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El niño y el héroe que no morirán

Pese a los años, ‘Chespirito’ nunca dejó que falleciera el niño que llevaba dentro

El Chapulín Colorado.

El Chapulín Colorado. TARINGA.NET

La Razón (Edición Impresa) / EFE / México

03:19 / 29 de noviembre de 2014

El cómico mexicano Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, quien falleció ayer a los 85 años, pero hasta el final de su vida se sintió como un niño, deja como legado unos personajes eternos que hicieron reír a millones de latinoamericanos. Gómez Bolaños fue el Chavo de la gorra con orejeras que dormía en un barril, el Chapulín Colorado, el súper héroe torpón vestido de rojo y un gran corazón amarillo, y el Doctor Chapatín, un médico olvidadizo que cargaba una bolsa de comida.

Por esos personajes, que sin duda le sobrevivirán, Gómez Bolaños siempre será recordado en México y en otros países latinoamericanos. El apodo de Chespirito, una forma castellanizada del nombre del dramaturgo inglés Shakespeare, se lo puso el director de cine Agustín Delgado por su inagotable imaginación y su pequeña estatura, de poco más de 1,60 metros. Gómez Bolaños nació el 21 de febrero de 1929 en Ciudad de México.

Era hijo de Elsa Bolaños-Cacho, secretaria, y Francisco Gómez, pintor, dibujante e ilustrador de diversos diarios de su tiempo. Estudió ingeniería, pero nunca acabó la carrera. Comenzó a trabajar en una agencia de publicidad a los 22 años y meses más tarde inició su actividad como guionista escribiendo para radio, programas de televisión o guiones para cine.

En 1968 consiguió tener su primer espacio televisivo propio, media hora los sábados por la tarde, donde hizo sus primeras apariciones en la pantalla chica y nacieron sus primeras series: Los supergenios de la mesa cuadrada y El ciudadano Gómez.

Para 1970, su espacio se duplicó con la serie Chespirito, en la que se incluían diferentes escenas de humor y fue allí cuando nacieron personajes como el Chapulín Colorado y el Chavo del Ocho.  Tanto el personaje del superhéroe ocurrente y torpe, como el del niño travieso, tuvieron tanto éxito que pasaron a protagonizar sus propias series en México. En 1973, ambos programas se transmitían en casi toda América Latina y fueron doblados a otros idiomas.

Llegaron para Gómez Bolaños los años de viajar por toda América Latina y de llenar estadios de fútbol y famosos auditorios como el Luna Park de Buenos Aires o el Madison Square Garden de Nueva York, en el que hizo dos espectáculos en 1983. El comediante también fue creador de varios personajes más, como El Chómpiras, el Doctor Chapatín, Vicente Chambón y Chaparrón Bonaparte.

En 1978, Gómez Bolaños incurrió con éxito en el mundo del cine escribiendo y protagonizando la película El Chanfle, en la que interpretó a un aguatero del equipo de fútbol de sus amores, el club América, cinta que tuvo un gran éxito de taquilla. Este club afincado en la capital mexicana lo nombró seguidor de honor. Llegarían también El Chanfle 2, Don Ratón y Don Ratero, Charrito y Música de viento, entre otros filmes. En 1980, sus sketchs se volvieron a reunir en una hora semanal en el programa llamado como su apodo, y permaneció al aire hasta 1995.

A partir de 1992 representó en teatro durante varios años la obra 11 y 12, de la cual se hicieron más de 28.000 funciones. Incluso se atrevió con la poesía. En 2003 lanzó a la venta su libro Poemas y un poco más, que evoca las experiencias del autor en distintas circunstancias de la vida y que recrean su pensamiento de manera más íntima y directa.

Aunque se casó por primera vez con Graciela Fernández, con quien tuvo seis hijos, la mujer de su vida fue la también actriz Florinda Meza, a quien conoció en la serie de El Chavo del Ocho, en la que ella interpretaba el papel de Doña Florinda. Su relación amorosa duró muchos años, pero no se casaron hasta 2004. Con ella, quien decía de él que era un poeta, estuvo hasta el final.

Gran admiradora de su trabajo, cuenta en la biografía de Gómez Bolaños, publicada en su página web, que en 43 años de escribir, Chespirito ha acumulado “algo así como 60.000 cuartillas en limpio que equivalen a 2.400.000 líneas y aproximadamente serían 168.000.000 de letras”.

Aunque en sus últimos años ya no escribía guiones ni creaba personajes, sí se cambió al bando de la modernidad y se hizo gran aficionado a las redes sociales, hasta ser el mexicano con más seguidores en la red social Twitter, más de 6,6 millones.

Uno de los momentos oscuros que vivió Chespirito en su carrera se registró en 2007, cuando Fernando Rodríguez Mondragón, hijo del capo colombiano Gilberto Rodríguez Orejuela, aseguró que su padre contrató los servicios de varios de los personajes del Chavo del Ocho para fiestas infantiles familiares. Gómez Bolaños negó haber tenido contacto con narcotraficantes, aunque dijo que no podía saber si todos los empresarios que lo contrataron a lo largo de su carrera “son honorables y no han tenido vínculos con personajes oscuros”.

En 2012, el cómico recibió un homenaje con sabor a despedida en el Auditorio Nacional de la capital mexicana, al que asistió postrado en una silla de ruedas pero feliz, agradecido y emocionado. El evento se replicó en 17 países del mundo que quisieron homenajear a este creador de sonrisas y que hoy lloran su pérdida, la pena de decirle hasta siempre.

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