Financiero

Alemania invirtió $us 1.324 MM en medio siglo de cooperación

Desde 1962 los cooperantes alemanes trabajan en Bolivia financiando proyectos de desarrollo en 14 áreas, principalmente en agua y alcantarillado.  Empero la eficiencia en la ejecución se enfrentó a la burocracia 

Evento. Funcionarios de la Embajada de Alemania y autoridades bolivianas en el evento de celebración.

Evento. Funcionarios de la Embajada de Alemania y autoridades bolivianas en el evento de celebración. Cooperación alemana.

La Razón / Édgar Toro Lanza / La Paz

00:04 / 30 de diciembre de 2012

“50 años de cooperación con Bolivia, una cooperación para la gente”, es el mensaje que destaca el trabajo de los cooperantes alemanes. 140 proyectos se ejecutaron con una inversión de $us 1.324 millones, precisó el embajador de ese país, Philipp Schauer. “Es difícil resumir 50 años de trabajo en poco tiempo porque estuvimos en 14 áreas de trabajo, 140 proyectos y mil millones de euros invertidos”, señaló Schauer.

La Cooperación Alemana comenzó su trabajo en 1962 con un proyecto de apoyo a la Corporación Minera de Bolivia (Comibol). Sin embargo, el trabajo en el sector de agua y alcantarillado tiene mayor relevancia. “Muchas plantas de agua y alcantarillado en las grandes ciudades, como La Paz, Oruro, Sucre, Potosí y Trinidad, fueron construidas con apoyo de la Cooperación Alemana”, enfatizó. La ex Samapa, en La Paz, fue fruto del trabajo de los alemanes. 

El diplomático subrayó que la tarea de la cooperación fue una experiencia buena en “un país no tan fácil”,  con muchos problemas que deberán ser superados para la siguiente gestión. Sostuvo que la idea de la cooperación es ir con fuerza en sectores claves junto con el Gobierno y “cambiar las metas hacia el desarrollo, mejorar las condiciones y eso no siempre es fácil”.

De los 14 programas ejecutados, Alemania colaboró en minería, educación, salud, agricultura, reforestación, planificación urbana, energía, medio ambiente, infraestructura, transporte, microfinanzas y pymes. En la actualidad  trabajan en áreas focalizadas de agua potable y alcantarillado, estado y democracia, y desarrollo agropecuario sustentable, informó Jens Busma, jefe de la Cooperación Alemana en Bolivia.

Schauer enfatizó que hubo importantes inversiones en las provincias. “Solamente en los últimos diez años hemos contribuido sustancialmente a aumentar en dos millones la cantidad de bolivianos que tienen acceso a agua y saneamiento básico”, señaló el embajador a este medio.  Otro sector prioritario ha sido el desarrollo rural, con un enfoque integral en riego y manejo de cuencas. Citó como ejemplo las obras de las grandes represas de Comarapa e Incahuasi.

También detalló que desde 2005, con el trabajo en programas nacionales, se incrementó el acceso a agua para riego para 50 mil pequeños productores agrícolas. Hubo apoyos importantes en el sector de electricidad, transporte (carreteras Cotapata y Desaguadero), salud, educación (el sistema de formación dual de Infocal), justicia, gobernabilidad y en las áreas protegidas. 

Busma complementó que las regiones donde más cooperan están en el norte de Potosí, el sur de Cochabamba, la región del Chaco, provincias de Chuquisaca, Tarija y Santa Cruz. “En el tema de agua y desarrollo rural son las áreas  donde hay más necesidades”.

Cooperación.  Uno de los temas latentes de la cooperación es la  ayuda para los próximos años, sobre todo  por la crisis europea. El Embajador de Alemania en Bolivia señaló que esta cooperación “va a quedarse más o menos al mismo nivel que ahora, quizá con una ligera baja, debido a la dificultad de gastar el dinero, porque hay muchos recursos prometidos pero no se ejecutan rápidamente”. “Alrededor de 30 millones de euros invertimos cada año en Bolivia”, agregó el diplomático.

Por su parte, sobre el incremento o reducción de recursos, Busma sostuvo que “todo depende de las condiciones presupuestarias que tengamos en Alemania. Tenemos que ver cómo se manejan los recursos. Eso puede que afecte también a los recursos disponibles no sólo para Bolivia, sino también para los otros países socios con los que tenemos relaciones”.

‘Cooperación cayó en una trampa’

“La cooperación en muchos casos, ciertamente en el afán de cooperar esfuerzos o políticas autodeterminadas, cayó en una trampa: es decir la trampa de apoyar siempre un nuevo cambio de paradigma o un nuevo viraje estratégico”, manifestó Paul Garaycochea, jefe de la División para la Cooperación con América del Sur del Ministerio de Cooperación de Alemania, quien llegó para celebrar los 50 años de cooperación en Bolivia.

Luego complementó: “Pero seamos honestos: ¿cuántos cambios paradigmáticos, cuántos virajes emblemáticos, cuántos conceptos revolucionarios puede haber producido la cooperación?”. Acotó que lo malo de los nuevos paradigmas es que no suelen pasar con mucha frecuencia. “Son pocos en verdad, y si los hubiera en ciertos momentos, la aplicación de cambios es lenta. En muchos casos el cambio se encuentra con intereses opuestos y resistencias para su implementación”.

Sin embargo, dijo el funcionario alemán, la cooperación sigue apostando por la “gran idea” y el “nuevo paradigma” que se debe dar. Garaycochea mencionó tres ejes de lo que debe ser la cooperación:  ser cuidadosos y realistas, tener mucha paciencia y largo aliento, y concentrarse en lo prioritario que requiere un verdadero cambio.

Burocracia en Bolivia es un freno

La constante y excesiva burocracia estatal y los frecuentes cambios de funcionarios públicos en todo nivel es un “freno” y perjudica el desarrollo de Bolivia.  La Cooperación Alemana no está al margen de lo que muchas otras cooperaciones lamentan del país. Consultado sobre las dificultades que hallan en Bolivia, el embajador alemán Philipp Schauer respondió: “Hoy en día es la burocracia, que también tenemos nosotros, pero que en Bolivia es muy pronunciada. Necesitamos mucho tiempo para reunir las firmas,  para lanzar el proyecto, para tener el consenso,  para solucionar problemas y mirar hacia adelante”. 

Jens Busma, jefe de la Cooperación Alemana en Bolivia, coincidió: “Todos sabemos que hay bastante burocracia, los trámites y procedimientos son complicados, pesados, pero hay que tener paciencia”. Luego acotó que “lo que es difícil para nosotros son los muchos cambios del personal a nivel ministerial. Cuando se va un ministro, un empleado, un director, se lleva todos los conocimientos y es muy difícil volver a retomar el proyecto. Podríamos tener más eficiencia y éxito si tuviéramos más continuidad en el tema del personal”, sugirió.

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