El Financiero

Miyuki es representante de Pilot y enfrenta a falsificadores en Bolivia

El bolígrafo escolar que más demanda tiene en el país es fabricado por una empresa japonesa fundada en 1918 que para ganar a la industria de la falsificación en el mundo ofrece calidad, precios y novedades

Infografia "Claves para identificar bolígrafos falsos

Infografia "Claves para identificar bolígrafos falsos

La Razón / Svetlana Salvatierra

00:00 / 29 de enero de 2012

El bolígrafo Pilot, que se vende en el país hace tres décadas, es uno de los más falsificados de esa empresa japonesa. El falso tiene plástico que se rompe fácilmente, la tinta contiene plomo y se vende a Bs 1 o al mismo valor de un original de Bs 5,60, a pesar de que llega al país por vías ilegales.

“Ahí está el daño al consumidor”, asegura el gerente Administrativo de Miyuki Ltda., Hernán Kimura. “Legalmente es poco lo que se puede hacer”, lamenta, porque no hay un marco legal que sancione drásticamente las actividades de falsificación y piratería. El Ministerio Público actúa sólo con una denuncia y si el proceso judicial llega a establecer que hubo estafa en la venta de un producto, el delincuente tendrá sólo un par de años de prisión.

“Cada vez es más difícil identificar los bolígrafos Pilot falsificados de los originales”, asegura Kimura al mostrar más de una docena de falsos que acumuló en estos años. Es conocido por todos que la falsificación se realiza en China y desde allí llega a Bolivia y a otros países del mundo.

Pilot es una marca mundialmente reconocida. Tiene fábricas en Japón, Indonesia, Francia, Estados Unidos y Brasil. Está registrada en la Bolsa de Valores de Tokio. Kimura alerta que si en la calle le dicen que el bolígrafo de plástico transparente “es más barato porque es peruano y de segunda calidad”, no es cierto.  No hay fábrica en Perú y los 10 mil productos que fabrican son de calidad.

“Cuando en 1918 Ryosuke Namiki y Masao Wada fundaron la Compañía Manufacturera Namiki de instrumentos de escritura, poco se podían imaginar que estaban dando vida a una de las mayores compañías de artículos de escritura de Japón y del mundo”, se destaca en el sitio web de Pilot en España. Y subrayan que “la filosofía con la que empezaron a trabajar se podía resumir en: innovación, calidad y placer de escribir. Una idea que, a lo largo de la historia, ha revolucionado el arte de la escritura”.

En Bolivia, Miyuki Ltda. es el representante y distribuidor oficial de Pilot Corporation desde 1980.

Actualmente, Pilot tiene más de 3.000 empleados en los cinco continentes, 15 filiales y 80 distribuidores. La tecnología de Pilot está presente en más de 100 países.

En 2007 tuvo una venta de $us 800 mil millones. “El año pasado el presidente de Pilot visitó al Mandatario de China para lograr enfrentar la falsificación y se logró la incautación de tres contenedores de productos falsificados de esta marca japonesa”, detalla Kimura.

Sin embargo, afirma que no corresponde ni al 1% de la producción de Pilot. “Las autoridades chinas ayudan bastante porque hasta su propia industria es afectada por la falsificación de sus productos”.

¿Qué se puede hacer? Calidad y bajos costos es la respuesta de Kimura. La empresa japonesa está encaminada en esa estrategia. Y continuará presentando productos innovadores, a pesar de que igual serán copiados en algún lugar del mundo, sostiene.

Miyuki, además de ser una librería con tradición en el barrio de Sopocachi, es importadora de una diversidad de productos de material escolar y de escritorio escolar, artículos artísticos y productos de papelería. Miyuki está en la calle Fernando Guachalla desde su fundación y hasta allí llegan artistas como Gil Imaná, un cliente permanente, quien hacía sus compras el día que

La Razón realizaba la entrevista al nieto de los emprendedores japoneses. Kimura recuerda que su abuelo llegó a Bolivia después de la Segunda Guerra Mundial, en un programa de cooperación a Bolivia y se quedó, conoció a su esposa, una descendiente de japoneses.

Miyuki indica que comercializan el 60% de los artículos Pilot en el país. Su oficina está llena de bolígrafos, marcadores, micropuntas, plumafuentes, resaltadores y gomas. “Su abuelo empezó vendiendo productos Pilot, especialmente plumafuentes”, confirma.

Pero el que más venta tiene es el bolígrafo transparente BPS Fine, más conocido como el bolígrafo escolar. Kimura advierte que por su precio también es uno de los más demandados en las compras estatales. “También les venden falsos al precio de los originales”, manifestó. Por tanto, no sólo se comercializan en el mercado informal. Si bien no asegura que la caja de la docena de bolígrafos la imprimen en Bolivia, alerta que también es falsificada. La original trae un detalle de seguridad. Se frota un cuadro blanco y las letras desaparecen con la fricción, luego reaparece.

Marcas como UHU, Faber Castell, Milan, Mon Ami y otras que no tienen representante se venden en el país.

Un negocio familiar

Miyuki Ltda.  se fundó el 7 de mayo de 1980 con el objetivo de atender la demanda del mercado de materiales escolares y de escritorio.

Miyuki nace de la unión de los nombres de las hermanas de Hernán Kimura, elegido por sus  padres, ambos japoneses.

Fernando Mendizabal (tapa de El Financiero) es el empleado más antiguo de Miyuki; trabaja hace 30 años.

El bolígrafo BPS ahora se produce en Indonesia

Abaratar los costos de producción para enfrentar a la industria de la falsificación es la alternativa de las grandes corporaciones como Pilot. El bolígrafo BPS ahora es producido en Indonesia.Está ensamblado en la fábrica que tiene en ese país. La tinta y el plástico no tóxico para el humano, la punta de tungsteno, toda la tecnología que utilizan para crear artículos de escritura novedosos son los mismos, aseguró Hernán Kimura. Fabrican con costos que se reducen a la tercera parte del total y “permiten que ofrezcamos en el mercado nacional bolígrafos que valen dos bolivianos (Bs 2)”.

El gerente administrativo de Miyuki señaló que el consumidor cree que gana al pagar barato, pero adquiere un producto de baja calidad que puede afectar la salud. La tinta falsificada contiene plomo que es dañino al cuerpo. “Hay niños que se meten a la boca el bolígrafo”, ejemplificó.  

Además de ingresar por vías ilegales, el precio de estos bolígrafos falsificados se venden entre Bs 1 y Bs 5,20. “Ganan porque la gente no sabe que es falsificado y que por un bolígrafo original tendrá que comprar dos (está comprobado por los análisis realizados); talvez deberían venderlos en menos de Bs 1”, ironizó Kimura.

Sostiene que en Miyuki Ltda. continuarán vendiendo originales

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