El Financiero

Jóvenes tallan su porvenir con ayuda del voluntariado

Los estudiantes reciben gratis por 6 años educación regular y técnica, hospedaje y alimentación

La Razón (Edición Impresa) / Ibeth Carvajal / La Paz

15:33 / 14 de marzo de 2016

Jóvenes de familias pobres de tres departamentos del país encaran un mejor futuro gracias al trabajo de una organización europea de voluntarios que les proporciona educación gratuita regular y técnica que se plasma en muebles artesanales de alta calidad con estilo italiano.

“Los muebles que hacemos son arte”, afirmó con seguridad Eduardo Condori, uno de los jóvenes que desde 1993 cursa los seis años de la secundaria en un internado gratuito de las escuelas de tallado Don Bosco, en las que además de recibir educación humanística, avalada por el Ministerio de Educación, también se forman como escultores de madera.

“Sabemos qué familias no pueden solventar económicamente los estudios de sus hijos y nosotros les damos (a los niños) instrucción, comida, alojamiento y útiles escolares”, dijo Stefano Zordan, misionero que trabaja en el taller de Carabuco, uno de los seis que tiene en el país la Operación Mato Grosso (OMG), entidad italiana de voluntarios que financia los internados que tiene en 8 comunidades de Bolivia, 12 de Brasil, 17 de Ecuador y 45 de Perú.

Los juegos de dormitorio, escritorios, esquineros, aparadores y esculturas producidos en los talleres de la OMG tienen una alta calidad, pues son fabricados en madera maciza, pintados a mano y ensamblados sin clavos ni tornillos. Poseen diseños que combinan formas andinas con estructuras modernas, pero pueden ser modificados a pedido del cliente.

Al momento, la Operación tiene centros de educación en las comunidades de Ambaná, Carabuco y Escoma, en La Paz; Bolívar, Huayapacha, Pocona y Pasorapa, en Cochabamba, y Postrervalle, en Santa Cruz.

“En los internados se vive como en una familia, cuando hay problemas nos colaboramos entre nosotros”, manifestó el misionero, quien trabaja 12 años con el proyecto.

Luego de graduarse de estos colegios, algunos de los jóvenes artesanos se quedan trabajando en los talleres de la organización, otros abren sus negocios, consiguen empleo en el sector privado o siguen sus estudios en las universidades. “Los jóvenes que se independizan no se pierden, siempre vienen cada cierto tiempo y se quedan un par de días con sus hermanos”, destacó Zordan.

“Estoy con mi familia, porque trabajo con los compañeros con los que estudié. Siempre nos apoyamos y, aunque hay varios que se retiran, los demás seguimos con este ritmo de vida”, contó Condori, de 23 años, el mayor de siete hermanos a quienes hoy inculca los valores y el oficio que aprendió en las escuelas Don Bosco.

PROYECTO. Hoy, “mi trabajo es hacer el acabado. Me encargo de barnizar los muebles y pintarlos de diferentes colores. Al principio me costó, era difícil hacer igualar el color”, agregó Condori, quien primero comenzó a trabajar como tallador y ahora se encarga también del mantenimiento de las máquinas de los talleres.

Las obras se comercializan a través de actividades organizadas por la Asociación Familia de Artesanos Don Bosco, conformada por unos 80 varones y 30 mujeres de entre 20 y 35 años de edad que recibieron una formación laboral, artística y religiosa en las escuelas de la Operación.

“Trabajo 14 años como chofer (en la OMG) y en este tiempo he visto cómo han cambiado la vida de muchos jóvenes. La gente contrata a los chicos porque ellos saben trabajar muy bien”, sostuvo Miguel Mamani.

Un ejemplo de su capacidad son el altar y el sillón que utilizó el papa Francisco durante la misa que celebró en su visita a Bolivia (julio de 2015), que fueron tallados por los artesanos de Postrervalle.

