El Financiero

Corea puede invertir $us 200 MM en una planta de cobre

Chun Young: Asumió hace siete meses el cargo de Embajador de Corea del Sur en Bolivia. Desde entonces desarrolló una amplia labor que le permitió conocer la realidad nacional. En esta entrevista cuenta cómo su país superó la devastación de la guerra de 1950 y logró generar un nivel de desarrollo que lo ubica entre las más pujantes economías del mundo. Está entre los cuatro países asiáticos más fuertes y figura entre las 15 naciones más ricas del planeta.

COOPERACIÓN. El embajador de Corea, Chun Young Wook, en su despacho en La Paz. El diplomático admira los recursos naturales del país y sugiere su industrialización.

COOPERACIÓN. El embajador de Corea, Chun Young Wook, en su despacho en La Paz. El diplomático admira los recursos naturales del país y sugiere su industrialización. Foto: Víctor Gutiérrez

La Razón / Édgar Toro

00:00 / 06 de mayo de 2012

— Corea del Sur era considerado uno de los países más pobres del mundo, después de la guerra de 1950. ¿Cuál era la situación en ese entonces?

— La guerra duró más o menos tres años. Corea del Sur tenía una población total de 20 millones de habitantes y Corea del Norte siete millones. Después de la guerra teníamos 2,5 millones de muertos y desastres. Se utilizaron tanques y portaaviones; todo quedó destruido. No había electricidad, no teníamos ropa y no había salud. Padres y madres de familia fallecieron y miles quedaron huérfanos, además la guerra dejó muchos heridos y mucha hambre.

— Después de toda esa tragedia, su gobierno implementa el Movimiento de la Nueva Aldea. ¿En qué consiste ese plan de desarrollo?

— Comienza en la década de 1970 (cuando era estudiante de colegio), ese movimiento fue aplicado en las provincias y no en las ciudades. Recuerdo que la Nueva Aldea se ejecutó con la voluntad de los pueblos y ciudadanos coreanos de las provincias; hubo un gran liderazgo político y muy buenos funcionarios. Ese movimiento se desarrolló para ser ricos. Dijimos vamos a ser ricos y para incrementar los ingresos se utilizó la metodología científica y tecnológica. Por ejemplo, no había lluvia para las actividades agrícolas, pero el Gobierno construyó represas para mejorar el riego y las semillas. En las provincias los ciudadanos empezaron a renovar y  construir viviendas, paralelamente se mejoró y construyó carreteras y alcantarillado.  No había fertilizantes, pero los ciudadanos de los pueblos trabajaron para mejorar la producción de arroz blanco y también criar los gusanos para la producción de seda.

— ¿En qué otras áreas de desarrollo trabajaron?

— No teníamos nada de recursos naturales. Los productos de exportación eran muy primarios, fundamentalmente hierro y seda, pero poco a poco los productos fueron industrializados.

— ¿Hubo inversión extranjera?

— Se invitó a la inversión extranjera. Mi Gobierno pidió préstamos al Banco Mundial y empezó a construir carreteras, autopistas y aeropuertos, pero hubo mucha oposición, la gente cuestionaba, ¿por qué el Gobierno gastaba tanto en esas obras?, pero el Gobierno se puso firme y lo realizó.

— El año 2000, Corea logra figurar entre los 15 países más ricos del mundo y en 2010 se convierte en la sede de la reunión de los países del G-20. ¿Cómo se logra ese desarrollo? 

— Muchos dicen que fue un milagro económico de Corea o del río Han. Éramos un país muy pobre, más que Bolivia; pero ese desarrollo es gracias a toda la industrialización coreana. Veo en Bolivia que el Gobierno empezó la industrialización aunque es una etapa muy inicial, pero eso tiene mucho sentido y poco a poco se ampliará a todos los sectores.

— ¿Cuál es la relación comercial y de cooperación que tiene Corea con Bolivia?

