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9 presidentes, según sus firmas

La Razón / Erick Ortega

01:01 / 06 de agosto de 2012

Cómo era o es el carácter de Simón Bolívar, Víctor Paz Estenssoro, Lydia Gueiler  o Evo Morales. La Razón entregó nueve rúbricas de los presidentes de Bolivia a Guery Zabala Gumucio, psicólogo con especialidad en Grafología, para que las analice y nos permita un acercamiento a las personalidades de estos personajes.

“La firma en sí misma no proporciona indicaciones completas sobre la personalidad de quien es analizado. Sin embargo, es más bien un elemento de confirmación, corrección o contradicción de las indicaciones que provee el texto gráfico (de la rúbrica). Ya que incluso el sujeto puede haber evolucionado más de lo que indica la firma”, comenta Zabala, quien dicta clases de Grafología en la ciudad de la Paz.

De acuerdo con el Instituto Grafológico Forense de Bilbao (España): “La Grafología se encarga de estudiar los aspectos psicológicos de la persona, mediante el estudio y análisis pormenorizado de su escritura manuscrita”. Esta práctica habitualmente es empleada para trabajos periciales de la Policía, porque con ella es posible conocer características de criminales mediante sus escritos. En la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de Bolivia hay especialistas que se encargan de esta labor.

Zabala dice que no se debe perder de vista que “todo firmante intenta presentar a los demás aquella parte de sí mismo más aceptable o intenta camuflar u ocultar aquella parte de su ego más sensible a un ataque o que, de alguna manera, piensa que no ha de gustar”. Un ejemplo de ello son las nueve firmas analizadas en las páginas de esta nota.

Bolívar: responsable y cordial

La rúbrica del Libertador Simón Bolívar muestra que este personaje es expansivo, o sea, no se cierra en sí mismo y pretende asumir una serie de responsabilidades. Tiene seguridad, firmeza, es entusiasta y acomete los trabajos con ardor. Sabe tener iniciativa en lo que emprende y reconoce la importancia que tiene o ha tenido el sujeto dentro de su ambiente familiar.

Se nota que asume de forma adecuada las responsabilidades que adquiere y tiene un compromiso con la conciencia moral. Hay solidez interna para responder a la acción emprendida, aunque muestra una angustia sobrecargada que le produce sufrimiento e impotencia en algunos casos. Posee responsabilidad para cumplir sus obligaciones y determinación clara para llevar a cabo lo convencido o pactado. Muestra un estado de madurez para asumir sus actos.

Hay señales de que esta persona realiza esfuerzos por frenar o atemperar su conducta emocional y por eso busca ser madura y estable. Esa serenidad del “yo” que juzga necesaria para su propia autoimagen y, sobre todo, para dar esa imagen de sí mismo a los demás. Existe una carencia de identidad entre lo que el sujeto quisiera ser en su intimidad, en su rol familiar y lo que realmente es. Denota éxito en la vida social y profesional, pero no en lo personal, familiar. Finalmente, se trata de un personaje con mucho sentido estratégico y, asimismo, resalta su paciencia. Busca no perder el tiempo, de acuerdo con su percepción de las cosas. Predomina su sociabilidad y tiene un carácter conciliante y simpático. Su trato, por lo general, es cordial.

Sucre: seguro, firme y muy  entusiasta

La firma de Antonio José de Sucre es de una persona expansiva y entusiasta. Acomete los trabajos con ardor, presenta seguridad, firmeza y sabe tener iniciativa en lo que emprende. Es un sujeto con rasgos varoniles y de combate. No obstante, su rúbrica es algo confusa, lo que podría denotar que se trata de un personaje que simula y evita que los demás capten su modo de pensar íntimo, aunque prioriza su rol social.

Sufre una cicatriz psíquica por la inexistencia de la figura paterna; no lo conoció o se propuso anularlo en su mente. Falta identidad entre lo que el sujeto quisiera ser en su intimidad, en su rol familiar y lo que realmente es. Denota éxito en la vida social, profesional, pero no en la personal y familiar.

En la firma también se observa objetividad, actividad, precisión, extraversión y oportunismo. Por el tamaño de la rúbrica se infiere que podría buscar un obligado reconocimiento de los demás; ésta igualmente nos refiere deseo de éxito social y de ser reconocido como alguien especial.

