El Financiero

Se puede vender electricidad a Argentina a $us 100 el MW/hora

Rafael Alarcón. El Ministro de Energías de Bolivia presenta un breve informe sobre los desafíos que están a cargo de esa nueva cartera de Estado. La autoridad confía en que este año comenzarán a operar las centrales hidroeléctricas de Misicuni y San José, que añadirán a la oferta nacional energética 120 y 55 megavatios, respectivamente. Con éstos y otros proyectos, asegura el ingeniero eléctrico, el uso de gas natural para la generación termoeléctrica no se incrementará.

SEDE. Alarcón en oficinas del Ministerio de Energías, en el piso 13 del Palacio de Telecomunicaciones.

SEDE. Alarcón en oficinas del Ministerio de Energías, en el piso 13 del Palacio de Telecomunicaciones. Fotos: Wara Vargas

La Razón (Edición Impresa) / Wálter Vásquez / La Paz

00:00 / 12 de marzo de 2017

El 21 de enero, el presidente Evo Morales anunció la creación del Ministerio de Energías. “El gas puede acabarse”, las energías hidroeléctrica, solar eólica y geotérmica “nunca se van a terminar”, subrayó la autoridad. Dos días después fue designado primer titular de esa cartera de Estado Rafael Alarcón, quien recibió de Morales el encargo de convertir al país en el centro energético de Sudamérica hasta 2025. El 24 de enero, el ingeniero eléctrico asumió funciones que hasta ese día habían estado a cargo del Ministerio de Hidrocarburos y Energía, hoy Ministerio de Hidrocarburos.

— ¿A qué —considera— se debe la creación en esta coyuntura de un Ministerio de Energías en Bolivia, teniendo en cuenta que el Gobierno no lo hizo en 11 años de gestión?

— La decisión de crear el ministerio obedece a la decisión del presidente Evo (Morales) de encarar la explotación del potencial energético de nuestro país de manera tal que se puedan generar excedentes de energía que permitan la exportación de electricidad, diversificándose así las fuentes de ingreso que tiene nuestro país. Actualmente, la fuente principal (de recursos de Bolivia) es la venta de gas natural y existe el convencimiento en el Gobierno nacional de que otras fuentes de ingresos son necesarias y posibles dada la potencialidad energética que tenemos en todas las áreas, particularmente en la hidroelectricidad.

— El Ejecutivo tiene grandes esperanzas en que el sector energético sea un pilar fundamental de la economía nacional; ¿cómo se encuentran al momento los precios de la electricidad en la región?

— El valor promedio de la electricidad está en función de la cantidad de combustible que se utilice para su generación y de la demanda variable que haya en un sistema eléctrico en determinado momento. El valor medio en Argentina supera los $us 100 el megavatio (MW) hora y ese es el costo de oportunidad al cual podríamos vender, por ejemplo, energía al vecino país, siendo que hoy por hoy en el mercado boliviano el costo monómico de producción está entre $us 36 y 37 el MW/hora. Entonces, exportar los excedentes de la producción nacional de energía es triplicar los ingresos, lo que sin duda puede beneficiar al pueblo boliviano con recursos nuevos. En el caso del Brasil, los precios son menores porque tienen una alta producción de energía, (la hidroeléctrica de 14.000 MW de) Itaipú es el mejor ejemplo.

— La producción termoeléctrica se perfila como el pilar de la primera fase del plan estratégico del país para exportar energía; ¿se prevé un mayor incremento en el consumo de gas destinado para este fin?

