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La crisis incentivó el ímpetu exportador del Japón nuclear

Los japoneses buscaron tener presencia atómica en más países emergentes

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La Razón / EFE, Tokio

11:47 / 09 de marzo de 2012

El tsunami y el terremoto que hace un año irrumpieron en la planta nuclear de Fukushima, interrumpieron sus actividades y generaron un áerea de riesgo radioactivo, no han frenado las exportaciones de tecnología atómica japonesas. A pesar de la continuación del debate sobre sus propias centrales, Japón lucha por tener presencia en planes nucleares de países emergentes.

   Antes de que el tsunami del 11 de marzo desatara el peor desastre nuclear desde Chernóbil, el Gobierno del Partido Democrático (PD) veía la exportación de tecnología nuclear como un prometedor pilar para el crecimiento de Japón, tercera potencia económica mundial. El país asiático cuenta con gigantes en el desarrollo de la tecnología atómica, como Hitachi, Mitsubishi Heavy Industries y Toshiba, que en entre marzo de 2010 y marzo de 2011 ganaron unos 242 mil millones de yenes (2.996 millones de dólares) con sus divisiones de energía.   El accidente y los interrogantes que Fukushima abrió sobre la seguridad de las plantas nucleares —incluidas las propias, en uno de los países mejor preparados del mundo— habían dejado temporariamente bajo sospecha los proyectos de cooperación nuclear civil de las empresas de Japón.

    El paréntesis apenas duró un semestre, el tiempo que tardó el primer ministro Naoto Kan en dimitir. Su sucesor y compañero de partido, Yoshihiko Noda, pronto dejó claro el respaldo de su administración a las ambiciones de expansión internacional de la industria nuclear nipona.

    A la vez, el nuevo primer ministro Noda mantuvo el compromiso de reducir la dependencia de Japón de la energía nuclear. Hasta ahora, no dio luz verde para la reapertura de los reactores detenidos tras el accidente de Fukushima por seguridad o por mantenimiento, lo que ha dejado al país con sólo dos de 54 unidades activas.

   Ante esta aparente contradicción, el Gobierno japonés esgrime un argumento. Sostiene que, al margen del debate interno, su tecnología nuclear está aún entre las más avanzadas y seguras del mundo, por lo que la compartirá con los países que lo deseen.

      En esta línea, a finales del año pasado, cuando aún se luchaba infructuosamente por llevar los reactores de Fukushima a “parada fría”, el Parlamento japonés aprobó acuerdos de cooperación nuclear civil con Jordania, Rusia, Corea del Sur y Vietnam, cuya ratificación se había retrasado a causa de la crisis. Gracias a estos pactos, Hitachi, Mitsubishi Heavy Industries y Toshiba esperan poder hacerse con contratos de construcción de centrales nucleares en Jordania y en Vietnam, así como impulsar la exportación de componentes de reactores a Corea del Sur.

   Con Vietnam, el Gobierno japonés ha retomado la negociación de un  proyecto por el valor de unos 12.382 millones de dólares para construir dos reactores nucleares con la ayuda de un consorcio nipón JINED (Japan International Nuclear Energy Development) establecido en 2010. Entre los accionistas de este grupo está  la eléctrica Tokyo Electric Power (TEPCO), operadora de la maltrecha Fukushima, con otras eléctricas niponas y de Toshiba, Hitachi y Mitsubishi Heavy, junto con la Red de Innovación de Japón, una sociedad de capital mixto.

   Además de los aprobados en diciembre, Japón mantiene en la actualidad acuerdos bilaterales nucleares con siete países (Australia, Reino Unido, Canadá, China, Francia, EEUU y Kazajistán) y con la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Y, según el Ministerio de Exteriores, hay negociaciones en vista para establecer acuerdos de cooperación nuclear civil con la India, Brasil, México, Turquía, Sudáfrica y Emiratos Árabes Unidos.

Terremoto, radiación y maremoto

El balance de los daños del tsunami, el sismo y la contaminación por radiación después del accidente en los reactores de la planta nuclear de Fukushima Daiichi dejó 130 mil edificios completamente destruidos y un millón muy dañados.La catástrofe dejó 16 mil muertos, 3 mil desaparecidos (los buscan aún), y 340 mil refugiados repartidos por el país. El Estado gastó más de 200 mil millones de dólares en reconstrucción.

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