El Financiero

Comunarias aprenden a coser polleras y a ejercer sus derechos

Un centenar de mujeres de Mecapaca se capacitan en costura, tejidos, agricultura y a la vez conocen sus derechos con un programa de Ayni. Los resultados favorecen a sus familias en lo económico y social

La Razón / Svetlana Salvatierra / Lluto

00:00 / 15 de septiembre de 2013

Aunque con cierto recelo, se dejan tomar fotos. Un centenar de campesinas exponen polleras y mantas en Lluto. Diez reciben un premio pero todas ganan: saben coser, tejer, cultivar y aprendieron sus derechos. “Ya no tengo miedo”, expresa una de ellas a la “hermana” periodista.

Son mujeres que viven en las comunidades del sector Loma: Jancocahua, Collana, Nuñumayani y Totorani en el municipio de Mecapaca y Jucumarca y Wacawacani en Palca, que participan en el programa de desarrollo integral de comunidades indígenas aymaras de la Asociación Civil Ayni.

“Cuando empezamos eran un poco cerradas”, señala la agrónoma paceña Justa Mamani Quispe, responsable de los talleres de capacitación. “Han perdido el miedo y aprendido una actividad que les sirve. Es un logro que les ayuda económicamente”, enfatiza. Las polleras se venden en ferias, fiestas y en la Max Paredes en la ciudad de La Paz.

“El programa promueve la equidad de género a través de talleres de costura. Se impulsa un proceso de empoderamiento basado en el conocimiento de sus derechos económicos, humanos y civiles. Aprenden que la Constitución Política del Estado las ampara, pero ellas tiene que hacer valerlos”, explica el director de Programas de Ayni, Sergio Elío Mansilla. Son pequeñas comunidades, a pocas horas de La Paz, a las que se llega por un camino de tierra disfrutando del Illimani y el Mururata.

Aún desconocen los beneficios del Seguro Universal Materno Infantil (SUMI) y no hay un Servicio Legal Integral Municipal (SLIM). “Los casos de violencia no salen a la luz y eso hace que la autoestima de la mujer permanezca baja”, subraya Elío. También realizan talleres con hombres y los más jóvenes empiezan a cuestionar “costumbres” como el golpear a la mujer o excederse con el alcohol.

Hace diez días se desarrolló la “Exposición de trabajos en costura y tejido en Lluto”, para exhibir y galardonar la creatividad y el trabajo de las mujeres. En su discurso, el secretario general de Lluto, Arturo Pérez, destacó esta labor pues su esfuerzo repercute en bien de sus familias.

Para homenajearlas, un grupo de esposos se ocupó ese día de servir el almuerzo, mientras que otro permaneció en sus viviendas al cuidado de los niños. A las dos de la tarde todas estaban listas para volver a pie a sus comunidades y retomar sus labores: la costura, la casa, la chacra y el retablo. Ni micros, ni minibuses, ni taxis transitan por ahí. Sólo los fines de semana contratan vehículos para trasladar productos agrícolas a los mercados Rodríguez y Chasquipampa.

“Nos organizamos para reunirnos una vez al mes”, explica Adela Huanca de Cutile, de la comunidad de Jancocahua. “Cosemos y tejemos para nosotras y para vender. Es un ingreso más. Una manta delgada de alpaca está en Bs 300; la de hilo, en Bs 220”.

Destaca que Ayni les ayuda con la mitad del costo de la tela para elaborar polleras. “Nosotras aumentamos el resto. Queremos aprender bien para abrir una tienda”, señala con esperanza. Una pollera de las que usan cuesta Bs 500 como mínimo. “Es caro, y la costura en La Paz nos cobran Bs 180. Ahora ya sabemos coser, no gastamos en eso”, afirma.

“Lo que está otra vez de moda son las polleras de siete bastas (siete centímetros de ancho en las tablas). El volumen depende del tamaño de la tela. Las que bailan en Gran Poder las hacen de nueve metros”, detalla Virginia Pérez Mamani. Es una de las 30 mujeres de Lluto que desde hace cuatro años participa en los talleres.

La jurado, Miguelina Mamani Gutiérrez, que vende en la Feria 16 de Julio, asegura que “cuando una sabe su medida hace su propia pollera”.

Lo más difícil es la presilla (cintura), pues la tela se dispone y se cose a mano, aclara Lidia Mejillones.

“Queremos aprender más, además ya hemos perdido el miedo a hablar”, expresa Yenet Apaza y sus compañeras de Collana sonríen.

Ahora buscan proyectos de agua y riego. “Es otro logro”, dice Geraldine Oropeza, psicóloga de Ayni y Virginia Mamani invita: “Que se animen las mujeres y participen”.

Objetivo de ayni para el desarrollo

Programa

El objetivo es disminuir la elevada condición de vulnerabilidad de comunidades indígenas aymaras situadas en el sector Loma con estrategias de organización y producción que contemplan la perspectiva de género.

Acciones

Fortalecer las organizaciones comunales para que incidan en los sindicatos campesinos y logren políticas públicas que contemplen a la mujer, la mejora en la producción agropecuaria y la seguridad alimentaria.

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