Hay variaciones en la presión a la hora de escribir. Es una lucha entre las pulsiones internas y la necesidad de mantener un rol social y profesional, no contaminado por los ímpetus pasionales que quieren salir, como el reconocimiento social. Quiere ser el centro de atención y abarca todo lo que sea posible.

Algo se derrumba en su personalidad, algo muy serio ocurre, ya que afecta el núcleo del “yo”; tiene una frustración muy fuerte, una pena muy honda. Podría ser la cautela de un “yo” que se detiene para preparar su rol adecuado con las circunstancias que ocurren en cada caso o situación.

Barrientos: osado y no afín a la desobediencia

El expresidente René Barrientos es una persona segura, firme y osada, de acuerdo con su firma. Es un personaje que busca un trato familiar con las personas, pero intenta tener el control del entorno. Hay un desarrollo de mecanismos de defensa y autoprotección por temor a perder su seguridad.  Se mueve en su ambiente con confianza en sí mismo y en su capacidad de improvisación para reaccionar a las diversas situaciones de la vida. Presenta conductas convencionales.

Podría existir un conflicto entre la independencia y el riesgo respecto a la prudencia y la seguridad. Se contenta con ser un espectador reservado o ejercer autocontrol (rígido-obsesivo). Existe una compensación de complejos o sentimientos de inferioridad, por lo que hay una valoración potencial. Tiene la ambición de ser superior a las propias posibilidades y hay una represión o rechazo de las experiencias de la infancia, a veces no agradables. La persona podría presentar descargas brutales, excitaciones, agresiones o reacciones inesperadas.

La rúbrica también denota que podría no mostrarse tal como es, esto por temor a no ser aceptado. Hay una franqueza aparente, pues guarda en secreto muchas facetas internas. O sea, esta persona no quiere dejarse ver. Sin embargo, Barrientos se siente estimulado por el entusiasmo y la confianza que tiene en sí mismo para lograr un deseo, satisfacer una ilusión o alcanzar una meta. Existe ambición abnegada y una necesidad de concretar sus objetivos. Pone cada cosa en su sitio con un orden específico. 

Finalmente, se podría inferir que existiría en este personaje una potenciación en la capacidad de afirmación en una acción decidida; es decir, se trata de alguien decidido y que hace lo posible por cumplir sus objetivos. A la par, tiene capacidad para la defensa y el ataque. También rechaza las ideas ajenas y defiende a ultranza las ideas propias.

Su autoridad es incontestable, no soporta la desobediencia o la réplica. Predomina su defensa de las ideas, su capacidad de lucha y de mando exigente. Tiene coraje en las afirmaciones, con capacidad para la contrarréplica. Comunica sus convicciones y no le importa lo que puedan decir los demás. Tiene una mentalidad de grupo y sentido militante.

Morales: persistente y con deseos de éxito

Mediante el análisis de su rúbrica,   se infiere que Evo Morales es una persona que vive a la defensiva y  la contención. Tiene un fuerte deseo de que nadie lo supere ni que llegue a su altura. El temor a ser menospreciado lo impulsa a buscar a toda costa la superioridad. Desconfía que los demás lleguen a valorarlo de la forma como él cree merecer. Hasta podría pretender una búsqueda de exclusivismo, que se aprecia como individualidad.

Por su firma se determina que predomina el “yo” interno sobre lo social y defiende su independencia. Hay énfasis en los roles de protección, autoridad y búsqueda del aplauso de los demás. Podría existir en esta persona una inexistencia psíquica o física del padre; podría presentarse hasta cierto desprecio. Hay un gusto por mostrar a otros las propias capacidades y podría existir una ambición de ser superior a las propias posibilidades. Inclusive se infiere una necesidad del reconocimiento de méritos, sentimiento de éxito y de poder. Piensa en el obligado reconocimiento de los demás.

Este personaje podría ser, en su trato con los otros, más cordial y afable de lo que es realmente con sus íntimos y familiares. Debido a su trabajo, tendría que forzar la cordialidad ante los demás. Y, es probable que sea más severo consigo mismo que con los demás, más con los íntimos que con los extraños. Asimismo, oculta su frialdad e indiferencia.

