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La pérdida fue material y de identidad

Además del costo geográfico y económico que significó para Bolivia el despojo del Litoral, historiadores coinciden en que el ataque afectó igual en la pérdida del valor, aunque hoy subió el anhelo de la reivindicación.

Antofagasta. Postal de la ciudad costera que perteneció a Bolivia    hasta 1879.

Antofagasta. Postal de la ciudad costera que perteneció a Bolivia hasta 1879. Foto: La Razón-archivo

La Razón (Edición Impresa) / Mariana Pérez / La Paz

00:42 / 23 de marzo de 2014

En cifras, la ocupación de Chile del Litoral boliviano dejó una pérdida de 120.000 km2 de suelo y cerca de 400 km de costa marítima. El costo geográfico arrastró perjuicios económicos y comerciales para Bolivia, pero al margen de ello se produjo también un sentimiento de derrota de identidad toda vez que le fue arrebatada una salida al mar, coinciden historiadores.

Tanto el exdirector de la Academia Boliviana de Historia Militar general Edwin De La Fuente, como el historiador Fernando Cajías apuntan a que las pérdidas no fueron solo materiales. “El daño más grande que nos causa es la baja autoestima, porque a partir de ahí perdemos orgullo”, opina el militar, para quien el problema afecta al sentimiento cívico.

En la misma línea, Cajías agrega que se produjo también una “pérdida de identidad” por efecto de todo lo que implica el no ser un país costero. “Hay un sentimiento de frustración”, afirma pero advierte también que se ha generado “uno positivo de reivindicación”.

En la ocupación chilena, Bolivia perdió el departamento del Litoral, antes provincia de Atacama, que tenía puertos como Tocopilla, Cobija, Mejillones y Antofagasta, además de las caletas Paquita, Gualaguala, Cobre, Tames, entre otras.

El Litoral fue creado en 1867

En un principio, el Litoral boliviano sobre el océano Pacífico o territorio de Atacama formaba parte de la Intendencia de Potosí que después pasó a ser uno de los primeros cinco departamentos de la naciente Bolivia. No fue hasta 1867, durante la presidencia de Mariano Melgarejo, que la zona rica en yacimientos fue designada como departamento.

Según El libro azul, la demanda marítima boliviana, la población del Litoral tenía en 1825 unos 3.700 habitantes; en 1865 cerca de 5.500, y en 1879, al momento de la invasión, alrededor de 15.000 ciudadanos.

En cuanto a su división política, el departamento contaba con dos provincias: La Mar, con su capital Cobija, y Atacama con su centro en San Pedro de Atacama. Su superficie ascendía a 120.000 kilómetros cuadrados y colindaba, en sus límites, con el río Loa al norte (Perú) y con El Salado al sur (Chile).

En la memoria gráfica Reintegración Marítima de Bolivia (2013) se destaca que la razón por la que el desierto de Atacama fue motivo de codicia se debió a la abundancia del guano (excremento de aves costeras) y el salitre (mineral blanco, translúcido y brillante), ambos utilizados para la fertilización de tierras. “En Bolivia el núcleo guanero más grande era el morro de la península de Mejillones”, cita. Con la creación del departamento, se llegó incluso a instaurar su bandera y escudo.

Mejillones, ciudad turística

La Municipalidad de Mejillones se consolida en la actualidad como el complejo portuario más importante del litoral de Chile porque es puerta de entrada y salida de la mayoría de los productos que se comercializan en el ámbito nacional e internacional de ese país, se lee en su sitio oficial mejillones.cl.

El puerto era boliviano porque formaba parte del departamento del Litoral e incluso hacia 1868 albergaba al Consulado de Chile, según fotografías de la época que la muestran como una bahía apacible y placentera.

En la actualidad, el sitio costero destaca por su amplio alcance turístico, por sus playas libres de seguidillas de rocas como Hornitos, Chacaya, Rinconada, Punta Itata, Punta de Rieles y Playa Blanca, entre otras.

Le debe su nombre al plural del mejillón, un molusco que abunda en las costas del norte de ese territorio y que es alimento común en la región.

Antofagasta potencia la minería

La ciudad de Antofagasta, capital de la II Región chilena que lleva el mismo nombre, potencia la minería en ese país. Hacia 1825, el sitio fue parte de la provincia boliviana de Atacama, que posteriormente, en 1867, se designó como el Departamento del Litoral.

