El Financiero

Ana Chipana: 'El país debe crear una marca única que identifique a la quinua boliviana'

La presidenta de Wara Quinoa Organic Bakery considera que la promoción internacional del alimento es esencial para dar a conocer sus propiedades nutritivas en el mundo. Afirma que las familias bolivianas deben comenzar a valorar más el cereal e incorporarlo gradualmente a sus dietas. La paceña promueve hoy en EEUU el consumo del “grano de oro de los Andes” en eventos sociales, programas de televisión y radio, así como en la prensa escrita, revistas y redes sociales.

Ana Chipana, presidenta de Wara Quinoa Organic Bakery. Foto: Wara Vargas

Ana Chipana, presidenta de Wara Quinoa Organic Bakery. Foto: Wara Vargas

La Razón (Edición Impresa) / Jorge Castel / Wálter Vásquez / La Paz

11:26 / 05 de diciembre de 2016

En busca de nuevas oportunidades, Ana Chipana viajó a sus 30 años junto a su esposo a Florida, Estados Unidos (EEUU), en 2000. Una vez establecida, abrió una tienda de repostería orgánica a base de la quinua real, lo que le dio mucho éxito, ya que llegó a presentar su oferta a la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), así como a cantantes, actrices, políticos y otras personalidades de talla mundial.

— ¿Cuándo probó por primera vez el cereal andino?

— Lo como desde que tengo uso de razón y a diario. Mi familia era de pocos recursos y mi mamá nos daba seguido a mí y a mis hermanos sopa, harina y kispiñas (“galletas”, en aymara) de quinua. En ese entonces no me gustaba la quinua, pero fue ahí cuando nació la idea de la repostería.

— ¿Qué la llevó a EEUU?

— Me motivó el querer mejorar mi calidad de vida. Aquí (en Bolivia) uno se esfuerza y se esfuerza y logra muy poco. Un día, una señora a la que ayudaba en una tienda de ropa me dijo: “Ana, tú eres muy trabajadora, pienso que si estuvieras en Estados Unidos ganarías bien”. Ese día nació el sueño.

— ¿Ya sabía cocinar?

— Sí, pero nunca imaginé que podría realizar recetas. Hoy amo la repostería de quinua, es mi pasión, y ese era un nicho de mercado latente. Allá (en Estados Unidos) no había panes, magdalenas y galletas del cereal, y encontré una oportunidad para realizar esos productos.

— ¿Cómo financió el viaje?

— Vendí la casita que comencé a construir cuando me casé. Nos fuimos sin dinero.

— ¿Y al llegar a ese país cómo pagó sus gastos?

— Trabajé en bienes raíces, cuidando niños y ancianos, y cocinando en escuelas públicas, es ahí donde me capacité sin querer en la elaboración de alimentos.

— ¿Qué la animó a abrir su propia empresa?

— Cuando cambiamos los hábitos alimenticios de mi esposo, quien se encontraba enfermo. Cambiamos nuestra forma de comer y funcionó (...). Me animé pensando: “¿Qué podemos hacer para que les guste la quinua (a los estadounidenses)” y digo eso porque fue mi esposo quien me alentó a comenzar este proyecto. Así empezamos, nuestra cocina era un laboratorio. Hicimos degustaciones para nuestros amigos, familia y vecinos hispanos en Fort Lauderdale, en Miami (Florida).

— ¿De qué manera logró desarrollar su emprendimiento?

— Cuando empecé nadie conocía el grano. Me preguntaban: “¿Qué es eso?”, y me tocaba hablar de este producto y promocionarlo (..). Hoy nos dedicamos al servicio de catering. Proveemos, por ejemplo, desayunos para 20 o 300 personas. Ese es nuestro enfoque, aunque también queremos tener un café que sirva productos andinos, donde no solo estará la quinua, sino también otros productos bolivianos como la cañahua.

— ¿Dónde compra el cereal?

— Llega mucho al mercado estadounidense, lo malo es que no toda la quinua es orgánica. La compra el que sabe de su valor nutritivo. Hay mucha aceptación para diferentes recetas.

— ¿Cómo fue su acercamiento a la NASA en noviembre de 2012?

— No fue fácil, porque es una institución del Gobierno de ese país. Nosotros, como bolivianos y emprendedores, fuimos perseverantes e insistimos enviando correos electrónicos a las oficinas de esa agencia por cuatro meses. Yo les decía que los admiraba y que mi sueño era que degustaran un producto sano. Ya conocían el grano, pero yo les hablaba más sobre sus propiedades y lo que había detrás del alimento, como la cultura, y creo que eso les llamó la atención. Luego me enviaron un correo que decía: “Por tu perseverancia permitiremos que vengas y nos hagas disfrutar de tu producto”. Fue un sueño realizado.

— ¿Qué les llevó?

— Preparé todo un día antes para que sea lo más fresco posible. No me pidieron ningún menú, así que llevé magdalenas, humintas, galletas, germinados con edulcorantes y jugos de quinua. Puedo decir que es gente muy sencilla, muy colaboradora, les llamó la atención la variedad que probaron.

— ¿Qué pasó después?

— Fue la única vez que me llamaron. La única relación que hoy tengo con la institución es a través de las esposas de los astronautas, que tienen una fundación, Buzz Aldrin. Hacemos actividades para ayudar a los niños y motivarlos a estudiar para ser astronautas.

— ¿A qué famosos les ofreció un bocado de este alimento?

— A la cantante Gloria Estefan, (a la actriz) Adamari López, al actor John Travolta, (a la activista política) Janet Murguía, al golfista Tiger Woods y en 2014 a Donald Trump (hoy electo presidente de EEUU), él comió magdalenas de quinua en su hotel de Miami.

— ¿Qué recomienda para mejorar el consumo en el país?

— Hay que promocionar el cereal. Hay muchos alimentos bolivianos, pero nadie los conoce. Hay que destacar que es un alimento que puede ser para todos. Cuando le preguntan al boliviano cuál es su plato nacional mencionan platos de las regiones, pero no uno nacional como es el caso del sushi del Japón, del ceviche de Perú o de la paella de España.

— ¿Qué plato de quinua sugiere para representar a Bolivia?

— La pisara, que es como un arroz graneado que tiene habas, le ponen huevo, cebolla verde, queso, es sencillo, práctico y riquísimo. También se lo puede preparar de forma gourmet.

— ¿Qué mensaje tiene para los productores del grano?

— Yo los motivo a unirse y a crear una sola marca. Cuando hay marca imponemos precio, pero cuando no, ya nos regatean. Tomemos el ejemplo del café Juan Valdez de los colombianos.

— ¿Y para los bolivianos?

— Que comience a poner en su menú la quinua, que empiecen con un desayuno. Las mamás pueden motivar a los niños a consumir el grano y recordarles que es un producto cultural boliviano, que tenemos que sentirnos orgullosos por este alimento.

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