El Financiero

Cooperación sur-sur se lanza para agua y medio ambiente

Planificación eficiente y participativa para mejorar el tratamiento de aguas residuales y su reuso en la agricultura es el objetivo de la cooperación triangular entre Alemania, México y Bolivia. Es la primera iniciativa en la cooperación sur-sur en América Latina.  

La Paz. Una planta de tratamiento de aguas. Un equipo de funcionarios de la Entidad Ejecutora del Medio Ambiente y Agua verifican el funcionamiento de la obra.

La Paz. Una planta de tratamiento de aguas. Un equipo de funcionarios de la Entidad Ejecutora del Medio Ambiente y Agua verifican el funcionamiento de la obra. Foto: Emagua

La Razón / Svetlana Salvatierra

00:23 / 01 de julio de 2012

“Es un proyecto novedoso e interesante. Es una forma de cooperación sur-sur porque México está más cerca de Bolivia en términos geográficos y quizás ha tenido experiencias parecidas. Es muy importante en tiempos de cambio climático”, señaló el embajador de Alemania en Bolivia, Philipp Schauer. 

El subgerente  de Tratamiento de Aguas de la Comisión Nacional de Agua de México, Noé Hernández, recordó que en 2009 se dieron los primeros contactos. Hasta la fecha ya se realizaron talleres de intercambio con el fin de establecer los requerimientos bolivianos y la forma de cooperación mexicana. “Damos mucho énfasis al tratamiento de aguas residuales, algunos reusos; aunque primordialmente el interés boliviano es por el lado de la agricultura y en ese entorno nos moveremos”, precisó. Ahora están en la etapa de recopilación de información para definir las prioridades en cada localidad.

Entre los trabajos que realizarán está el asesoramiento técnico (operación, mantenimiento, en algunos casos hasta diseño) en El Alto, La Paz, Oruro, Santa Cruz, Roboré, Comarapa, Aiquile, Villamontes, Boyuibe, Lagunillas, Monteagudo, Camiri, Sucre, Cochabamba, Tarija; el apoyo en plantas ya construidas y financiadas por la Cooperación Financiera Alemana (KfW) en Villamontes, Camiri, Lagunillas, Boyuibe, Monteagudo, Puchucollo (El Alto) y Sucre. También se construirán nuevas plantas en Camiri y Muyupampa.

“La región andina se ve considerablemente afectada por el cambio climático, la reducción de los glaciares, la disminución de la biodiversidad y la ocurrencia de fenómenos climáticos extremos que agravan las consecuencias negativas para la disponibilidad de agua a nivel de las cuencas. En este contexto, un uso más eficiente de agua parece una de las medidas más prometedoras para aumentar la disponibilidad de agua”, explicó el coordinador de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario en Pequeñas y Medianas Ciudades de la Cooperación Alemana Proapac/GIZ, Detlef Klein.

El objetivo de la cooperación es el “fortalecimiento de capacidades institucionales y técnicas para fomentar el reuso de aguas residuales tratadas, así como para el establecimiento de medidas de adaptación al cambio climático en el sector hídrico”.

Respecto a los aportes, Bolivia contribuirá con su capacidad institucional, recursos humanos,  apoyo logístico y garantizará mecanismos de transparencia y participación equivalente a 75 mil euros. El aporte alemán será de 300 mil euros provenientes del fondo de cooperación triangular.

Se prestará asistencia técnica en el diseño, construcción y rehabilitación de plantas de tratamiento de aguas residuales para su reuso en la agricultura; tecnificación del riego y adaptación de los esquemas de producción agrícola para el uso de aguas residuales tratadas; identificación de medidas prioritarias para reducir los impactos negativos de los residuos sólidos; desarrollo de normas y reglamentos respectivos y fortalecimiento del ente regulador; y sensibilización y capacitación en el uso adecuado de aguas residuales y tratadas.

México, a través de su Comisión Nacional del Agua, logró ejecutar 2.750 proyectos. “Desde la obra más pequeña que es la de un litro por segundo hasta la planta más grande de Latinoamérica, que el año que entra terminamos, de 23 metros cúbicos por segundo”, indicó Hernández.

“Pero a veces nos cuesta más trabajo la pequeña que la grande, porque existen ahí los problemas idiosincráticos que tenemos en cada localidad, en cada pueblo;  por muy vecinos que sean son completamente diferentes”, sostuvo Hernández. Por ello, es importante la participación y capacitación de los pobladores que se beneficiarán de las obras, inclusive para el mantenimiento de las mismas, como el de pequeñas represas, subrayó Filemón Rodríguez, funcionario mexicano que realizó este trabajo en su país.

“Hay ocasiones en que los problemas principales no son técnicos ni tecnológicos, los problemas vienen desde la aceptación de la gente de este tipo de obras (...) presión social, problemas de tenencia de tierra que hay que resolver, problemas de infraestructura”, afirmó Hernández.

“Hay que tratar de separar un poco las cuestiones políticas hasta donde se pueda, porque si no tenemos el apoyo político, no se puede hacer nada”, acotó.

Además, con la tendencia a cuidar el medio ambiente, los proyectos deben evitar empeorar el cambio climático, es decir que la energía que se utilice para, por ejemplo, una planta de tratamiento de agua, no sea superior al beneficio esperado, aclaró la autoridad mexicana.

Con la visita de una delegación mexicana, a mediados de junio, se inició la cooperación triangular y de carácter sur-sur. Tarija, Cochabamba, Santa Cruz y algunos municipios en los valles fueron parte de la visita para concretar la asistencia técnica y la formación de capacidades.

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