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Otros indígenas abrieron la senda para Túpac Katari y Bartolina Sisa

La rebelión empezó antes del cerco de 1781.

MONUMENTO AL lÍDER. Una escultura en Peñas recuerda cómo murió el líder Túpac Katari en 1781.

MONUMENTO AL lÍDER. Una escultura en Peñas recuerda cómo murió el líder Túpac Katari en 1781. Foto Nicolás Quinteros

La Razón / La Paz

00:00 / 16 de julio de 2012

Si bien es cierto que Túpac Katari y Bartolina Sisa comandaron el gran cerco de 173 días a La Paz  y que en 1781 puso en jaque al gobierno español, no fueron los primeros en levantarse contra la corona en el siglo XVIII.

Eso se desprende del libro Situación social y económica de los revolucionarios del 16 de julio de 1809 en La Paz, del historiador  Roberto Choque Canqui, quien habla también de otros indígenas paceños que se rebelaron.

Ese siglo fue vital para que germinara la semilla de la resistencia indígena ante los abusos españoles, que luego florecería con el grito criollo de independencia en el siglo XIX y que terminó con el nacimiento de las repúblicas.  

Por esos años (siglo XVIII), la mita, como forma de trabajo obligatorio para los indios, absorbía a miles de jóvenes, por lo que muchos de ellos abandonaban sus comunidades. “Ésta era una forma de resistencia; los jóvenes se iban a otros ayllus para trabajar con los criollos”, explica.

Al irse de sus pueblos dejaban de tributar, lo que causaba severos problemas a los caciques. Sin embargo, la gota que rebasó el vaso fue un nuevo impuesto que estaban obligados a pagar todos, sin distinción. Esto afectó muchísimo a los indígenas que comercializaban con la coca.

Choque se refiere incluso a una mujer cacique de origen indígena que en 1771 se levantó contra el Corregidor de Caquiaviri, una autoridad a la que finalmente le dieron muerte. Los corregidores o autoridades españolas cometían frecuentes abusos a los indios. 

Rebeldes. Choque relata cómo en marzo de 1780 La Paz se conmovió “con la sorpresiva sublevación de los indios Eugenio  Qhispi (Quispe) y José Chino, quienes sorprendieron a las autoridades reales obligándolas a refugiarse en la casa del obispo, pero se complicó más, cuando llegaron más indígenas a la ciudad”.

Quispe y Chino protestaban por las injusticias que la Aduana cometía contra los indígenas.  

Ese 1780, un campamento español instalado en lo que hoy es el Kenko (Q’inq’u), en la ciudad de El Alto, fue asaltado por los indígenas rebeldes. Posteriormente, las asonadas indígenas continuaron en el altiplano, en Río Abajo y los Yungas paceños.

Hasta que la mecha se encendió el 26 de agosto de 1780 con la sublevación de los hermanos Katari en el Alto Perú (Bolivia). Mientras, el 4 de noviembre, en Chayanta, Potosí, el indígena Tomás Katari era perseguido por rebelarse ante el régimen.

Paralelamente, Túpac Amaru respaldó al movimiento indígena de los Katari con la revuelta en Tungasuca, Perú. 

Katari-Sisa El 15 de enero de 1781, Tomás Katari fue asesinado y las rebeliones indígenas se propagaron por todo el Alto Perú.  

En esas circunstancias estalló la mayor rebelión aymara. Su líder fue Julián Apaza Nina o Túpac Katari (1750-1781); lideró una de las rebeliones más extensas, junto a su esposa Bartolina Sisa y su hermana Gregoria Apaza, quienes, al frente de unos 40 mil hombres, cercaron La Paz 173 días.

Con la ciudad sitiada, los españoles y, en particular, el virrey Agustín de Jáuregui aprovechó la baja moral de los rebeldes para ofrecerles amnistía a los que se rindieran, por lo que algunos indígenas cayeron en la trampa.

Katari, que no había aceptado la amnistía, se dirigía hacia Achacachi para organizar a sus indígenas, cuando fue traicionado el 9 de noviembre de 1781 por Tomás Inca Lipe, uno de sus hombres más leales al que sobornaron los españoles.

En una carta que escribe el español Fernando Márquez de la Plata al virrey Juan Josef de Vértiz el 10 de noviembre, el realista relata así la captura de Katari.  “Acava de saberse (sic)…, la prisión del rebelde Julián Apaza, alias Túpac Katari, con su concubina, varios indios principales y cargas por un destacamento de nuestro campo auxiliado de indios fieles”.

A los cuatro días de su apresamiento y tras un proceso seguido por el criollo Francisco Tadeo Diez de Medina (oidor de la Audiencia de Chile), Katari fue descuartizado por cuatro caballos, en presencia de muchos indios y españoles en Peñas, La Paz, el 14 de noviembre de 1781.

 Años más tarde, en 1805, se produjo otra revuelta casi generalizada en el Alto Perú, en la que participaron los criollos (hijos de españoles), pero fue en 1809 que estalló la revolución, un movimiento engendrado por los indígenas unos 30 años antes. Así comenzó la liberación de La Paz.

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