Hay cierta irritabilidad y explosiones de genio. Existe un predominio del aspecto formal que quiere mantener por encima de todo deseo, impulso o necesidad, los aspectos favorables al prestigio, a la categoría social. Es decir, presenta señales externas que inspiren respeto, aprobación, autoridad, posición, aunque también puede presentar estallidos de euforia.

Se trata de alguien con cierta posibilidad de autoagresión y descuido del cuidado personal. Es un ser autocrítico y con fuerte sentido de responsabilidad. Hay un claro predominio de la razón sobre el sentimiento y también se infiere la existencia de energía, dureza y persistencia en lo emprendido.

Siles Zuazo: con sentimiento de culpa

El exmandatario Hernán Siles Zuazo trazaba una firma propia de una persona con fuertes sentimientos de culpa, y posible represión o rechazo a las experiencias de la infancia, a veces desagradable. Hay una actitud conservadora y olvido del pasado. Podría presentarse una disociación del “yo” o separación entre el mundo del pensamiento y la vida afectiva. Existe la necesidad de autocontrol, de vigilancia de sí mismo, para evitar transmitir a los demás otra imagen diferente a la deseada. Pretende sacar algún provecho de las relaciones con los demás. Es un personaje orgulloso y con bastante confianza en sí mismo, en tanto que desconfía de que los demás no lleguen a valorarlo tal como él cree merecer.

Según el trazo estudiado, se infiere que tiene madurez mental y es alguien con relieve personal, seguridad en sus acciones, elegancia y claridad. Podría mantener por encima de todo deseo, impulso o necesidad, los aspectos favorables al prestigio, a la categoría social; es decir, valora las señales externas que inspiren respeto, aprobación, autoridad, posición económica y profesional. A la par, existe la tendencia a apoyarse en factores externos para andar por la vida. Cree que el ambiente que lo rodea es hostil, y esto despierta desconfianza ante la sociedad. Es propenso a la retirada para apoyarse en esquemas conocidos que le dan confianza en su desenvolvimiento. Vive a la defensiva, tiene excesiva prudencia y contención.

Este personaje llegaría a sentirse íntimamente más importante de lo que manifiesta al exterior. Tiene confianza en sí mismo y ambición de ser superior a las propias posibilidades. Cuenta con orgullo y conciencia de su valía. En él se manifiesta un sentimiento de éxito y de poder. Asimismo, es bastante prudente y prefiere verificar antes de actuar. Es alguien que puntualiza las obligaciones de los demás y las propias. Hay una preocupación para escoger nuevas amistades, esto mueve al sujeto a tomar precauciones y hacer las cosas con un nivel de perfeccionismo.

Finalmente, la rúbrica de Siles devela diferencias entre su forma de relacionarse y de considerarse a sí mismo, y demuestra que siente satisfacción por sus logros y la popularidad que ha alcanzado con el paso del tiempo.

Gueiler: voluntariosa y ambiciosa de ideales

La única presidenta en la historia de Bolivia, Lydia Gueiler, tiene una firma de la cual se podría inferir que es una persona que busca la concreción de ambiciones. Se centra en una o en pocas metas hasta lograr sus objetivos. Tiene un carácter perseverante, es realista y voluntariosa, además de inflexible. Es más práctica, es objetiva antes que intuitiva. Sus letras develan que tiene cierto retraimiento por temor o desconfianza. Podría tener una posible represión o rechazo a las experiencias de la infancia, a veces desagradable. Esto provoca una actitud conservadora y olvido del pasado.

De la misma manera podría ser poseedora de una ambición de ideales, del querer ser. Afirma su personalidad sobre unas bases sólidas; esto lo hace, quizá, para evitar dudas, inquietudes, angustias o vacilaciones. Es desconfiada ante la sociedad y busca apoyarse en esquemas conocidos que le dan confianza. Vive permanentemente a la defensiva, se comporta con excesiva prudencia y tiene contención de sus actos. Su rúbrica devela que hay diferencias entre la forma de manifestarse, de relacionarse y de considerarse a sí misma.

