El Financiero

Caza furtiva amenaza a la vicuña pese a protección multinacional

La caza ilegal de estos animales silvestres es el principal problema que enfrentan las autoridades encargadas del cuidado de la especie en Argentina, Bolivia, Chile y Perú.

Alternativa. Varios comunarios trasquilan la fibra de las vicuñas silvestres en el Parque Nacional Sajama (Oruro).

Alternativa. Varios comunarios trasquilan la fibra de las vicuñas silvestres en el Parque Nacional Sajama (Oruro). Foto: La Razón - archivo

La Razón (Edición Impresa) / Wálter Vásquez / La Paz

00:00 / 17 de agosto de 2014

Tres décadas y media después de firmar un convenio para la preservación de la vicuña, Argentina, Bolivia, Chile y Perú ven aún a la caza furtiva como la principal amenaza para la especie, por lo que decidieron ejecutar tres medidas para frenar este delito.

Las vicuñas, pequeños camélidos silvestres adaptados a vivir en alturas superiores a los 3.000 metros, estuvieron al borde de la extinción en la década de 1960 debido a matanzas indiscriminadas por su preciada fibra que comenzaron luego de la conquista.

La especie se recuperó gracias a esfuerzos internacionales, nacionales y locales de protección, y la firma entre cinco países del Convenio de Conservación y Manejo de la Vicuña (1979).

“Cuando se inició el convenio habían menos de 10.000 vicuñas en todo el mundo. Actualmente, hay más de 400.000 en los cinco países”, informó Bibiana Vilá, coordinadora científica de la Comisión Asesora sobre la Biodiversidad y Sustentabilidad del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina.

Algunos estudios dan cuenta de que cuando llegaron los españoles a América Latina existían 2 millones de vicuñas solo en Perú. Hoy, ese país tiene 208.899 de estos animales, Bolivia 136.000, Argentina 63.000, Chile 60.000 y Ecuador 5.000, según datos difundidos en la XXXI Reunión Ordinaria del Convenio de la Vicuña, realizada este año en Bolivia.

Medidas. En el encuentro, los representantes de los países coincidieron en que la caza ilegal se mantiene como la principal amenaza para la especie. “La caza furtiva, que en su momento llevó a la vicuña a la extinción, sigue siendo un riesgo muy grande” para la preservación de la especie, porque “puede diezmar a la actual población con facilidad”, afirmó Vilá.

“Los cazadores están bien organizados y equipados. Utilizan rifles sofisticados que impactan en las vicuñas a 1.000 metros de distancia”, dijo la directora de Biodiversidad y Áreas Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente y Agua de Bolivia, Teresa Pérez.

Ante esta situación, los países signatarios del convenio acordaron ejecutar tres medidas: aumentar la articulación entre las autoridades responsables de evitar estas actividades, especialmente en zonas de frontera; reforzar los esquemas de fiscalización y trazabilidad de la fibra, desde la esquila hasta la conclusión de la cadena de valor; y articular información sobre a los regímenes punitivos.

La fibra de vicuña ha sido utilizada por los habitantes andinos desde los tiempos precolombinos, Argentina, Bolivia, Ecuador, Chile y Perú desarrollaron distintas modalidades de manejo de vicuñas de acuerdo con sus características particulares como organización social, idiosincrasia, sistemas de producción, sistema de tenencia de la tierra y de los recursos naturales, y legislación.

“La conservación de la vicuña constituye una alternativa de producción económica en beneficio del poblador andino”, por lo que los cinco países se comprometieron a su “aprovechamiento gradual bajo estricto control del Estado”. “Seguiremos apostando al fortalecimiento en el territorio de organizaciones comunitarias” que usan este recurso de forma sostenible, manifestó Gabriel Terny, director de Fauna Silvestre de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina.

“Hay que tomar en cuenta que nuestros campesinos han tenido, desde la época del incanato, un respeto casi religioso por la vicuña (...). Eso evidentemente sirvió para preservar su existencia durante siglos hasta la colonia”, recordó el historiador Ramiro Lizón.

Estado de la especie en Ecuador

Excepción

De los cinco países signatarios del Convenio Vicuña, Ecuador es el único que no tiene problemas con los cazadores furtivos debido a que en ese país la población de estos animales  es mínima y se encuentra vigilada dentro de un parque nacional.

Cría

“Ecuador solo se dedica a la reprodución de la vicuña, no la esquilan. En los años 80 y 90, Perú, Chile, Argentina y Bolivia le donaron 100 ejemplares que comenzaron a reproducirse, ahora ya tienen 5.000”, explicó la directora de Biodiversidad y Áreas Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA), Teresa Pérez.

Participantes

Gabriel Terny

‘Se ha llegado  a acuerdos en muchos temas’

Existen procesos políticos que se dieron en los cinco países en estos últimos años y que generaron acuerdos en muchos temas (ambientales).Entonces confiamos en que en algún momento generemos en escenarios como el Mercosur y la Unasur convenios que tengan que ver con la preservación de la vicuña, como proteger el comercio de las comunidades frente a las empresas.

Bibiana Vilá

‘Esta especie  es un factor de desarrollo’

Una de las amenazas que enfrenta la vicuña es su posible transformación en un commodity (mercancía). Que se deje de ver a esta especie silvestre como un factor de desarrollo de las comunidades locales y como un elemento del ecosistema, que solo se vean la fibra y los dólares. Ese es uno de los riesgos que tiene cualquier especie con valor económico.

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