— No. Lo que se está haciendo es culminar proyectos de generación hidroeléctrica con el propósito de ir desplazando los volúmenes de gas consumidos (para generar electricidad). Tenemos dos en la fase final de construcción, Misicuni y San José en Cochabamba, que esperamos entrarán en operación este año. En paralelo se están trabajando los proyectos eólicos —que por escala son menores— de El Dorado, San Julián y Warnes en Santa Cruz, que cuando operen en determinado momento del día, cuando exista viento, van a parar máquinas a gas. Tenemos también el proyecto (fotovoltaico) Yunchará en Tarija y los proyectos solares de Potosí y Oruro, que también van a reducir el consumo de gas. Estos proyectos adicionales nos permitirán mantener nuestros niveles de consumo de gas en el mercado interno, no se requerirán de volúmenes adicionales.

— Además de impulso a los proyectos de generación, ¿se están buscando mercado para la nueva oferta energética?

— El que más avance tiene es Argentina, porque ya se cuenta con un acuerdo para hacer en el corto plazo una venta de oportunidad que establece un margen de 80 a 120 megavatios (MW). Pensamos trabajar en una oferta mayor, pero eso se dará en las siguientes semanas a partir de las reuniones bilaterales que podamos tener (con representantes del vecino país). En el caso de Brasil, en la última semana hemos estado trabajando con el ministro (de Minas y Energía), Fernando Coelho, y con su equipo técnico para que las mesas técnicas nos permitan delinear un tratado internacional de manera que podamos consolidar la integración energética y, al mismo tiempo, para que nuestro superávit de producción sea considerado en la planificación de ese mercado.

— ¿Brasil y Argentina serán suficientes para el excedente de aproximadamente 9.000 que va a tener en el futuro (2025) el país o es necesario concretar otros mercados?

— Pese a que son mercados que requieren de una gran cantidad de energía también se tienen avances con Perú y Paraguay para ver cómo podemos avanzar en líneas de integración, en redes eléctricas que nos permitan abastecer parte del sur del primero y el noroeste del segundo, que son lugares muy lejanos de sus centros de producción de energía. Por lo tanto, podríamos también abastecer estos mercados considerando que los niveles de requerimiento son mucho menores en estos dos países.

— ¿Chile es una opción que se puede contemplar a futuro?

— Lo dijo el vicepresidente (Álvaro García) hace algunas semanas: todo es posible, incluso que recuperemos el mar. Entonces, en la medida en que se lleguen a acercamientos con Chile estableciendo como base el cumplimiento de nuestra demanda marítima, seguramente podemos hablar de otro tipo de acuerdos.

— Hay una cartera definida de iniciativas de generación que se viene manejando desde hace algún tiempo; ¿el Ministerio de Energías mantendrá estos proyectos o los revisará?

— Una de las tareas es la continuidad en la ejecución de los proyectos, todos siguen su curso; más allá de hacer algunos ajustes con temas específicos se garantiza la continuidad de todos ellos. En el caso del litio, la industrialización del metal pasa de una gerencia nacional de Comibol a la creación de una nueva empresa denominada Yacimientos del Litio Bolivianos (YLB), esto con la finalidad de dar mayor agilidad al proceso, de consolidar la industrialización del recurso evaporítico.

— En ese punto específico, ¿cuál es la propuesta para acelerar la industrialización considerando que el proyecto —según los planes iniciales del Gobierno— ya suma un retraso de al menos cinco años?

— Bueno, en el litio ya se han dado las primeras tareas. Tenemos una planta de procesamiento en Llipi (Potosí), una planta piloto en el salar y estamos en la fase final del estudio para la planta industrializadora. Entonces, creemos que con la creación de la empresa estratégica y recortando los tiempos, la burocracia, podemos avanzar mucho más rápido.

— ¿La primera fase del proyecto de industrialización va a seguir solo en manos del Estado o se va a buscar algún socio?

— Sin duda para la industrialización necesitamos un socio estratégico que identificaremos una vez concluido el diseño de la planta.

— Otro de los retos del nuevo ministerio es la elaboración de una nueva Ley de Electricidad...

— Sí, ya tuvimos acercamientos con la Asamblea Legislativa y pensamos que en esta gestión se debe tratar y aprobar la Ley de Electricidad. Se cuenta con un borrador y el equipo técnico está revisando esta documentación.