Finalmente, esta persona podría ser orgullosa debido a su nivel intelectual, se trata de alguien elegante y refinada; aunque su amabilidad tiene rasgos de ser interesada. Es diplomática, pero va en busca del beneficio propio. Se desenvuelve con madurez y asume un rol de adulto. Busca la aceptación del rol social y manifiesta orgullo respecto a su entorno familiar. Expresa deseo de éxito social. Hay una búsqueda de complementariedad entre el “yo” íntimo familiar con el “yo” social profesional.

Paz Estenssoro: un orgulloso de sus logros

El líder de la Revolución de 1952, Víctor Paz Estenssoro, es una persona que da importancia a su rol social y profesional, de acuerdo con los rasgos de su rúbrica.

Valora el éxito que ha logrado por sí mismo. Tiene una posible represión o rechazo a las experiencias de la infancia. Podría presentar ciertas diferencias entre la forma de relacionarse y de considerarse a sí mismo. Tiene una personalidad con una madurez mental importante, donde hay una predominancia de la razón.

Se desenvuelve con seguridad, elegancia y claridad. Tiene rapidez mental y capacidad de tomar decisiones con prontitud. Es entusiasta y a veces tiene explosiones de genio. Acepta su rol social y es orgulloso de su familia. Existe una búsqueda de complementariedad entre la persona íntima con el ser social y profesional.

Melgarejo: vanidoso, distraído e interesadoMariano Melgarejo tiene una rúbrica que devela una personalidad orgullosa de su rol social. Hay una posible represión o rechazo a las experiencias de la infancia, esto ocasionaría una actitud conservadora y olvido del pasado. Quiere ser reconocido como alguien especial.

Esta persona podría sentirse íntimamente más importante de lo que se manifiesta al exterior. Tiene absoluta confianza en sí misma. Hay la ambición de ser superior a las propias posibilidades y un marcado orgullo o conciencia de su valía. En él conviven el sentimiento de éxito y de poder. Rechaza todo sometimiento. Busca que los demás se pongan a su servicio y considera ser portador del derecho a toda clase de privilegios. Se cree acreedor del derecho a ser reconocido, incluso podría sentir desconfianza ante la sociedad porque ésta no lo valoraría como él cree merecer.

Se apoya en esquemas conocidos que le otorgan confianza, en tanto que se siente siempre a la defensiva respecto a la sociedad. En sus actos cotidianos tiende a manejarse con excesiva prudencia porque es temeroso y desconfiado respecto a quienes lo rodean. Según la firma analizada, igualmente se podría decir que este sujeto presenta diferencias entre la forma de relacionarse y de considerarse a sí mismo.

Presenta algunos rasgos de vanidad en sus actitudes. Es dueño de una vulgaridad pretenciosa que está cubierta de una máscara de fingimiento y falsedad. Él quiere aparentar ser una persona superior a como es realmente y esto le genera algunos inconvenientes. Tiene la tendencia a perder fácilmente el hilo de las conversaciones porque es distraído. Además, cae en aparentes contradicciones que acaban por beneficiarlo. Por ejemplo, puede afirmar “lo tuyo es nuestro, pero lo mío, mío nomás es”. Intenta aprovechar los diferentes escenarios en los que se desenvuelve.

A pesar de intentar mostrarse de forma diferente ante la sociedad, su firma delata que, a fin de cuentas, el interés del beneficio personal es el motor que motiva sus actos.

Sánchez de Lozada: lobo vestido de oveja

En la firma de Gonzalo Sánchez de  Lozada prevalece la madurez mental. Hay un deseo de aparentar ser una persona diferente. Se presenta y expresa ante los demás de forma diversa a como es su exigencia interior, busca adaptarse a toda costa. Tiene cierta ansiedad y necesidad de evasión y el sujeto no se muestra como es.

Este personaje podría manifestarse claramente, pero le guía un deseo de permanecer impenetrable porque simula y evita que los demás capten su modo de pensar íntimo. Tiene una franqueza aparente que no es real, es un lobo con piel de cordero. Se guía del interés, el egoísmo y la utilidad, ocultando sus intenciones. Trata de embrollar las cosas para su propio beneficio.

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