas.

Los servicios de alimentación y atención a los damnificados demandaron Bs 4,3 millones. Bs 2,2 millones fueron provistos por el Gobierno nacional con fondos de la campaña “Todos solidarios, Bolivia una sola”, por lo que el gasto edil se redujo en Bs 2,1 millones.

Para el servicio de transporte escolar de los damnificados,  se destinaron Bs 723 mil, Bs 138 mil  fueron otorgados por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef)  por lo que la Alcaldía aportó Bs 585 mil.

La suma de todos los gastos que hizo la Alcaldía entre febrero de 2011 y febrero de 2012, arroja un total de Bs 114,6 millones.

El costo de instalación de campamentos con casas prefabricadas de madera prensada asciende aproximadamente a $us 1,5 millones,  de los cuales la cooperación internacional y los donantes privados aportaron $us 1,1 millón  y el Gobierno edil,  $us 349.860.

Pese a que en reiteradas oportunidades el alcalde Luis Revilla pidió al Gobierno nacional más recursos para  encarar los gastos del desastre la petición no fue escuchada. Por lo que desde septiembre, la alimentación para los damnificados fue suspendida, así como el transporte de los damnificados en edad escolar hasta sus unidades educativas.

“Se ha solicitado al Ministerio de la Presidencia en varias oportunidades la transferencia de recursos para cubrir la alimentación y el servicio de transporte escolar, pero a la fecha no se ha obtenido respuesta”, dijo el secretario ejecutivo de la Alcaldía, Luis Lugones.

Si bien el Gobierno no desembolsó recursos directos para atender la emergencia, comprometió un estudio de suelos, que costará Bs 2,4 millones, y que determinará las causas que provocaron el megadeslizamiento y recomendará obras de estabilización para recuperar áreas habitables para los damnificados.

También concretó un plan de vivienda. La compra del terreno en la zona de Chijini, de El Alto, costó $us 55.250 (Bs 384.540) y en la primera fase de construcción se invertirá más de Bs 26 millones. Queda pendiente una segunda etapa.

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