— En la década del 70, Bolivia y Corea tenían embajadas en Seúl y La Paz, pero en 1997 hubo una crisis muy fuerte en los países asiáticos. En aquel momento mi Gobierno retiró la embajada de Corea en La Paz y después el Gobierno boliviano también retiró su embajada de Seúl, desde ahí no hubo embajadas en ambas ciudades. Pero ya en 2008 mi Gobierno restableció la embajada en La Paz, pero la embajada de Bolivia en Seúl  aún está pendiente. Hasta ahora no hay mucha relación acumulada; en este momento hay bastantes diferencias por el tamaño del comercio: nosotros exportamos a Bolivia $us 20 millones en rubros como automotores, celulares y televisores. Bolivia exporta a Corea diez veces más, unos $us 200 millones en minerales como el zinc y estaño; mucha materia prima. Luego tenemos la cooperación comercial como Kores y otras empresas privadas trabajando en Corocoro, minas de cobre ubicadas en esa zona. Hasta el momento se ha invertido $us 10 millones sólo en exploración para saber si hay reservas o no. Ahora se está evaluando los resultados de exploración y, después de la evaluación el consorcio coreano va a decidir si hay más inversión o no. Si hay potencialidades, el consorcio Corea va a invertir $us 200 millones en una planta de cobre.

— ¿Cuáles son los avances en el tema del litio?

— Con el tema de litio es otra cosa. El Gobierno tiene la intención de avanzar en la industrialización de baterías de litio —muchos países se interesan—, pero no hubo un avance, en realidad no sabemos por qué; necesitamos más diálogo. Entre Corea y Bolivia hace tres semanas hubo la firma del acuerdo para el establecimiento de la planta piloto para la producción de cátodos, el elemento más importante para la batería de litio. Para esto hay cuatro elementos de industrialización importantes: cátodos de litio, ánodos, electrolitos y separadores. Esto comenzará el segundo semestre con la finalidad de establecer una planta de litio para producir cátodos, después de un experimento —si hay un acuerdo— se podrá hacer una planta industrial para producir más.

— De establecerse su potencialidad, ¿dónde se instalará la planta piloto de litio?

— Se establecerá en Uyuni.

— ¿Cuánto se pretende invertir para esa planta?

— Eso depende del acuerdo con la Comibol y entre ambos países, considerando la situación del mercado mundial del mineral.

— ¿Corea tiene la intención de invertir en Bolivia?

— Todavía se necesita más diálogo, pero Corea tiene mucha intención, en este momento las fábricas de Samsung y LG están produciendo baterías de litio, en el futuro habrá coches eléctricos y se necesitará más baterías de litio. Eso es muy importante.

— ¿Cómo ve el futuro de Bolivia con este Gobierno?

— Escucho en este Gobierno iniciativas para avanzar hacia la industrialización de baterías de litio, también del gas y del petróleo. Creo que Bolivia tiene más de 10 millones de habitantes y para esa cantidad de población se necesita por lo menos 250 mil empleos, y cuando uno visita el altiplano muchos ciudadanos no tienen trabajo o si hay, sólo es por horas; eso quiere decir pobreza. Entonces,  para crear más trabajo, se debe crear más fábricas, fundamentalmente en la industrialización, especialmente en el rubro minero energético y otras áreas de la producción nacional. 

Perfil

Nombre: Chun Young Wook Nació: 28-mayo-1961 Profesión: Economista y cientista político

‘Tienen todo para ser ricos’ 

“Cuando vine a Bolivia, vi que hay mucha esperanza en este país. Tiene muchos recursos naturales y su Gobierno y ciudadanos tienen todo para ser ricos como Corea”, opina el embajador coreano, Chun Young Wook. Añade que su país surgió pese a no contar con recursos naturales. No cuentan con petróleo, ni gas, pero tienen poco hierro, sin embargo, poseen industrias petroquímicas y refinerías. El también experto en derecho internacional recordó que Estados Unidos y Europa tardaron 300 años en industrializarse, pero Corea lo logró en sólo 30 años. Hoy intervienen en los rubros de automóviles, electrodomésticos, textiles, fármacos y telecomunicaciones. De cada dos barcos en el Pacífico, uno es coreano.

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