Cada año, los mismos maestros talladores siguen cursos de especialización de tres meses en una de las sedes de la asociación, donde un equipo de diseñadores, arquitectos y escultores donan gratuitamente su tiempo para que los artesanos profundicen su conocimiento de los estilos, de las formas y de las técnicas de construcción de las obras a realizar.

La Operación Mato Grosso, entidad sin fines de lucro creada en 2000 y que trabaja con personería jurídica de la Iglesia Católica boliviana, brinda así a los jóvenes en situación de pobreza una posibilidad de trabajo en sus comunidades para evitar que emigren hacia las ciudades.

Actualmente, los integrantes de la Asociación exponen sus artesanías en la Catedral Castrense de La Paz, en Irpavi. La muestra estará abierta del 4 al 20 de marzo, de lunes a viernes de 15.00 a 21.00 y el sábado y domingo desde las 09.00 hasta las 21.00.

“Es difícil vender un mueble bien hecho, que sea lindo y que dure. Nuestros muebles pueden ser para toda la vida”, destacó Giorgio Pozzoni, voluntario de 33 años.

Guía y fundador

El fundador y conductor de la organización internacional de ayuda humanitaria Operación Mato Grosso, creada en 1967, es el salesiano italiano Ugo de Censi, quien al momento trabaja en Perú. La organización también está en Bolivia, Brasil y Ecuador.

Voluntarios apuestan por jóvenes del campo

“Vine para ayudar a los jóvenes”, dijo Giorgio Pozzoni, italiano de 33 años, que ya está siete años en Bolivia ayudando a darles un mejor futuro a los jóvenes de familias pobres que conoció cuando eran niños y que hoy, al mejorar su situación económica, van formando sus propias familias.

Entre risas, comentó que trabaja con la Asociación Familia Artesanos Don Bosco de La Paz, donde él también conoció a su esposa. “Varios (de los artesanos) me pidieron ser su padrino de matrimonio. Los chicos del campo siempre te agradecen y te piden ayuda. Donde yo vivía en Italia, eso no se ve”, expresó el voluntario de la Operación Mato Grosso (OMG), un movimiento en el que se trabaja gratuitamente por los más pobres.

Stefano Zordan, voluntario que está 12 años entre los bolivianos, aseveró por su parte que ayudar a los niños más pobres de las áreas rurales del país se ha convertido en su proyecto de vida.

“Otros voluntarios trabajan (en Italia) por las noches, los fines de semana y en sus vacaciones para recolectar dinero y mandárnoslo, porque todo es financiado con ayuda de la OMG”, contó Zordan, quien agregó que los fondos de cooperación se han ido reduciendo debido a la crisis económica en Europa. “Siempre nos piden ir a apoyar a otras comunidades, pero no es sencillo”, indicó.

Muebles de calidad y al gusto de cada cliente

El color, la forma y el tamaño de los sillones, mesas o camas de estilo italiano que fabrican los talladores de Asociación Familia de Artesanos Don Bosco pueden ser definidos por los clientes.

“Hacemos diseños únicos y personalizados”, aseguró Stefano Zordan, misionero que trabaja en el taller de Carabuco, en La Paz.

Explicó que la asociación no vende muebles al por mayor y solo lo hace en exposiciones nacionales o a pedido, porque su red comercial se enfoca en compradores del entorno de la Iglesia Católica. Estos muebles son “eternos” y con garantía, porque los artesanos realizan el mantenimiento gratuito a domicilio a pedido de los clientes, destacó Zordan.

“Detrás de cada mueble que producimos, hay la historia de un joven que quiere salir adelante”.

Los productos están hechos de madera cedro que compran de barracas en El Alto. Entre la variedad de muebles y esculturas, están los marcos tallados a mano, desde los 100 bolivianos y juegos de living, que pueden llegar a costar hasta 30.000 bolivianos.

“Trabajamos solo en madera maciza y los muebles se destacan porque están hechos con ensamble. No utilizamos clavos, tornillos o venesta”, resaltó el misionero. En La Paz, la asociación expone sus productos en la calle Presbítero Medina N° 2792, en Sopocachi.

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