El Financiero

INIAF es parte de un esfuerzo para garantizar trigo al mundo

La entidad estatal trabaja con el CIMMYT para luchar contra la piricularia

QUIRUSILLAS. Técnico del INIAF analiza el desarrollo de los cultivos.

QUIRUSILLAS. Técnico del INIAF analiza el desarrollo de los cultivos. Foto: INIAF

La Razón (Edición Impresa) / Elisa Medrano / La Paz

00:00 / 19 de febrero de 2017

El Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) es parte de un esfuerzo global por mantener la enfermedad de la piricularia alejada de los principales depósitos del grano en el mundo, los países de Asia.

Con ese objetivo, la entidad estatal fue seleccionada en 2015 como plataforma de investigación por el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), uno de los 16 centros internacionales del Grupo Consultivo de Investigación Agrícola Internacional, un consorcio privado cuya labor es aumentar la seguridad alimentaria en el mundo.

“Nosotros estamos encargados de la plataforma de fenotipeo, es decir, de la evaluación en campo” de los rasgos genéticos y ambientales que propician la aparición de la enfermedad, explicó Félix Marza, director nacional de Investigación del INIAF, que como soporte científico recibe del CIMMYT recursos para gastos operativos y aprovecha los avances de la institución internacional en términos de germoplasma, capacitación y asistencia técnica.

Pero, ¿por qué es importante la labor de ambas instituciones? Porque la piricularia ya se extendió hasta Bangladesh, un país que es prácticamente la puerta de entrada a Asia, donde se encuentran los grandes productores de trigo, como India y China, entre otros.

“Ahí surge la alarma del responsable global (el CIMMYT) para contrarrestar la incidencia de esta enfermedad”, recordó Marza, quien subrayó que urge encontrar una solución porque el avance de la piricularia en el continente asiático “puede causar serios problemas al abastecimiento mundial de este alimento, el cual es el más cultivado” en el planeta.

Precisó que para contrarrestar esta epifitia (similar a una epidemia para los humanos) se trabaja desde el año pasado en estrategias de corto, mediano y largo plazo.

En lo inmediato, se trabaja en la identificación de cultivares (grupos de plantas seleccionadas) tolerantes y se desarrollan recomendaciones para los productores. Para el mediano y largo término, se trabaja en la mejora genética que permita la identificación de variedades resistentes.

ACCIONES. Marza indicó que el INIAF fue seleccionado por dos razones: porque el trópico boliviano es endémico para la enfermedad y porque la entidad estatal cumplió requisitos de capacidad técnica instalada, como por ejemplo contar con un laboratorio de patología, además de tener credibilidad institucional en el ámbito de investigación en trigo.

La piricularia, detalló, es propia de climas tropicales en los que hay las altas temperaturas y humedad necesarias para su desarrollo. Su presencia se concentra en la espiga, aunque en condiciones de mayor virulencia se pueden observar los síntomas en las hojas. Si ésta se desarrolla antes de la floración, la afectación en los trigales puede llegar al 100%. Asimismo, al ser un organismo vivo utiliza hospederos alternativos (como plantas y maleza) para propagarse.

Para enfrentarla, el INIAF recibió del CIMMYT en 2015 y 2016 2.910 líneas de germoplasma (en términos de mejoramiento genético son un paso previo para obtener una variedad de trigo) y 200 cultivares entre líneas élite y variedades internacionales, que al momento son evaluadas en campo.

En los meses de verano, los ensayos se hacen en Quirusillas, un valle interandino ubicado en Santa Cruz que, por sus características de humedad y temperatura, es un nicho favorable para el desarrollo de esta enfermedad. En los meses de invierno el material es evaluado en Okinawa, otra de las áreas de incidencia. Según Marza, los experimentos posibilitaron que ya se libere en el país una variedad tolerante, la cual es una alternativa para los productores de trigo.

El instituto estatal tiene previsto liberar otra variedad resistente este año y para ello ya se identificó un material que está en etapa de prueba y que, en caso de ser tolerante, será socializado.

A fin de evaluar los resultados que arroja el INIAF en esta lucha, este año llegarán expertos del CIMMYT y de los países que sufren la amenaza, como Bangladesh. La estatal, por su parte, envió un profesional a capacitarse en el área de patología a la sede del Centro, en México.

CIMMYT apoya al país con germoplasma

Entre 2011 y 2016, el privado Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo donó al INIAF 10.183 líneas de trigo harinero, biofortificado y duro que cumplen los requisitos fitosanitarios para ingresar al país.

El director nacional de Investigación del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), Félix Marza, informó que esos materiales se introducen a cultivos de diferentes zonas del país para contribuir a la mejora de la producción del grano y, por ende, de la harina, uno de los productos de la canasta básica.

Con ese material, y a través de un proceso de selección, se hacen estudios de adaptabilidad y de estabilidad, es decir, se va mejorando el germoplasma hasta generar una variedad que ya tenga características genéticas definidas, en lo fisiológico, agronómico y en otras definidas.

“El trabajo en trigos biofortificados apunta a una población que está amenazada por el hambre oculta, madres gestantes, niños en edad escolar, etc., con deficiencias en micronutrientes (hierro y zinc)”, dijo.

El avance del mal en el cono Sur

Afectación

La enfermedad fue identificada por primera vez en Brasil en 1985 y llegó a Bolivia en 1996. Hoy se concentra en ambos países, además de Paraguay.

En el país

Las primeras variedades resistentes a la enfermedad se liberaron en el país en 2016.

Recursos

El año pasado, el INIAF recibió del CIMMYT $us 25.000 para gastos operativos. Este año se prevé un monto de $us 100.000.

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