— ¿Esta nueva norma incluirá el mandato constitucional de recuperar para el Estado las empresas que aún operan principalmente en el sector del transporte de electricidad? ¿Esta tarea se va a completar o ya no es necesaria una nueva nacionalización en el sector?

— No vemos una nueva nacionalización en puertas. Gran parte de la generación y del transporte de electricidad está en manos de ENDE, que distribuye la energía en los departamentos de La Paz, Oruro, Cochabamba, Beni y Pando. Esa tarea es hecha en Tarija, Potosí y Chuquisaca por empresas con participación del Estado, mediante los gobiernos departamentales y municipales. La única empresa en distribución que es una cooperativa está en Santa Cruz, la CRE, por lo demás existe una fuerte participación del Estado. Pensamos que ya se tiene el control, que no hay necesidad de una nacionalización, más aún cuando se están encarando proyectos tanto de transporte como de producción extremadamente grandes.

— Otro de los grandes proyectos que está a cargo del ministerio es el Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear; ¿a largo plazo se puede pensar en la generación de electricidad a partir de fuentes de producción atómicas?

— No estamos en condiciones de pensar en la generación nucleoeléctrica, eso hasta por un tema de demanda. El consumo del país está sobrepasando levemente los 1.400 MW y los proyecto más pequeños (de generación de energía nuclear) tienen capacidades mucho mayores (...). Estamos muy lejos de tener una planta (atómica) de producción de electricidad, no está en la planificación del sector eléctrico la producción de energía con esta tecnología.

— En otro tema, ¿se prevé alguna modificación en el corto, mediano o largo plazo en las tarifas de energía para el consumo doméstico?

— No. Las tarifas están establecidas en la estructura tarifaria que aprueba por periodos de cuatro años la Autoridad (de Fiscalización y Control Social) de Electricidad, el último periodo de aprobación fue 2016-2019. Entonces, esa es la estructura tarifaria vigente en nuestro país. Más allá de alguna indexación que tienen, las tarifas vienen congeladas desde hace mucho tiempo.

— Los empresarios esperaban en algún momento un incremento en la tarifa para el consumo industrial, ¿habrá alguna decisión de este tipo?

— Seguramente esa inquietud nace de que la tarifa industrial en nuestro país es extremadamente baja si la comparamos con las de mercados vecinos. Es algo así como un reconocimiento de que les cobramos muy poco, esto en virtud a la subvención que el Estado realiza para la producción de electricidad. El precio del gas para la generación es de $us 1,30 por millón de BTU, muy por debajo de los precios de exportación de gas. Entonces, eso hace que las tarifas sean muy bajas, lo que debería ocasionar una alta competitividad de los industriales, porque el costo de la energía seguramente no impacta en la producción.

— ¿Se prevé algún ajuste...?

— La estructura tarifaria ha sido aprobada para el periodo 2016-2019, por ahora no tenemos ninguna previsión de ajuste.

Perfil

Nombre: Rafael Alarcón Orihuela

Profesión: Ingeniero eléctrico

Cargo: Ministro de Energías

‘Otras fuentes de ingresos son necesarias y posibles’

Nacido en Cochabamba, Alarcón obtuvo su licenciatura en Ingeniería Eléctrica en la Universidad Mayor de San Simón. En la administración pública ocupó los cargos de Director de Electricidad (2007), de Viceministro de Electricidad y Energías Alternativas (2007-2008), de Gerente General de la Empresa Nacional de Electricidad (2008-2011), de Gerente General de la Empresa Eléctrica Bulo Bulo (2015-2017) y de Presidente de la Sociedad de Ingenieros Bolivia Departamental Cochabamba (2015-2017). “Existe el convencimiento en el Gobierno de que otras fuentes de ingresos son necesarias y posibles dada la potencialidad energética que tenemos” en el país, afirmó la autoridad.

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