Especiales

La soberana republiqueta de Ignacio Warnes

Un coronel contra la esclavitud

La Razón (Edición Impresa) / Reymi Ferreira / Santa Cruz

04:30 / 24 de septiembre de 2014

Las luchas por la independencia en Santa Cruz se inician con el pronunciamiento del 24 de septiembre de 1810, circunstancias en que un triunvirato encabezado por el sacerdote Andrés Salvatierra, Juan Manuel Vicente Seoane y el coronel Antonio Suárez, asumen el gobierno de  Santa Cruz y destituyen al gobernador Pedro Toledo Pimentel. El pronunciamiento de septiembre se inscribe en la serie de levantamientos en las colonias españolas contra la usurpación francesa al trono real, y como bien señala Gabriel René Moreno, bajo la fachada realista, se encubren motivaciones independentistas de los criollos, ansiosos de liberarse del dominio ibérico. 

A los pocos meses, las fuerzas españolas a la cabeza del coronel José Miguel Becerra,  —por instrucciones de Goyeneche—  retoman el control de la ciudad, estableciendo severas medidas contra los sublevados. En 1813, el general Manuel Belgrano, que dirige las fuerzas expedicionarias de las provincias del Río de la Plata, luego de las victorias de Tucumán y Salta, designa como gobernador de Santa Cruz al coronel porteño Ignacio Warnes, quien tomó como primera medida la liberación de los esclavos, aún antes que el congreso de las provincias del Río de la Plata la haya decretado.

Esta medida revolucionaria, fue la primera en el territorio del denominado Alto Perú, y generó recelo y oposición de parte de la élite local, poco afecta a los cambios. En base a los esclavos libertos, Warnes organiza el legendario batallón de los “pardos libres”, unidad militar  leal hasta la muerte del caudillo. 

Ignacio Warnes gobernó durante tres años Santa Cruz, con una verdadera autonomía, y al ser derrotado Belgrano por las fuerzas españolas, convirtió a Santa Cruz en una  republiqueta, en los hechos soberana. Además de un programa  progresista, Warnes fue uno de los primeros en bautizar a los partidarios de la monarquía como “realistas” y llamó a sus propias fuerzas como “patriotas”, dejando en claro que su lucha no era por resistir a la usurpación francesa del trono español, sino que apuntaba a la independencia absoluta y a la creación de un Estado soberano. Esta postura le valió ser resistido por gran parte de la población acomodada, constituyendo su base de apoyo  los artesanos, los mestizos pobres, los indígenas y los esclavos liberados. 

Durante su mandato dirigió dos campañas militares, la primera  fue la batalla de La Florida, la que enfrentó asociado al caudillo Arenales, exgobernador de Cochabamba, derrotando a las fuerzas realistas comandadas por el general Blanco el 25 de mayo de 1814. La segunda campaña la dirigió contra las fuerzas realistas comandadas por el coronel Udaeta y el gobernador Altolaguirre, de la provincia de Chiquitos, quienes habiendo armado un ejército proclamaron su lealtad al restituido rey español Fernando VII.  El coronel Ignacio Warnes se dirigió a Chiquitos en 1815, y en localidad de Santa Bárbara batió al enemigo.

En sus acciones militares, Warnes tuvo el invalorable apoyo del coronel Juan Manuel Mercado y de  José Manuel Baca, más conocido como Cañoto, quien desde  septiembre de 1810 asumió la causa patriota. El año 1816, por instrucciones del restaurador Goyeneche el brigadier Francisco Xavier Aguilera, inició una ofensiva destinada a reconquistar Santa Cruz. En noviembre de 1816, las fuerzas realistas de Aguilera y las de Warnes se enfrentan en la pampa del Pari, venciendo los realistas tras la muerte en combate de Warnes.

El victorioso brigadier Aguilera mandó decapitar el cadáver de Warnes, colocando en una pica su cabeza en la plaza principal. Mercado, Cañoto y los otros  subalternos se retiraron a Cordillera, desde donde operarían por varios años en acciones guerrilleras, hasta que finalmente el año 1824, tras las victorias de Junín y Ayacucho, la ciudad fue liberada.  

El proceso independentista en Santa Cruz tuvo en Ignacio Warnes a una figura central, cuyo aporte no fue solo en el campo militar, sino también político, porque fue un adelantado al proclamar la independencia absoluta, en contraposición a las tendencias “restauradoras”, que solo se alzaban contra la usurpación francesa a la dinastía borbónica. Es relevante la perspectiva social de su acción, porque adelantándose a su tiempo decretó la liberación de los esclavos. De carácter enérgico, tuvo habilidades políticas, como lo demuestra el hecho que pudo neutralizar la acción de las élites locales, resentidas por su actuación, conspiraron contra su gobierno.

La republiqueta de Santa Cruz, dirigida por Warnes duró tres años, periodo de tiempo en el que quedó claramente establecida la contradicción entre las fuerzas que adherían al orden colonial y las que por el contrario propugnaban el establecimiento de un Estado independiente. 

En su gobierno contó con el apoyo de importantes jefes locales como el coronel Mercado, y la adhesión de personajes pintorescos como Cañoto, trovador y guerrero que estuvo en todas las batallas a su lado.  Es un lugar común creer que el 24 de septiembre de 1810 tuvo como protagonistas a Warnes o a Cañoto,  porque ésa es la fecha más conocida de la lucha por la independencia en la región, y Warnes y Cañoto, los personajes más conocidos de la misma; pero lo cierto es que Warnes ingresaría en la lucha tres años después, aunque Cañoto, desde el fuerte Membiray en Cordillera, apoyó desde un comienzo el pronunciamiento de septiembre de 1810, y sería uno de los pocos que vería coronada por el éxito la acción libertaria cruceña.

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