El Financiero

‘Odio mi empleo, pero no puedo renunciar...’

Ésta es una de las quejas más frecuentes que escuchamos por parte de nuestras clientas.

Odio mi trabajo.

Odio mi trabajo. Foto: ELCOMERCIO.PE

La Razón (Edición Impresa) / Olivia Jaras

00:00 / 28 de mayo de 2017

Odio mi trabajo porque todo se ha vuelto tan rutinario. Mi paga no es lo suficientemente buena y he postulado a todos los demás empleos que he encontrado, pero no paso de la primera ronda de entrevistas. Es evidente que por más que deteste mi trabajo no puedo irme… me siento atrapada”.

Ésta es una de las quejas más frecuentes que escuchamos por parte de nuestras clientas. Son personas cuyo nivel de angustia es alto porque aborrecen su empleo, pero esa angustia se ve aumentada debido a que no hay suficientes oportunidades en el mercado laboral. Como les pasa a casi todas en algún momento, se amargan por dentro como consecuencia directa del sombrío futuro que les espera con su actual empleador. Se sienten mal pagadas, poco apreciadas e incapaces de seguir fingiendo estar motivadas.

¿Qué deberías hacer cuando te sientes estancada en esta clase de rutina laboral? Aquí tienes una guía para que puedas orientar tus acciones y lograr el control sobre tu futuro y tu felicidad.

Primero: deshazte de todas tus emociones. Entrar en esta rutina probablemente te tomó años, así que piensa que te tomará, al menos, varios meses dar vuelta a la situación en tu favor. Piensa en esto como si estuvieras en una partida de Póker, no muestres tus cartas emocionales y solo muestra la cara de juego que es necesaria para salir adelante en tu rubro actual. Desconecta ese cable que te alimenta el sentimiento de odio y conecta el piloto automático. Si continúas emocionalmente tan involucrada en esta situación tan tóxica, estarás agotada y no podrás ver más allá de tus angustias. Este sacrificio valdrá la pena porque sabes que has soñado ser libre para decidir si quedarte por un mejor salario o marcharte para aceptar una mejor oferta.

Practica yoga, meditación o alguna actividad que te ayude a lidiar con la ansiedad que te genera esta situación sin llegar a convertirte en un empleado desconectado con el trabajo. Una muy buena consejera para mantenerte mentalmente sana en estas instancias es la monja budista Pema Chodron, que tiene varios videos gratis en YouTube.

Segundo: conviértete en indispensable. No les des excusas para despedirte, por el contrario, conviértete en imprescindible. Involúcrate en los proyectos especiales, apoya las nuevas iniciativas. Ellos necesitan percibir que eres leal y confiable, conviértete en una pieza fundamental para el engranaje de esa “máquina”. Recuerda que tus acciones pueden hablar más alto que tus palabras, utilízalas a tu favor.

Tercero: canaliza tu energía para autodescubrir lo que quieres. En vez de pasarte horas pensando en lo mucho que odias tu situación actual y a tu jefe, proyéctate a ti misma en todas las direcciones en las cuales crees que podrías  destacarte. ¿Qué es lo que haces mejor en tu trabajo actual? El sentido común dice que deberías seguir tu pasión y descubrir una manera de tener el trabajo soñado que te haga “feliz”. Esto puede tener cierta lógica, pero dada tu situación inamovible, queremos poner nuestro dedo en el pulso del rubro laboral para que puedas destacarte y además obtener un salario.

Cuarto: cambia las reglas del juego. ¿Por qué esperar por solicitudes de empleo? Pule tu currículum vitae (CV) y envíalo a compañías en toda la región con el deseo manifiesto de un puesto en ellas. Has una lista de entre 30 y 40 empresas. No las contactes de manera o muy coloquial o muy formal, muestra interés genuino en cada una de estas firmas. Puede sonar como un gran esfuerzo, pero enviar 40 correos no es tan difícil. La mayoría de nosotros mandamos esta cifra en un día promedio.

Quizás estarás pensando que no quieres mudarte a otra ciudad. Escríbeles igual. La idea es generar interés por lo que tú ofreces. Si generas interés por parte de otras compañías en tus habilidades, aumentas tu valor en el mercado y generas lo que en inglés llamamos leverage (apalancamiento), aumentando tu poder de negociación a la hora de sentarte a la mesa con un posible empleador. Abriendo campo para otras opciones tangibles a la hora de negociar harás que tu empleador te tome más en serio que si llegaras a la oficina simplemente pidiendo un alza de sueldo. Quién sabe, quizás renegociar tu sueldo actual y condiciones de trabajo y dinero.

CONSEJOS.

Quinto. El juego de la espera. Aguarda pacientemente las respuestas a tus consultas. Hazle el seguimiento necesario sin ser agobiante, pero manteniendo interés en la empresa. Continúa siendo indispensable en tu empleo actual. Mantén toda tu información actualizada.

Sexto. Idealmente, solo tendrás que ir del paso uno al cinco en una sola oportunidad, pero si no alcanzas los resultados esperados, revisa las siguientes áreas: ¿Tu CV o tu email de introducción están comunicando el mensaje de manera suficientemente persuasiva? ¿Hiciste una selección lo suficientemente amplia de posibles empleadores? Una vez que empieces a recibir respuestas y ofertas, entonces comenzarás a elaborar tu estrategia de negociación.

Nota: Por lo general, mis consejos suelen ser más técnicos, analíticos y enfocados en números y estadísticas, pero esta columna nace como una respuesta a cientos de mujeres que han expresado un bloqueo laboral y mental más allá de una negociación salarial.

Olivia Jaras

es fundadora y directora ejecutiva

de Salary Coaching for Women.

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