En la actualidad, el desarrollo económico de esa ciudad recae en la explotación del cobre porque en esa región se obtiene el 75% de la producción total de ese mineral en el país, según información oficial divulgada en el portal municipalidaddeantofagasta.cl

También conocida como La Perla del Norte, la ciudad se consolida como la quinta más poblada del territorio chileno y cuenta —de acuerdo con los resultados del Censo de Población y Vivienda de 2012— con aproximadamente 346.000 habitantes.

Pero la Antofagasta que perteneció a Bolivia fue conocida primero como un poblado minero denominado La Chimba, que fue reconocido legalmente en 1868.

Ya en 1871 —apunta la memoria gráfica Reintegración Marítima de Bolivia (publicada en 2013)— el lugar fue elegido como Puerto Mayor para la exportación de los recursos minerales. Contaba entonces con 6.000 habitantes y, por su carácter de alta productividad, en 1872 pasó a conformarse como la Municipalidad de Antofagasta.

Hoy es un lugar abierto al turismo por sus playas y balnearios, poco lluvioso, pero con abundante nubosidad costera.

Tocopilla pelea con la polución

Las principales plantas termoeléctricas que proveen de energía al norte de Chile se encuentran en Tocopilla, una ciudad porteña que forma parte de la II Región de Antofagasta y que en la actualidad lucha contra los efectos de la industrialización que contaminan el aire.

De acuerdo con la Memoria Gráfica. Reintegración Marítima de Bolivia (2013), fue el arquitecto Domingo Latrille quien fundó el puerto minero de Tocopilla en 1843 por la necesidad de instalar una casa para suministrar agua a sus mulas y otras caravanas que recorrían el desierto de Atacama. Tras la invasión chilena y la consecuente guerra, el poblado fue anexado a Chile en 1879.

En la actualidad cuenta con una población aproximada de 25.000 habitantes y se encuentra a 186 kilómetros al norte de Antofagasta, y a 163 de Calama.

Un problema latente de la ciudad es la contaminación del aire que generan las termoeléctricas instaladas en el lugar y que, por lo menos hasta el año pasado, se encontraba al límite de lo permitido por norma. Por ello, en 2010, la municipalidad puso en marcha el Plan de Descontaminación Atmosférica que, entre otras cosas, exige a las empresas regular sus emisiones para recuperar los niveles de calidad ambiental.

Al margen, la actividad económica del lugar costeño involucra la pesca artesanal, a través de numerosas caletas, y también el turismo propio de la ciudad.

Cobija, una ciudad abandonada

En 1825, el Puerto de Cobija —ubicado en la entonces provincia boliviana de Atacama— fue habilitado por el libertador Simón Bolívar como Puerto Mayor con el nombre de La Mar. Hoy, el sitio costero que corresponde a Chile, después de la invasión de 1879, se encuentra en el abandono y con poco movimiento.                                                                                                                                                                                  

De acuerdo con la Memoria Gráfica. Reintegración Marítima de Bolivia (2013), en 1868 el pueblo encaró una epidemia de paludismo y en 1869 un terremoto que dejó severos daños, pero no fue hasta 1877 que un tsunami, que afectó a varias poblaciones del Litoral, destruyó las edificaciones de las dos terceras partes de los habitantes cobijeños y, por ello, las autoridades instaladas en ese lugar tuvieron que trasladarse a Antofagasta.

Reportes de prensa dan cuenta de que en la actualidad el que una vez fue puerto boliviano se encuentra abandonado. Acoge a algunos pescadores ocasionales, sobre todo cuando se levanta la veda de la pesca de pulpo, entre marzo y abril.

Calama posee yacimientos cupríferos

Capital de la provincia chilena El Loa, en la II Región de Antofagasta, la ciudad de Calama es considerada como la capital minera de Chile porque posee importantes yacimientos cupríferos como Chuquicamata, Radomiro Tomic, Mina Ministro Hales y Minera Gabriela Mistral, pertenecientes a la Corporación Nacional del Cobre (Codelco), una empresa autónoma propiedad de ese estado.

Según el sitio oficial municipalidadcalama.cl, la ciudad está ubicada a 2.250 msnm, y a 1.574 kilómetros al norte de la capital, Santiago. Y consecuente de su principal actividad económica, se impulsan proyectos de magnitud como la mina Chuquicamata Subterránea que permitirá la explotación de los recursos que quedarán por debajo del yacimiento.

En la historia boliviana se recuerda a Calama como un oasis extenso que fue elevado a capital de provincia en 1840. Se trataba de una población activa y de tránsito en las rutas de Cobija a Potosí, y de Cobija a Salta, en Argentina.

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