El Financiero

Hortalizas y frutas del trópico y el valle sufren al menos 61 plagas

Las plagas tradicionales y emergentes afectan al menos a 23 alimentos que se cultivan en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, según un estudio realizado en la UMSS

La Paz. Un fruticultor cuida la calidad de sus plantas de duraznos en el municipio de Luribay, provincia Loayza.

La Paz. Un fruticultor cuida la calidad de sus plantas de duraznos en el municipio de Luribay, provincia Loayza.

La Razón (Edición Impresa) / Gabriela Imaña / La Paz

00:00 / 12 de abril de 2015

Al menos 61 enfermedades, entre tradicionales y emergentes, afectan los cultivos de hortalizas y frutas en los valles y el trópico boliviano. El 65,2% de estas plagas ataca a los frutales.

Estos son los resultados del estudio Enfermedades de hortalizas y frutales del valle y tropicales en Bolivia, que fue publicado en marzo luego de diez años de investigación y recopilación de información en los departamentos de Cochabamba, Santa Cruz y La Paz.

La investigación, realizada por cuatro docentes de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), identificó 43 enfermedades en las frutas y 18 en las hortalizas.

En Bolivia, tanto en los cultivos del altiplano, puna y valles interandinos que tienen relación con la seguridad alimentaria como en los cultivos tropicales industriales, las enfermedades son una de las principales causas de la baja producción y productividad de frutas y hortalizas, explicó el ingeniero agrónomo fitosanitario Mario Coca, quien lideró el estudio.

En un listado de 23 alimentos, el durazno es el producto que mayor cantidad de enfermedades sufre, 13 entre hongos y bacterias, como el oidium, el “tiro de munición”, la roya, la moniliasis y las pudriciones blanda y rosada.

Entre las hortalizas, el alimento más afectado es el tomate, con cuatro enfermedades.

La presidenta de la Coordinadora de Integración de Organizaciones Económicas Campesinas, Indígenas y Originarias (CIOEC)  Santa Cruz, Shirley Aguilera, dijo que las plagas afectan todo el proceso de producción de las frutas, desde la siembra hasta la cosecha, lo que repercute en la economía de los productores, que no llegan a cubrir el costo de producción. El daño también llega al consumidor, porque a una menor oferta del alimento mayor el precio.

Aguilera precisó que los municipios más afectados son Yapacaní, Minero, La Guardia, El Torno, Samaipata, Guarayos, San Carlos y Buena Vista. “Los productos más golpeados son el tomate, lechuga, pimentón, mandarina, naranja, frutilla, durazno, manzana y uva”, además del maíz y el arroz.

“Si no se aplicarían medidas de control, como por ejemplo el uso de fungicidas, las pérdidas en la producción serían grandes con consecuencias sociales, económicas y políticas”, indicó Coca.

Sin embargo, resaltó, la fumigación con componentes químicos deteriora el medio ambiente y la salud humana. Así, “este dilema se convierte en una doble preocupación para los responsables de la generación de políticas desde el Estado, las universidades y las instituciones privadas”, añadió.

El técnico de Producción de la CIOEC Cochabamba, Elías Pérez, contó que los productores de hortalizas combaten las plagas con métodos ecológicos, lo que “en algunos casos no es suficiente”.

Las pérdidas causadas en los cultivos a causa de estas enfermedades varían de acuerdo con el producto. “En el tomate se tiene una pérdida de hasta 30%, mientras que en la cebolla es de 10%”, dijo el dirigente antes de lamentar la falta de apoyo por parte de los tres niveles de gobierno.

“Podemos decir que, en el tiempo de estudio, las enfermedades afectan dos a tres veces más que antes y la pérdida va por el mismo camino”, sostuvo Coca.

El experto advirtió también que en la última década las enfermedades emergentes (plagas ya conocidas que aparecen en un sitio por primera vez) fueron ganando “mayor fuerza” en los cultivos del país. Esto puede “convertirse en un problema serio”. Añadió que los productores ya están sufriendo las pérdidas causadas por estas plagas, que afectan a la provisión al mercado interno y la exportación.

La plaga de la mosca de la fruta

Senasag

Desde 2011, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) realiza la campaña “Promosca” con el objetivo de combatir a la mosca de la fruta en el país. El programa identificó a 82 municipios que son afectados por la plaga.   El Senasag no pudo atender  la solicitud de este medio de información sobre las enfermedades.

Expansión propaga enfermedades

La ampliación de las áreas cultivadas de frutas y hortalizas puede causar la aparición de plagas. La adaptación de los alimentos a nuevos climas o lugares fuera de sus regiones de origen es uno de los principales factores, advirtió el agrónomo Mario Coca, coautor del libro Enfermedades de hortalizas y frutales del valle y tropicales en Bolivia.

La enfermedad de la chirimoya (la roya) —fruta que originalmente se cultiva en los valles de La Paz, Cochabamba y Sucre— se expandió en los últimos años desde que se comenzó a producir masivamente en  los valles de Santa Cruz, ejemplificó el especialista fitosanitario.

En abril del año pasado, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria realizó una feria de los productores de chirimoya de la comunidad de Licoma (La Paz), gracias a los programas de control que se usaron para acabar con las plagas de la fruta, las que acusan grandes pérdidas en la zona.

Puntos de vista

Mario Coca

‘Pueden ser una amenaza para la alimentación’

“El libro es un compendio de enfermedades ya conocidas de diferentes cultivos e incorpora un nuevo conjunto de plagas que no habían sido reportadas y que estuvieron generando problemas en el sector de las hortalizas o frutales de los valles y el trópico boliviano. Estas plagas, en los valles se están volviendo destructivas, porque no se actúa como corresponde. En un mediano plazo éstas pueden ser una amenaza para la seguridad alimentaria”.

Shirley Aguilera

‘Es preciso que nos ayuden a controlar el mal’

“Los pequeños productores de alimentos en Santa Cruz, así como los de todo el país, no contamos con la atención necesaria para poder luchar contra las enfermedades y los efectos climáticos.

Pedimos a los gobiernos central, departamental y municipal que apoyen a este sector, que es bastante golpeado por varios factores, así como por las plagas en los frutales. Se debe reconocer que somos quienes alimentamos al pueblo y atendemos a la población”.

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