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Todo por fomentar la práctica del boxeo y el taekwondo

Valeria Bernal, profesora de Educación Física. Usó el garaje de su casa para instalar un gimnasio especializado en artes marciales cuando en su barrio no existían espacios deportivos. Su club no persigue el lucro y ha sido el semillero de campeones. Los vecinos la valoran por éstas y muchas razones. Nació en 1950 en Cochabamba y ha entregado su vida al deporte.

Valeria Bernal en su despacho, donde planifica su jornada, marcada por rigurosas rutinas de entrenamiento en las artes marciales. Foto: Eduardo Schwartzberg

Valeria Bernal en su despacho, donde planifica su jornada, marcada por rigurosas rutinas de entrenamiento en las artes marciales. Foto: Eduardo Schwartzberg

La Razón (Edición Impresa) / Marilyn Choque / La Paz

00:00 / 20 de septiembre de 2014

Vendió su único medio de transporte, un Corona Mark II de color verde, a $us 3.000 para abrir un club deportivo de taekwondo, boxeo y fisicoculturismo en el garaje de su casa, que se encuentra en la calle 2 de Villa Armonía, para que los niños y jóvenes de escasos recursos puedan practicar algún deporte en ese barrio paceño.

Valeria Bernal fundó el 20 de octubre de 1990 el Club Scorpios en Villa Armonía, ubicada en el Macrodistrito de San Antonio de la ciudad de La Paz. Entonces, allí no existían centros de esparcimiento para los niños y jóvenes. “Solo había una cancha que se llamaba picapiedra y un parque que estaba al lado de la cancha, pero estaban en precarias condiciones”, recuerda Katyamara Flores, vecina de la zona. Además, dice que era uno de los barrios donde se reunían con frecuencia pandillas y alcohólicos de la calle.

Bernal decidió abrir el Club Scorpios cuando sus hijos, Dennis Mendoza Bernal, entonces de siete años, y Renzo, de tres, empezaron a mostrar interés por las artes marciales (sistemas de lucha que consisten en prácticas y tradiciones codificadas cuyo objetivo es someter o defenderse mediante la técnica). Bernal, en un principio, buscaba un lugar propicio para que sus hijos practiquen el taekwondo. Al ver que tenían espacio en su garaje, invirtió junto a su esposo Rufo Mendoza Rodríguez el dinero que tenían por la venta de su vehículo en los arreglos para cristalizar su proyecto.

“Nos ha impulsado el deseo de que nuestros hijos y los chicos del barrio tengan un lugar propio dónde practicar el taekwondo”, explica Bernal. Para incentivar a los niños y jóvenes en esta disciplina, cuenta que iba a las distintas unidades educativas de La Paz para ofrecer becas a los estudiantes que tuvieran interés y talento en las artes marciales, además que se comprometía a proporcionar a los jóvenes que representasen al club en torneos regionales, nacionales e internacionales, si lograban alguna medalla, becas completas, incluidos el Dobok (traje de práctica) y un Ti (cinturón que indica el grado del practicante).

 Para Bernal, el taekwondo es una “filosofía de vida” puesto que esta disciplina se basa en cinco principios derivados de cosmovisión china, influenciada, en gran parte, por el nacionalismo coreano. Estos son la cortesía, la integridad, la perseverancia, el autocontrol y el espíritu indomable. Además, los valores de amor fraternal y ciencia en los niños. ‘Mamá Vale’ ayudó a muchos jóvenesCuando Valeria Bernal asumió el reto de abrir el Club Scorpios en Villa Armonía nadie creyó en su proyecto que buscaba captar a los jóvenes de escasos recursos para que se dediquen  al deporte.

Mauricio Espinoza entró al Club Scorpios a los ocho años, ahora tiene 25 y cursa el tercer año de la Academia de Policía. Él recuerda que fue “todo un reto” para Bernal abrir el gimnasio  “porque todos decían: ¿quién va a ir a practicar taekwondo en una villa? Pero sí iban los chicos y salvó a muchos jóvenes de escasos recursos que quizá se iban a dedicar a los vicios”, rememora el ahora cadete Espinoza.

El taekwondista Jaime Campero, quien fue uno de los primeros instructores de Scorpios, recuerda que iniciaron cursos en el club con nueve niños de la zona y que a Bernal le decían “Mamá Vale” porque a todos los chicos  los trataba como si fueran sus hijos, dándoles consejos y ánimos de superación para ser los mejores.

El actual instructor y exestudiante del club Scorpios, Dennis Emilio Mendoza, de 33 años, señala que “inspirados en el valor de las artes marciales, que enseñan la disciplina, humildad, el compañerismo y el saber amar a las personas, fue que Valeria Bernal y Rufo Mendoza abrieron el espacio en el barrio; para compartir todo lo que ellos tienen con los demás”.

Según Bernal, son tres características las que diferencian a su club de otros: “Uno: es una gran familia donde comparten tristezas, alegrías y necesidades; dos: no existe discriminación porque se acepta a todos los niños y jóvenes sin importar la condición social, el credo ni religión; y tres: se trabaja duro para dar satisfacciones al departamento de La Paz y el país, además es un centro deportivo sin fines de lucro”.

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