El Financiero

Asofin crece 13,7% al otorgar créditos al sector agropecuario

La Asociación de Entidades Especializadas en Microfinanzas (Asofin) destacó que la tasa de crecimiento de la cartera agropecuaria entre 2006 y 2011 aumentó en un 13,7% anual, mientras que la cartera total del sector subió en 19,8% anual.

Un análisis realizado por la Asociación de Entidades Especializadas en Microfinanzas muestra que la cartera del sector agropecuario crece; alerta de la necesidad de políticas públicas para fortalecer al agro

Un análisis realizado por la Asociación de Entidades Especializadas en Microfinanzas muestra que la cartera del sector agropecuario crece; alerta de la necesidad de políticas públicas para fortalecer al agro

La Razón / Svetlana Salvatierra

00:00 / 22 de abril de 2012

En 2006, la cartera de créditos para el sector agropecuario llegaba a $us 256,5 millones, 8%, en relación a la cartera total del sistema financiero nacional que sumaba $us 3,2 mil millones. Cinco años después, se observa un incremento de los préstamos a $us 459,1 millones, pero sólo es el 6% de los préstamos otorgados el año pasado el que alcanzó los  $us 7,9 mil millones.

“Existen 6,1 puntos de diferencia. También puede observarse que, aunque en términos absolutos el financiamiento al sector aumenta, su participación en la cartera total muestra una tendencia decreciente, pues baja de 8% en 2006 a 5% y 6% en los años siguientes”, subraya el secretario ejecutivo de Asofin, Reynaldo Marconi, en el boletín publicado en www.asofinbolivia.com.

“Surgen, entonces, las siguientes preguntas: ¿Por qué la cartera del sector agropecuario crece más lentamente que la cartera general? ¿Es un problema de inadecuación de la oferta, un problema de demanda o un problema estructural del sector?”, se cuestiona Marconi en el editorial del boletín correspondiente a febrero.

En ese sentido, trata de explicar los motivos y empieza por analizar las críticas. “El año pasado, en los meses en que el país vivió una ola de desabastecimiento de alimentos, se escuchó con frecuencia la siguiente declaración: “No existe producción suficiente, porque el financiamiento crediticio no fluye al sector agropecuario”.

Precisa que “la verdad es que existe una amplia gama de productos para los diferentes tipos de requerimientos del sector agropecuario. Por supuesto, la gran empresa agropecuaria cuenta con sus propios sistemas de financiamiento: generalmente recurre a la banca comercial. Los pequeños productores acceden al financiamiento de las entidades de microfinanzas, o al que se origina en las ofertas del Estado (BDP, Banco de la Unión) e inclusive, en ciertos casos, también de los bancos. Este acceso se da en condiciones cada vez más competitivas y a tasas de interés decrecientes, una tendencia que continuará, dada la decisión estratégica de las instituciones microfinancieras de apoyar al sector productivo”.

Sin embargo, Marconi enfatiza que “esto no ha incrementado la importancia de la cartera agropecuaria, y, en opinión de Asofin, no lo hará. La disminución de tasas no puede garantizar el aumento de crédito al sector agropecuario y consiguientemente el aumento de la producción agropecuaria”.

Y sostiene que “el bajo nivel de las colocaciones tampoco es un problema de demanda. Ha existido, existe y existirá una demanda de crédito agropecuario. El problema está en que no puede realizarse, y no porque las tasas sean altas, sino por otros factores de orden estructural, como tecnología, mercado, riego, caminos, seguridad jurídica, todos los cuales vuelven imprescindible la articulación de políticas públicas y la reorientación de la inversión pública nacional y regional, de modo que ellas respalden los requerimientos del sector productivo, y acompañen su inserción en los mercados nacionales y externos”.

En ese sentido, pide que el Estado se dedique a “crear infraestructura productiva, a ofrecer seguridad jurídica para las inversiones en gran y pequeña escala, a adoptar políticas públicas que respondan a una visión estratégica de largo plazo”. Especialmente, para que los productores agrícolas tengan mejor acceso a los centros de comercio del país.

Es enfático al señalar que el Estado “debe evitar dar, al mercado y a los actores, señales coyunturales, contradictorias, etc., como aconteció por ejemplo en materia de comercialización y autorizaciones de exportación. Otro campo en el que Estado puede y debe intervenir proactivamente es el constituido por los instrumentos de apoyo al desarrollo sostenido del sector agropecuario, como seguros, fondos de garantía, mecanismos de compensación, etc”.

Marconi insiste que a pesar de existir un mayor acceso a los recursos de crédito y mejoras en las intervenciones públicas “podrían resultar infructuosos si no se producen cambios en la productividad primaria, en los procesos de transformación y comercialización, y si no se ejecutan soluciones agroindustriales sostenibles y de gran escala”.

El acceso a préstamos permitirá desarrollar el sector agropecuario y alcanzar la seguridad alimentaria del país, señala Marconi y precisa que es “un objetivo de política pública con el que Asofin se identifica plenamente, y a cuyo cumplimiento intenta contribuir”. Sin embargo, asegura que hay un falso debate entre quienes argumentan la necesidad de bajar las tasas de interés y los que contraargumentan en sentido contrario. “La disminución de la tasa de interés de los préstamos al sector agropecuario no funcionará como un ‘milagro’, es decir, no incrementará automáticamente la producción agropecuaria y la seguridad alimentaria”, asegura el secretario ejecutivo de Asofin.

“Lo cierto es que para avanzar hacia la seguridad alimentaria, para mejorar cuantitativamente y cualitativamente la producción agropecuaria, es preciso superar el falso debate sobre las tasas de interés. Por el contrario, se necesita un trabajo conjunto entre el sector productivo, el sector financiero y el Estado, que genere una agenda pública/privada, estratégica y de largo plazo, que sea seguida por todos los bolivianos”, manifiesta Marconi.

Mejoras. Según el Microscopio global sobre el entorno de negocios para las microfinanzas 2011, establece un parámetro de referencia de las condiciones regulatorias y operativas de las microfinanzas en los países en desarrollo del mundo, señala que a pesar de la crisis financiera mundial, las entidades de este sector iniciaron una fase de crecimiento más maduro y sostenible.

“Después de años de rápida expansión, se ha puesto énfasis en acelerar las mejoras que ya se estaban implementando en temas de gobierno corporativo, capacidad de regulación y la gestión de riesgos. Esta última es esencial en un sector con servicios financieros innovadores para los pobres”, señala el informe.

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