El Financiero

K’arapancitas trae el sabor de Chuquisaca a Chuquiago

El restaurante ofrece mondongo, picante mixto y chorizos

Obrajes. La propietaria de K’arapancitas sirve un plato de mondongo en un recipiente de plastoformo.

Obrajes. La propietaria de K’arapancitas sirve un plato de mondongo en un recipiente de plastoformo. Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Gabriela Imaña / La Paz

00:00 / 01 de noviembre de 2015

El restaurante K’arapancitas de comida a pedido para llevar, trae  el sabor típico de la cocina chuquisaqueña hasta los hogares de los paceños y ofrece un menú que promete deleitar a la población.

La propietaria de K’arapancitas Lizet López aprendió los secretos de la comida chuquisaqueña de su familia en Sucre, donde ella residió hasta hace diez años. “La idea de tener un negocio que esté relacionado con la comida tradicional de mi ciudad de origen fue naciendo de a poco”, contó la emprendedora, comunicadora social de profesión que llegó a La Paz en 2005.

“K’arapancitas. Comida para llevar” se inauguró hace un mes a sugerencia de amigos de López que probaron la “buena mano” de la periodista en platos tradicionales como el picante mixto, el mondongo y los chorizos, los cuales se venden cada sábado y domingo a Bs 45, 40 y 35, respectivamente.

“Con la comida, queremos transportar un poco de Sucre a La Paz. Por eso traemos la materia prima desde Chuquisaca, para darles (a los platos) un sabor tradicional. El uso de ajíes de Padilla para sazonar el mondongo y el maíz, y los chorizos ‘7 Lunares’, muy conocidos y típicos de allá, nos hacen diferentes”, afirmó la microempresaria, cuyo negocio también ofrece chicharrón de cerdo a Bs 35 y lechón a Bs 40.

Inversión. La emprendedora piensa incluir en su menú —a sugerencia de sus clientes— más platos típicos de Chuquisaca como la sulka y el “qoqó” de pollo, entre otros. “Los tenemos en la lista”.

Cada fin de semana el trajín en la cocina de la familia Alba-López se inicia a las 05.00, con la cocción de las papas sin cáscara, el mote blanco y la tunta. Luego, mientras se cortan las verduras y se preparan las ensaladas, se fríen o cocinan las carnes de cerdo, res y pollo que desprenden un aroma apetitoso.

“Los empaques en los que enviamos los platos son para una buena porción de comida, pero aún no cuentan con el estampado de la marca. Estamos recién empezando, en un futuro tendremos más novedades en los productos y en las presentaciones”, dijo López, quien trabaja en este negocio junto a su esposo Nicolás Alba.

Los comentarios sobre el emprendimiento no se dejaron esperar. “Es sabroso!!!, doy fe de eso”, escribió Carola Mendoza en su cuenta en Facebook. “Tienes que probar estos picantitos.....avisa a los amigos chukis”, afirmó a su vez Osvaldo Zambrana en su espacio en la misma red social.

La comida chuquisaqueña es bastante apreciada por todos los bolivianos. Es por eso que cada semana la cantidad de platos que se preparan en este restaurante va aumentando, contó la propietaria de K’arapancitas mientras decora un humeante mondongo con hojas de perejil en la cocina de su domicilio, en la calle 17 de Obrajes.

“Cualquier persona que vive en otra ciudad siente nostalgia de su familia, pero también de sus comidas tradicionales”, dijo López al referirse a otro de los motivos por los cuales abrió el restaurante, que envía gratis la comida a cualquier parte de La Paz o El Alto cuando recibe pedidos de más de diez platos. A largo plazo, López prevé abrir un restaurante de comida chuquisaqueña en la sede de gobierno y de esta manera ofrecer el “sabor de la Ciudad Blanca” en La Paz. “No será pronto, porque queremos hacernos conocer. pero ésa es nuestra siguiente meta”.

Los clientes pueden pedir estos platos mediante Whatsapp y llamadas al 72069101 o a través de la cuenta “K’arapancitas Restaurante-Comida para llevar en La Paz” en Facebook. La emprendedora también atiende pedidos para oficinas y eventos especiales durante la semana. Los clientes pueden recoger sus pedidos en el restaurante o solicitar su envío hasta sus domicilios.

Un apodo tradicional

Origen

El nombre del restaurante de Lizet López proviene de un apodo tradicional en quechua “K’ara pancita” (‘panza pelada’) que se les da a las personas nacidas en Chuquisaca, explicó la propietaria del negocio.

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